Las múltiples caras de Yoko Ono
Heredera de Duchamp, John Cage y del Zen, la controvertida artista es el eje de una muestra itinerante auspiciada por la Generalitat Valenciana que se exhibe en forma conjunta en el Centro Cultural Recoleta y en el Museo de Arte Moderno de la Avenida San Juan.
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ANTES de ser una figura popular por su relación con John Lennon, Yoko Ono había logrado un importante reconocimiento en la vanguardia neoyorquina. Desde comienzos de los años sesenta, fue una creadora radical, atrevida y excéntrica. Muy temprano desarrolló una modalidad artística basada en los objetos, el happening, la performance , el cine, el video, el libro, la combinación de sonidos eléctricos, vocales e instrumentales. Un rasgo significativo de su obra, notoriamente estimado en la época, fue la mezcla de perspectivas estéticas y filosóficas, occidentales y orientales.
La primera exhibición individual de Yoko en Nueva York, titulada "Obra para pisar" (1961), consistió en una invitación al público -educado en el "no tocar" de los museos- para que pisara la pintura.
Esa intención transgresora se advirtió más claramente en "Pieza para cortar" (1964), que consistía en la presentación de la propia Yoko, inmóvil, frente a unas tijeras.
Los espectadores que subieron entonces al escenario cortaron, uno tras otro, trozos de la ropa de la artista. La performance, que hablaba del dolor físico y emocional, también se refería a la violación y a la opresión sufrida por las mujeres.
En el Film Nº 4 Botton (1964-65) obra característica de Yoko, la desnudez estaba al servicio de lo político. Filmando fragmentos de cuerpos desnudos, la artista se preguntaba sutilmente sobre la identidad sexual, la psicología del género y los códigos de la diferencia sexual. Estos trabajos, como otras acciones similares, anticipaban los temas del feminismo de los setenta y de los ochenta.
Yoko Ono nació en 1933 en Tokio. Durante su infancia, por razones familiares, residió algún tiempo entre San Francisco y Nueva York. Finalizados sus estudios universitarios en el Japón, se instaló nuevamente con su familia en los Estados Unidos. En esa ocasión estudió música en Harvard.
En 1956 se casó con el compositor vanguardista japonés Toshi Ichgiyanagi. Algunos años más tarde se instaló en un loft del último piso del 112 de Chambers Street, en el centro de Manhattan. En ese enorme espacio se presentaron, desde enero de 1961, algunos de los primeros conciertos y performances musicales, visuales y poéticos del grupo Fluxus, organizados por La Monte Young, un compositor experimental, figura clave del movimiento.
El espíritu de Fluxus
Entre los primeros miembros de Fluxus, además de la dueña de casa y de La Monte Young, estaban el lituano inmigrante Georges Maciunas, cabeza del grupo; el coreano Nam June Paik (pionero del videoarte); el alemán Wolf Vostell (uno de los más destacados propulsores del happening) y Robert Morris, más tarde protagonista del minimalismo. Cuando el movimiento se internacionalizó, adhirieron algunos artistas que gozaron de gran prestigio, entre ellos el alemán Joseph Beuys.
El término Fluxus, que remitía al "flujo" de la creación y de la destrucción. También se refería a la "circulación" de la vida y ponía el acento en lo transitorio. Para Maciunas, los objetivos del grupo eran más sociales que estéticos. Su ideología lo llevaba a impulsar la desaparición de las "bellas artes". Pero mientras el arte existiera, las propuestas del movimiento se fundarían esencialmente en la mezcla de los géneros artísticos (lo musical, la performance , las artes plásticas y la poesía). De manera muy especial, estos artistas impulsaban un arte-diversión sencillo, no pretencioso, referido a lo insignificante y carente de valor mercantil. Fluxus, olvidado durante muchos años, fue definido por Harry Ruhé como "el movimiento artístico más radical y experimental de los sesenta". A pesar del silencio que lo rodeó no puede ignorarse su influencia sobre el arte de concepto e incluso sobre algunos aspectos del Minimal art, del videoarte, de la performance y del Mail art (arte correo).
Bajo las influencias de Marinetti, Tzara, Duchamp y John Cage, el grupo preconizó una actitud definida por Maciunas en el Manifiesto Purga (1963): "Purgar el mundo de enfermedad burguesa ´intelectual´, profesional y comercializada. Purgar el mundo de arte muerto, de imitación, de arte artificial, de arte abstracto, de arte ilusionístico, de arte matemático: ¡Purgar el mundo de ´Europanismo!´ Promover una inundación y una marea revolucionaria en arte, promover el arte vivo, el anti-arte, promover la realidad no artística...".
Arte de concepto
La relación de Yoko con el grupo Fluxus fue decisiva para el desarrollo de su pensamiento estético, no sólo por la concepción Zen de la práctica artística _heredada de Cage_, sino también por la poética del silencio. Estas cualidades se advierten en las obras, generalmente instalaciones, producidas en los últimos años.
Yoko Ono trabaja actualmente en la creación de instalaciones, un tipo de construcciones concebidas para un lugar específico del museo o la galería. Este espacio, ocupado por objetos, escrituras y otros dispositivos, solicita una activa participación del espectador que al recorrerlo debe atravesar por experiencias diversas.
Las instalaciones expuestas en Buenos Aires, descriptas e interpretadas en ediciones anteriores de La Nación , son herederas de la estética de Fluxus -más allá de los rasgos Zen y del silencio-, por su carácter decididamente conceptual. "En-Trance y Ex-It", así se titulan las muestras, invitan a los espectadores a la participación activa, física y mental. Su recorrido puede colocarlos ante una experiencia estética descrita por Yoko Ono en un viejo texto: "El único sonido que existe para mí es el sonido de la mente. Mis obras tienen como único fin el provocar la música de la mente en las personas."




