
Las reglas del nuevo periodismo
El escritor hizo una encendida defensa de la narrativa y también de la ética
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SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- Cultor y defensor de la exquisitez del lenguaje, el periodista y escritor tucumano Tomás Eloy Martínez parece haber encarado la titánica tarea de dotar al periodismo actual de la riqueza de formas narrativas de tiempos pasados.
Emocionado por la presencia de cientos de sus comprovincianos, que colmaron las instalaciones del Centro Cultural Eugenio Flavio Virla, en pleno centro de esta capital, el escritor brindó una charla sobre "El periodismo del futuro y los hechos de la vida", invitado por el diario La Gaceta .
Agudo observador de la realidad, Tomás Eloy Martínez -que trascendió las fronteras del país- realizó una encendida defensa de la narrativa y de la precisión informativa en la prensa escrita, frente a las ventajas que brindan soportes como la televisión y la Internet.
"Hacia comienzos de los años 90, cuando la Argentina navegaba en un océano de corrupción, la prensa escrita alcanzó un altísimo nivel de credibilidad al denunciar las redes sigilosas con que se estaban tejiendo los engaños", reflexionó Martínez. Agregó que "la carnada del éxito atrajo a cardúmenes voraces, y casi no hubo periodista novato que no se transformara en un fiscal ocasional en busca de corruptos".
Hizo hincapié en que en América latina "nació más de una vez la crónica, que es la semilla del periodismo narrativo. Salvo por la tenacidad de unas pocas revistas valientes, esa tenacidad amenaza con quedar postrada en el olvido". Recordó que "la historia de la crónica nace con Daniel Defoe, el mismo de Robinson Crusoe , en 1722. Pero el origen de la crónica contemporánea está en los textos de Martí y de Rubén Darío".
Opinó que todos los grandes escritores de América latina fueron alguna vez periodistas. "Aunque los Estados Unidos reivindicaron para sí la creación del nuevo periodismo , es en América latina donde alcanzó su genuina grandeza."
Reconoció, no obstante, que tal vez haya una confusión sobre lo que significa narrar, debido a que no todas las noticias se prestan a ser narradas. Afirmó que un periodista hace mejor su trabajo si recurre al diccionario y se preocupa por que su lenguaje sea conciso y eficaz. "El amor por la riqueza en la lengua es tan importante como la verdad o lo que creemos que es la verdad", apuntó.
En su discurso, Martínez ponderó la importancia del nombre propio. "El periodista no dispone de otro patrimonio que su nombre, y si lo malversa o lo pone al servicio de cualquier poder circunstancial, arroja un puñado de lodo sobre el oficio."
Contó luego que en 1961, cuando se desempeñó como crítico de cine en LA NACION, se ganó el resentimiento de un sinfín de intereses creados. Y que su negativa a ceder a esos intereses fue reconocida hace un año como un acto ejemplar. "Los tiempos cambian, los seres humanos también, pero los principios de decencia no tienen por qué variar", remató.
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