
La vida con los ojos limpios
El autor de Bomarzo fue un gran escritor y un personaje magnético, estrechamente vinculado con LA NACION, donde trabajó durante tres décadas. Al cumplirse noventa años de su nacimiento, a modo de homenaje, se evocan su obra y su personalidad, y se publican dos cortos poemas de circunstancias, así como una carta, diario de viaje, que envió a un redactor de este diario en 1982
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Borges y Manuel Mujica Lainez fueron dos nostálgicos de una Argentina criolla fatalmente pasada. Por eso no sorprende que en el poema dedicado por el primero al autor de Misteriosa Buenos Aires , Borges le agradezca su "versión de la patria": "Tu versión de la patria, con sus fastos y brillos, / entra en mi vaga sombra como si entrara el día". Sin proponérselo, el poeta alude a un atributo del narrador: su condición diurna. De ahí la claridad de su obra, la nitidez y el colorido. Y también su efecto reconfortante.
Reediciones y versiones
Acaso sea éste el secreto de la tranquila perduración del escritor a lo largo de los dieciséis años transcurridos desde su muerte, el 21 de abril de 1984. (El 11 de septiembre último hubiese cumplido noventa.) Sus libros han ido reeditándose y traduciéndose en la Argentina y en otros países. No hay colección de difusión masiva, en español, que no incluya alguno. Planeta, en su Biblioteca del Sur, ha reeditado varios, como Don Galaz de Buenos Aires , El Escarabajo y Cuentos inéditos. Se reeditaron asimismo La casa (Sudamericana. Joven novela), Los porteños (El Elefante Blanco), los Cuentos Completos (Alfaguara).
De Bomarzo hay varias ediciones. Los italianos le deben el interés turístico despertado por el castillo del duque Pier Francesco Orsini y el Parque de los monstruos, no lejos de Viterbo. La novela fue traducida en vida del autor y últimamente apareció una nueva versión. Se tradujo también al francés y al portugues. En italiano pueden leerse Il braccialetto e altri racconti y Lo scarabeo di Nefertari , y en inglés (se publicó en vida de Mujica Lainez), The Wandering Unicorn .
En España, donde apareció la primera edición de El escarabajo , se han reeditado varios libros suyos, entre ellos Los ídolos , incorporado últimamente en la prestigiosa serie de Cátedra. Y acorde con el origen vasco de uno de sus apellidos, Mujica, El viaje de los siete demonios se tradujo al eusquera: Zazpi demonioen bidaia , y se lo incluyó en una colección de clásicos universales en vascuence en la que figuran Balzac, Marguerite Yourcenar, Cesare Pavese, Graham Greene, Giorgio Bassani e Italo Svevo, entre otros. Mujica Lainez representa a América Latina junto a Borges y a Jorge Amado.
La colección Archivos, un emprendimiento internacional para publicar ediciones críticas de grandes obras latinoamericanas, que cuenta, entre otras, con la colaboración del Centro de Investigaciones Latinoamericanas de la Universidad de Poitiers, se apresta a sumar, entre cuarenta títulos de trece países, los cuentos de Misteriosa Buenos Aires .
Entre los clásicos
Mientras se reediten sus libros, mientras los lectores tengan acceso a ellos, no puede decirse que el escritor esté olvidado. Además, tanto la célebre Misteriosa Buenos Aires como La casa se han juzgado de lectura recomendada en los colegios. Y el hecho de que las mencionadas obras se lean en clases de literatura les da etimológicamente la condición de clásicas.
Aparte de merecer este calificativo, que implica "ser modelo digno de imitación", según la definición académica, el conjunto de lo escrito por Mujica Lainez posee otra ejemplaridad, útil para los jóvenes escritores: la de haber resultado del trabajo incesante, cauta y sabiamente desarrollado, sin urgencia, en etapas bien afirmadas.
Cuando los editores de Plaza y Janés se interesaron en El escarabajo , obra todavía inconclusa, el escritor les respondió que los editores de Planeta, también interesados, habían mencionado la posibilidad de que la nueva novela ganara los ocho millones de pesetas de su premio. Inmediatamente Plaza y Janés le ofreció esa suma, como adelanto, para reservarse la publicación del libro. "Tuve, sin embargo -escribe Mujica Lainez en el diario de El escarabajo - la suficiente lucidez para rechazar la tentación y no comprometerme, ya que al instante presentí que si aceptaba, mi libro (vaya a saber por qué acumulación de psicológicas inquietudes), no llegaría a su fin". Y era entonces un escritor de enorme experiencia, al final de su camino.
Desde sus primeras colaboraciones en periódicos hasta sus libros iniciales, Mujica Lainez busca, experimenta, aprende sin cesar. Esos primeros libros serán para él "su academia", como la caracterizó en recuerdo del aprendizaje que los pintores bisoños efectuaban en los talleres de los maestros.
Criollo y porteño
Su primer libro, Glosas castellanas , fue el resultado de su aplicación a la lengua en la que iba a escribir, y a la literatura en la cual iba a incorporarse. Don Galaz de Buenos Aires , su primer intento novelesco, está apegado todavía a modelos admirados. Buenos Aires se impone ya como uno de sus temas fundamentales, según lo muestran su Canto a Buenos Aires , en verso, y la serie de biografías de personajes porteños: Miguel Cané (padre), Hilario Ascasubi y Estanislao del Campo, en los que la viva imaginación del narrador armoniza con el rigor histórico. La historia y el tiempo empiezan a preocuparlo y a darle una visión amplia y piadosa del hombre.
Dos libros de cuentos, dispuestos cronológicamente y unidos por un mismo escenario, sueltan la inventiva del escritor, liberada del documento y la precisa referencia histórica. Se titulan Aquí vivieron y Misteriosa Buenos Aires . Parecida actitud es la que vincula a la llamada "saga porteña", cuatro novelas sobre el auge y la decadencia de la clase alta argentina. Los ídolos combina tres largos relatos, enlazados y al mismo tiempo independientes, en los que comparecen algunos personajes del relato total.
La casa, soliloquio de una mansión de la calle Florida, es la que mejor ilustra las etapas de apogeo y caída. Los viajeros muestra la decadencia, en tanto Invitados en "El Paraíso" parece reservar a los personajes una suerte de morada arcádica que, en su irrealidad, los resguarda del derrumbe definitivo. Los pecados capitales , y otros más, agitan a estos seres fantasiosos, que sueñan con pretéritos encantos, entre los cuales descuellan las obras de arte, las residencias suntuosas, los atuendos elegantes, los viajes.
La historia
Agotada la veta porteña, que años después volverá a salir a la superficie en El Gran Teatro -el Colón-, donde la elite social se da cita, se exhibe y compite, Mujica Lainez halla en la historia materia de nuevas obras. Sustentadas en minuciosas lecturas, Bomarzo , El unicornio y El laberinto recrean los pictóricos escenarios del Renacimiento italiano, el Medioevo francés y el Barroco español y americano respectivamente.
En Crónicas reales y en la novela De milagros y de melancolías , Mujica Lainez prescinde de las notas documentales. Fragua en las primeras las vicisitudes de la familia real de un imaginario país centroeuropeo; y en la novela imagina nada menos que otro nacimiento de América. La preocupación por la historia no ha declinado; al contrario, parecería haber cobrado mayor fuerza al manejar el autor sus secretos mecanismos.
Escritos después del paréntesis que abrió el traslado a Cruz Chica, en Córdoba, cerca de La Cumbre, y la instalación en "El Paraíso", fueron apareciendo otros libros. Primero Cecil , relación autobiográfica narrada por un perro; luego El laberinto , ya mencionada; los cuentos entrelazados de El viaje de los siete demonios ; Sergio , vida de un joven seductor y desdichado; Los cisnes , episodios de la bohemia artística; El brazalete y otros cuentos , reunión de piezas publicadas en periódicos, la mayoría en La Nación ; El Gran Teatro , El escarabajo , aventuras de una piedra preciosa a través de la historia, y, finalmente, Un novelista en el museo del Prado , nuevos relatos conectados entre sí sobre un tema fundamental: la belleza y el arte.
Quedan testimonios de ese interés y de su actividad de crítico en algunas monografías sobre pintores argentinos, como Basaldúa, Gambartes, Russo y Victorica; y, por añadidura, vívidos registros de sus andanzas, otra de sus pasiones: los dos tomos de Placeres y fatigas de los viajes ; traducciones del inglés, el francés y el italiano; sus laberintos, dibujados y comentados; sus textos para bellas fotografías; su labor de periodista desarrollada en sus casi cuarenta años en La Nación , y su desempeño en el Museo Nacional de Arte Decorativo, en el Palacio Errázuriz, a cuyo catálogo contribuyó decisivamente.
Personalidad inconfundible
Mujica Lainez lució en vida una personalidad inconfundible. Solía distinguirse por algunos aspectos llamativos de su atuendo (monóculo, chalecos, bastón, capas), pero sobre todo por la gracia, el ingenio y el impacto de sus rápidas y certeras respuestas. A un periodista que le preguntó qué opinaba del retorno de Perón, en la desdichada década del 70, respondió, refiriéndose a la palabra "retorno": "Que es un galicismo". (No lo es, en verdad, pero el escritor cumplió el objetivo de confundir y descolocar al reportero.) En una oportunidad en que se trataba en la Academia Argentina de Letras si debía decirse "manito" o "manita", Mujica Lainez, que mientras escuchaba las disquisiciones solía dibujar o dedicar mensajes a sus cofrades, le hizo llegar la siguiente redondilla a Angel J. Battistessa, con el cual tenía que viajar a la capital ecuatoriana con motivo de un congreso de la lengua: "Ya que nos vamos a Quito / donde el corazón palpita, / tomémonos la manito, / Battistessa, o la manita".
Las rimas le obedecían y su oído nunca fallaba cuando tenía que medir los versos. Con su estilográfica de gruesa pluma, casi un pequeño pincel, escribía como si dibujara, con letra clara y caligráfica. Así redactó, sin apremio, sus muchos libros, pasados luego a máquina por el autor. En "El Paraíso", la Fundación Manuel Mujica Lainez - Ana de Alvear de Mujica Lainez custodia esos valiosos manuscritos, la biblioteca y los álbumes donde el escritor glosaba fotos familiares y de su vida profesional y literaria. Son numerosos los investigadores que en estos últimos años han consultado ese tesoro.
Hombre de firmes convicciones democráticas, nunca transigió con los oficialismos y dio sus opiniones francamente, aun cuando no coincidiera con los dictados de la intelligentzia . No fue ni se creyó un innovador ni se afanó por situarse en las líneas de vanguardia. Sus temas y su estilo de escritura obedecían a inclinaciones profundas y a una preparación que, como se ha visto, fue larga y minuciosa.
Mujica Lainez vio la patria, la historia y la vida con ojos limpios e intención esclarecedora. El talento, la seguridad en sí mismo y, sobre todo, su calidad espiritual, lo apartaron del resentimiento y de la represalia, tan comunes en los revisionismos, cuando están empujados por el odio. A esta pureza de alma se debe que sus libros se lean -retomando los alejandrinos de Borges citados al principio- "como si entrara el día", dejando sentir la frescura de lo puro y ese misterioso júbilo que provoca la genuina literatura.
Juegos
Al poeta Villordo
(en la Biblioteca Nacional, 1957)
En este mundo de vermes, mejor es hacerse el sordo.
¿No te parece, Oscar Hermes Villordo?
A la poetisa Alejandra Pizarnik (en una comida en su honor, noviembre de 1966) Como el buzo en su escafandra y el maniático en su tic, me refugio en ti,Alejandra, Pizarnik.
¡Oh tú, ligera balandra, oh literario pic-nic, con tu aire de salamandra modelada por Lalique!
¡Oh Alejandra, oh mi Casandra chic!
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