Las carreras humanísticas son las que más crecieron en diez años
El interés por estudiar Filosofía, Arte, Historia o Letras aumentó en proporción a otras disciplinas
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Las humanidades, durante tiempo consideradas disciplinas "poco útiles", al menos para conseguir trabajo rápidamente, están viviendo una época de revalorización en las universidades.
De hecho, atraen a cada vez más nuevos estudiantes. Según las últimas estadísticas oficiales, entre 1988 y 1998, la tasa de crecimiento anual de las carreras humanísticas -Filosofía, Arte, Historia, Letras, Ciencias de la Educación- fue del 7%, el porcentaje más alto entre todas las ramas de estudio. Le siguen Ciencias Sociales (6,4%) y Básicas (4%).
Atentas al interés que se mantiene, las universidades abren posgrados en temas humanísticos y algunas hasta piensan en incluir materias específicas en todas sus carreras. La formación amplia y el pensamiento crítico que desarrolla el estudio de estas disciplinas empieza a ser mirado de cerca por las empresas que, sobre todo en el exterior, buscan estos profesionales para integrarlos en sus filas.
En el país, los estudiantes de carreras humanísticas suman unos 106.280. Hoy, representan el 10% de los que asisten a universidades públicas y el 12% de los que estudian en instituciones privadas. El primer lugar lo siguen ocupando las ciencias sociales, con el 47% de los estudiantes.
Estos alumnos tienen, además, un perfil especial: hay un mayor porcentaje de mujeres y de personas más grandes que la media: el 21% tiene más de 30 años.
Formación amplia
La Facultad de Filosofía y Letras de la UBA es un buen ejemplo. Allí notan que las carreras con salida profesional menos directa, tradicionalmente ligadas con la investigación y la docencia -como las licenciaturas en Filosofía, Historia y Arte- muestran una tendencia de crecimiento en el número de inscriptos.
"Hoy se valora más la formación general, porque permite adecuarse a distintos ámbitos. La reconversión laboral es más difícil de alcanzar en alguien con formación técnica específica, como un contador o un ingeniero", explicó a LA NACION la vicedecana de la facultad, Marta Souto.
Allí, casi el 30% de los 13.000 alumnos tiene más de 30 años y más del 70% trabaja. "Buena parte de nuestros estudiantes ya tiene resuelto su empleo y toma estos estudios como una segunda carrera; otros los eligen cuando retoman sus carreras suspendidas hace años y buscan mayor contacto con la cultura", dijo Souto.
Cuando se les pregunta a los estudiantes por las razones de su elección, el gusto personal por la carrera es el argumento que aparece. "Elegí Historia porque me gusta. En este momento, ninguna profesión te asegura un trabajo, así que preferí estudiar lo que siento que es mi vocación", dijo Bárbara Ruperto, que cursa primer año.
Razones de una elección
"En los últimos años se ve una tendencia en los chicos a dejar de elegir la carrera pensando en la salida laboral y prestar más atención a sus inclinaciones", coincidió Héctor Delbosco, decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la UCA. Allí, hay un 30% más de alumnos desde 1998. Este año se inscribieron 390 estudiantes, y en total hay 1500 en todas las carreras.
"En una cultura muy tecnificada se está redescubriendo la necesidad de estudiar y conocer el alma y el espíritu de esta sociedad", se entusiasmó el decano.
Igual mirada optimista tuvo Rita Novo, a cargo del Departamento de Filosofía en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata. La docente mostró números más impactantes aún: "En pocos años triplicamos la matrícula, y el año pasado se duplicó. En 2001 se anotaron 1400 y en 2000 habían sido 700 -dijo-. Las crisis tienen una parte buena, porque potencian la reflexión. Ante las crisis, las humanidades nos permiten mejorar estrategias para cambiar la realidad".
Eso buscan, agregó, los graduados de carreras como Derecho, Medicina y hasta Ingeniería que se anotan en el Máster en Filosofía aplicada que esta universidad dicta a través de Internet. "Les atrae reflexionar sobre el mundo en que vivimos y quieren alimentar sus propias disciplinas", comentó.
"Nunca me sentí condicionado por el mercado al elegir esta carrera, sino que llegué a ella por el interés en producir conocimiento para las necesidades del país", resumió Santiago Hernández, que está en quinto año de Arqueología en la UBA.
Según contó, la inserción laboral más directa para un graduado en humanidades es la docencia y la integración en equipos de investigación en la universidad, muchas veces como becario del Conicet. "Si accedés a becas y subsidios podés vivir de eso", dijo. Sin embargo, opinó que aún falta desarrollar en el país la conciencia que tienen empresas en otros lugares que, por ejemplo, incorporan antropólogos o filósofos en sus equipos de lanzamiento de productos.
En tanto, en la Universidad de Morón están atravesando un proceso de reforma de sus planes de estudio: "Queremos rescatar las materias humanísticas en todas las carreras. Cremos que es más importante enseñar a ser que a hacer. Si no, se corre el riesgo de que la Universidad sólo se oriente a dar respuesta a los sectores productivos y se desnaturalice su función de formar personas", dijo a LA NACION Enrique Otero, vicerrector académico y de investigación de la casa de estudios.
En números
Diferencias: según estadísticas oficiales, el crecimiento anual de carreras humanísticas entre 1988 y 1998 fue del 7%. Le siguen Ciencias Sociales (6,4%) y Ciencias Básicas -como Biología, Física o Matemáticas- (4%).
Totales: estas carreras representan el 10% de la matrícula universitaria. El primer lugar lo sigue ocupando ciencias sociales, con el 47%.
Perfil: hay más mujeres que hombres; el 21% de los alumnos tiene más 30 años.






