
Las escuelas autogestionadas tienen una buena respuesta en San Luis
La primera experiencia en el país marca un bajo ausentismo del personal docente.
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Aún no hay resultados concretos, pero sí pistas que auguran buenos resultados entre los beneficiarios del programa de escuelas autogestionadas desarrollado en la provincia de San Luis.
Desde el 1º de marzo último, cinco escuelas de esa provincia -unos 2300 estudiantes en total- comenzaron a funcionar bajo el sistema de autogestión: reciben fondos públicos por alumno matriculado pero son administrados por asociaciones civiles sin fines de lucro. Por eso gozan de autonomía para establecer planes de estudio.
Algunos de ellos ya notan la satisfacción entre su personal y las comunidades a las que asisten, que se traduce en un bajo ausentismo de profesores o en un aluvión de matrículas.
En San Luis, 20 instituciones civiles elevaron el año último propuestas para crear ocho escuelas autogestionadas. De esas ocho, este año comenzaron a funcionar cinco.
"Son similares a las que nacieron en Holanda décadas atrás, en Australia a principios de los 90 o a las charter en EE.UU. en 1991", explica Antonio Cicioni, director del área de Política Educativa de la Fundación Cippec y asesor del Ministerio de Educación de San Luis en este proyecto. La diferencia con las "clásicas charter" es que en la Argentina las escuelas autogestionadas están a cargo de entidades sin fines de lucro, mientras que en EE.UU. la gran mayoría tiene un fin lucrativo.
En uno de los establecimientos nuevos de la provincia, la Escuela Eduardo Galeano, el 96% de los padres expresó recientemente que resultó "beneficioso cambiar a su hijo del instituto público e inscribirlo en el sistema autogestionado". Además, se registró un bajo ausentismo entre los docentes: un 0,86% el primer mes de marzo y un 0,36% en mayo. "Comparado con el tradicional 5% de escuelas públicas estamos más que conformes", señala el profesor Flavio Guzmán, uno de los miembros de la sociedad educacional. Cuando la escuela Galeano abrió sus puertas, la respuesta de los alumnos fue significativa. Para cubrir 600 vacantes se presentaron casi 1000.
Algo similar ocurre en el Centro Educacional Nº 23 Carlos Juan Rodríguez. Una de las integrantes de la sociedad educacional es Carina Jofré, que con sus 26 años se consagró hace tres como la directiva más joven del país. Hoy dirige académicamente la escuela. "Por fin encontré aquí una respuesta a mis expectativas profesionales", comenta.
¿Amenaza u oportunidad?
Pero el camino no es tan soleado para estos institutos experimentales, y mucho menos para el ministro de Educación de San Luis, Héctor Torino, que impulsó el sistema. Los directivos se enfrentan con la oposición de la Asociación de Maestros Puntanos Provinciales y Afines y con la Coordinadora de Padres, que consideran las escuelas experimentales como un avance de la educación privada sobre la pública.
Marta Maffei, titular de la Ctera, critica esta forma como de "absolutamente privatista de la educación" y subraya el riesgo real y potencial que esconde esta modalidad de enseñanza.
"Las escuelas en San Luis se encuentran con un presupuesto limitado y deben salir a buscar fondos en la comunidad", dijo, al considerar la iniciativa como una forma de autonomía en la educación. "Esto es una inmensa mentira", enfatiza. "¿Qué impedimento tienen los maestros en las escuelas públicas para dictar clases con su estilo propio?", pregunta la dirigente gremial. "Quizás este sistema les hizo tomar conciencia de que pueden enseñar con una modalidad propia y en libertad."
Desde lo académico, Guillermina Tiramonti, especialista en educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), nota ciertos riesgos en la implementación de esta forma de enseñanza.
"Si cada escuela se organiza alrededor de un eje particular, ¿cómo se construyen los elementos culturales comunes que requiere la constitución y permanencia de una sociedad?", se pregunta Tiramonti. Yluego analiza los posibles riesgos de inequidad que estos establecimientos pueden presentar.
Una alternativa más
Mariano Narodowski, director del área educativa de la Fundación Gobierno y Sociedad, que asesoró al gobierno puntano en la puesta en marcha del sistema, tiene una visión distinta. "Vivimos en una sociedad muy heterogénea con demandas culturales diferenciadas, por eso este sistema más autónomo es una alternativa más que ayuda a satisfacer demandas tan dispares."
Narodowski y Cicioni se involucraron desde el inicio en el proyecto de escuelas experimentales. Ellos, junto con el ministro Torino, encuentran múltiples beneficiosos, que resumen así:
- La libre disponibilidad para la designación de los docentes (que no acceden a los cargos por antigüedad, como generalmente ocurre en las escuelas tradicionales).
- El docente trabaja más motivado en un proyecto que siente como propio.
- El foco de atención está dirigido al cliente, al alumno y no a los empleados del sistema, los docentes. Se atiende la demanda y no la oferta.
Cicioni habla sin parar cuando el tema son las escuelas autogestionadas. Hace hincapié en un término: libertad, libertad para crear la escuela soñada y darles una opción a los "emprendedores educativos".
Y para fundamentar sus conceptos se apoya sobre su cita favorita, del filósofo y matemático inglés Bertrand Russell: "El maestro, al igual que el artista, puede llevar a cabo su tarea sólo si se siente un individuo dirigido por un impulso creativo, no dominado ni aprisionado por una autoridad externa".





