
Laicidad y laicismo, política y religión
La relación entre las creencias religiosas de una comunidad, la política y el Estado da tela para variados enfoques, cruces, acuerdos e incomprensiones. ¿En qué condiciones se da ese encuentro o desencuentro? Hace unos días, el periodista israelí Yossi Bar, ex titular de la Asociación de la Prensa Extranjera en Italia, al exponer en la Universidad Gregoriana, en Roma, observó que "muy a menudo, los políticos y los aprovechados hacen de su devoción religiosa un uso instrumental, con el fin de promover sus propios intereses personales, conquistar votos", y afirmó que la religión no puede ser usada "para ningún fin que no tenga que ver con la relación entre el hombre y Dios".
Esta delicada cuestión da título a un libro que será presentado hoy, a las 19, en la Biblioteca Nacional (Agüero 2502): Política y religión. Historia de una incomprensión mutua . En el acto hablarán el presidente de la Legislatura porteña, Santiago de Estrada, que fue embajador ante la Santa Sede, y el rabino Abraham Skorka. Son compiladores del libro Roberto Bosca y José Enrique Miguens. Este último presenta un trabajo sobre "nacimiento y ocaso del laicismo político", en un capítulo que distingue entre "laicismo, laicidad y democracia". Dice Miguens que el Iluminismo nunca fue tolerante con las religiones, y menos con la católica. El libro expone persecuciones religiosas en el siglo XX, en México, la Alemania nazi, España y los países de la órbita soviética.
Hay un trabajo de Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad San Egidio, sobre "convivencia y diálogo entre las religiones". Un sacerdote e historiador argentino residente en Roma, Mariano Fazio, analiza "un intento de superación del laicismo y del clericalismo: el libro Pour un ordre catholique (1934), del filósofo Etienne Gilson". Señalaba éste que a los católicos franceses no sólo les tocaba enfrentarse a un peligro externo a ellos, como el laicismo -estimaba que "trataba de tiranizar las conciencias en nombre del Estado"-, sino a otro, que estimaba peor, el clericalismo, "una corrupción de la religión", que pretendía servirse del orden espiritual para fines temporales, políticos. Para Gilson, era una "inversión religiosa sacrílega".
El interés académico sobre la religión en la vida social se vio también estos días en unas jornadas de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref). Hubo interesantes estudios sobre los drusos, maronitas y melquitas en el país; los judíos de habla árabe en la Argentina, de Susana Brauner, y los armenios de esa habla, de Nélida Boulgourdjian.





