Libros mirados y contados en televisión y en radio
Cinco programas televisivos y dos radiales continúan la tradición, cada vez más difícil, de difundir la producción literaria en medios masivos. Sus conductores hablan en esta nota de los problemas que deben vencer y de los recursos que utilizan para interesar al público no lector en las obras de los clásicos y de los autores contemporáneos
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Desde que la televisión argentina está en nuestras vidas -los mismos dichos le caben a la divulgación radial- se escuchan dos frases que, literalmente, se contradicen en el aire. Una supone que "a la televisión le toca hacer una importante labor cultural"; la otra afirma que "la televisión es para entretener, no para educar". Para sostenerse y seguir adelante en el universo audiovisual, los programas sobre libros y escritores tuvieron, alternativamente, que admitir o prescindir de ambos asertos.
Juan Sasturain, que por su ciclo Ver para leer acaba de recibir los premios Martín Fierro y Fund TV, cuenta que su programa "funcionaría como una especie de vacuna contra la fobia (o prejuicio, o miedo, o alergia) que le producen los libros a la mayoría televidente, representantes de la media popular argentina, que es, como en todas partes, no lectora". El suyo, dice Sasturain, no es un programa sobre libros o de literatura, sino un programa con libros. "Es un programa de ficción en el que a un tipo que se la pasa leyendo, como soy yo en la vida real, le pasan cosas, y va con libros de un lado para el otro", dice el autor de La mujer ducha y La lucha continúa .
Entre el "deber ser lector" y la manipulación "marketinera"que requiere masividad para la difusión de las novedades editoriales, se encuadran varios programas de televisión (tres por aire, dos en cable) y tres de radio (uno en AM y dos en FM) que tienen como protagonistas clave a libros y escritores. Aunque, en verdad, la información veloz, al paso, con ritmo de miscelánea sobre novedades literarias (con gente que algunas veces sabe del tema y otras lo desconoce absoluta y alegremente) se encuentra también en numerosas secciones o columnas de noticieros o programas de interés general.
En El fantasma , la periodista y escritora Silvia Hopenhayn busca "propagar el placer de la lectura. Más que difundir un libro, el propósito es poner en escena los motivos por los cuales un lector se apasionó por una obra o por un autor". La serie parte de un planteo original: el encuentro cercano entre un escritor y un lector. La conductora agrega que el escritor que acude al programa lo hace sabiendo que ha sido leído no por cumplir los deberes del periodista, sino por pasión y decisión. Y también define la clase de encuentro que esos sentimientos apasionados provocan: "Inesperado, deseado, generador de una felicidad incómoda". "Me llama la atención -agrega- que la audiencia, en la calle, siempre se refiera a algo que se dijo y no a algo que se vio. Me encanta fijar palabras en televisión."
Con diferencia de apenas una semana, Cristina Mucci recibió los premios Fund TV y Al maestro con cariño, del Taller Escuela Agencia de periodismo, por su programa Los siete locos . Ya había ganado cuatro Martín Fierro y en 2007 le habían dado una mención especial por trayectoria. El programa cumplió veinte años, desde que en 1987, por iniciativa del entonces secretario de Cultura de la Ciudad, Félix Luna, fue presentado como proyecto en Canal 13 y posteriormente aceptado y estrenado con la coconducción de Tomás Eloy Martínez. Eran los tiempos iniciales de la recuperación de la vida democrática y el sector de la administración radical en el poder, ducho en asuntos culturales, insistía para que nuestra televisión tuviera un espacio semejante al célebre Apostrophes , que desde hacía años Bernard Pivot realizaba en la televisión francesa. Mucci conocía el modelo francés y tomó de él rasgos esenciales pero adaptados a nuestra realidad. "Un buen programa sobre libros -expone Mucci- debe intentar orientar al lector en un momento en el que es bombardeado por una enorme oferta. Es importante también que promueva debates, que ofrezca voz a autores e intelectuales y que no olvide ciertas reglas básicas del medio, que no son malas. Por ejemplo, un buen ritmo y una buena imagen visual." Observa que aún rige el preconcepto de que cultura por televisión es sinónimo de aburrimiento, idea con la que, por supuesto, no acuerda: "Hay un público al que le divierte mucho más leer, ir al cine o al teatro o ver exposiciones de arte que enterarse del último lifting o de la última pelea de las vedettes ".
Con el siempre presente temor de los que abordan el tema cultural de no recaer en tonos sobreactuados de academicismo -tal vez, eso que en los intolerantes pasillos de los medios masivos se descalifica como "culturoso"-, los programas de TV y radio que traen la actualidad desde los libros y los escritores cumplen una tarea importante en medios que casi únicamente se dedican a la noticia de impacto y al entretenimiento. Quien ha entendido bien ese concepto y lo desarrolla desde hace años es Canela, el seudónimo de la animadora y poeta Gigliola Zecchin. Confiesa que el programa sobre libros que quisiera hacer habita todavía el territorio de sus sueños. "Debería titularse ´Un mar de libros y aún está en mi imaginación", cuenta quien durante once años (junto a su hija Aldana Duhalde y el periodista Ariel Cuch) llevó adelante el ciclo Generaciones por Radio Nacional, donde cientos de escritores presentaron sus libros. Canela conduce ahora por la señal TN Colectivo imaginario , cuyo objetivo, afirma, "es compartir el placer de consumar y consumir cultura". Y añade: "No ejerzo la crítica. Prefiero el comentario y la divulgación de los datos necesarios para contextualizar el libro y a su autor, todo desde mi experiencia de lectora. Me doy cuenta de que los autores siguen despertando mucha curiosidad porque todavía el oficio de la palabra tiene algo de mágico o sagrado, a pesar del avance de lo audiovisual". Canela, que practica la costumbre de regalar ejemplares de libros a su audiencia, define a su público: "Gente que quiere pensar, que busca estímulos, que goza con la cultura. En las provincias se recibe con avidez lo que se genera en la Capital. ¿El elogio más lindo que recibo? Cuando me cuentan que alguien que vio el programa sintió despertar su deseo de hacer algo: escribir, pintar, sacar fotos".
El refugio de la cultura , creado por el periodista y crítico Osvaldo Quiroga, nació en Radio América en 1993. En 1995 también se transmitía los sábados por la tarde por la ahora inexistente señal de cable Cablevisión Noticias (CVN). "¿Los objetivos? Los de siempre. Tratar de llevar el libro a la mayor cantidad de gente; no guiarme por mis gustos ni por mis simpatías personales; darles lugar a todos los que escriben, pero siempre apuntando a la excelencia literaria. El refugio es un programa de cultura cuya columna vertebral son los libros, aunque ahora tenga cada vez más teatro y no falten las artes plásticas", dice Quiroga. También define a sus seguidores como "gente común. Los intelectuales saben dónde conseguir los libros. Lo que más me interesa son los futuros lectores". Orgulloso de que ilustres de la literatura (de José Saramago, antes y después del Nobel, a Carlos Fuentes; de Mario Vargas Llosa a Rosa Montero; de Arturo Pérez-Reverte a Ricardo Piglia) hayan frecuentado su espacio, Quiroga revela aspectos de su sistema de trabajo. "Es fundamental que el periodista haya leído el libro y que busque el costado que le interese al gran público. Pero de lo que ocurre en el aire, si hay o no encuentro mágico, te enterás en el mismo momento. Ver la presentación de un libro en TV ayuda, pero no es de efecto inmediato. A lo mejor, alguien compra ese libro o lo pide prestado mucho después de haber visto el programa. Pero lo importante es que recordó al autor."
Con antecedentes como los de su madre, Perla Chirom (que durante años condujo en radio el programa Buenas tardes, buenos libros ), y apoyos de colegas divulgadores culturales como Vicente Battista, Horacio Salas y Marcelo Gurruchaga, el periodista y poeta Daniel Chirom tiene en el aire desde hace ocho temporadas el programa de radio El jabalí , basado especialmente en la difusión de géneros como la poesía y el ensayo. Editor de la revista literaria del mismo nombre, Chirom explica que arma su programa "a partir del placer que me produce leer" y añade, orgulloso, que continúa adelante con el proyecto de completar un archivo de voces de poetas, capital recientemente enriquecido por más de 150 grabaciones que heredó del programa de su madre. "El gran objetivo es compartir con los oyentes el hallazgo y la alegría de la buena literatura, de la poesía. Y como para el programa no existe el presente como tiempo, sino como espacio, también se rescatan a todos aquellos poetas y escritores olvidados de las letras hispanoamericanas o voces del continente insuficientemente leídas o no conocidas. El poema más solicitado por los oyentes es ´El caballo de la calesita , de Juan Gelman." Para Chirom, el asombro que provoca la literatura es posible hallarlo en muchos otros espacios. Por eso, desde el año pasado su programa cuenta con un columnista de fotografía, tema que, según informa, tiene muchos seguidores y editoriales independientes que apoyan la actividad.
No debe de haber en radio y TV un lector tan ávido y conocedor ni un divulgador tan consecuente como Antonio Carrizo. El animador, cuyo primer trabajo fue el de cadete en la biblioteca popular de su General Villegas natal, supo, quiso y pudo franquearse una relación amorosa con los libros desde sus programas más populares en televisión, como Sábados continuados , Los grandes o La vida y el canto , en radio. Justamente desde la popular Rivadavia, en 1979, un diálogo suyo de varias semanas con Jorge Luis Borges originó un libro de conversaciones extraordinario, hoy dificilísimo de conseguir. "Además de lo de Borges, en 1980 entrevisté en radio durante un mes seguido a Ernesto Sabato, en un ciclo que habíamos titulado Sobre hombres y cosas ; también recuerdo otras charlas con Ulises Petit de Murat y con Edmundo Guibourg", evoca este autodidacta de conversación literaria diaria. "Recuerdo con mucha nostalgia dos grandes y largos reportajes, uno a Silvina Bullrich, el otro a Martha Lynch, que les hice para el ciclo Los grandes , en 1984, y que desaprensivamente alguien borró." Actualmente Carrizo hace la segunda temporada de su ciclo Tangos y libros donde durante tres horas semanales les da lugar a tres o cuatro libros, a sus respectivos autores y a su pasión por la letra impresa.
Cristina Mucci, que por sus 21 años en el aire viene a ser esa "octava loca" que ni Roberto Arlt imaginó, confiesa que sólo una vez en tanto tiempo pensó que el esfuerzo no valía la pena. Fue en 2004, cuando en Canal 7 levantaron su programa y el de Osvaldo Quiroga. "Se trató de una lucha de intereses entre dos conducciones del canal, simultáneas y opuestas. Pero fue tanto el apoyo recibido de medios, del ambiente cultural y del público en general - cuenta y vuelve a conmoverse al recordarlo- que a la semana nos repusieron en la programación". Quiroga coincide y reitera su agradecimiento a figuras como Beatriz Sarlo y Mercedes Sosa, que ofrecieron su solidaridad en aquella circunstancia; a LA NACION, que tomó como propio el episodio, y al jefe de gabinete Alberto Fernández que, cuando El refugio de la cultura volvió al aire, accedió a presentarse y a reconocer que el levantamiento había sido un error. "Todos esos apoyos todavía me emocionan hasta las lágrimas", dice.
Silvina Ocampo, cuenta Mucci, fue la única escritora que nunca quiso participar en su programa. Canela, por su parte, tuvo la misma experiencia con Ernesto Sabato. "A Marco Denevi -agrega- no le gustaba mostrarse." Según Sasturain, "la mayoría de los escritores convocados vinieron, incluso algunos tan reacios como Piglia o Fogwill. Andrés Rivera alegó comprensible timidez".
En el rubro de las desilusiones, Canela acepta sentirse "un poco frustrada cuando después de leer un libro de 500 páginas, la edición televisiva convierte el comentario o entrevista en una nota de dos minutos y medio. Claro que el libro queda dentro de mí. También, y porque es parte del trabajo, he llegado a leer libros que no me interesaban demasiado, sólo porque son seguidos por mucha gente y porque su autor es noticia".
El de los apoyos publicitarios es otro tema delicado pero que hace a la subsistencia de los ciclos. Silvia Hopenhayn afirma: "Ojalá sucediera aquí como en México y otros países, donde subvenciones estatales apoyan programas que suscitan intereses culturales o que, como el mío, difícilmente consigan avisos". Cristina Mucci y Osvaldo Quiroga vuelven a coincidir en la importancia de que sus programas se emitan a través de un medio público y de sorprendente alcance nacional, como es el caso de Canal 7. Mucci revela que los ingresos de Los siete locos provienen del presupuesto del canal más un pequeño auspicio del Fondo Nacional de las Artes. "Es lo ideal. El canal no me condiciona en nada y da un espacio adecuado a este proyecto, que no tiene cabida en la televisión comercial." Según la autora de las biografías de Beatriz Guido, Martha Lynch y Silvina Bullrich, la década del 90, cuando varias editoriales locales fueron absorbidas por grandes grupos multinacionales, marca un antes y un después en materia de anunciantes y apoyos publicitarios. "El riesgo de un programa que promociona libros -comenta- es que se convierta en vidriera exhibidora de los libros que a las editoriales les interesa mostrar." Quiroga señala que es importante que Canal 7 "sostenga una programación que a la larga promueva un tipo de televidente distinto al habitual, acostumbrado a demasiado tiempo de periodismo farandulero, chimentero y barato. En cuanto a la publicidad, tuve apoyos, no siempre constantes, pero en general mucho menos de los necesarios". Canela tuvo y tiene apoyos publicitarios pero, reconoce, "con mucho esfuerzo de mi parte. Ha sido más fácil convencer a los bancos que a las editoriales, que eligen para anunciar medios gráficos, aunque nos ocupemos continuamente de sus autores".
Sasturain no podría asegurar que el grueso de los televidentes que lo siguen cada domingo en el todavía muy futbolero horario de la medianoche lean los libros de los que habla, pero con placer señala un verdadero fenómeno: en uno de los primeros programas de 2007 mencionó el libro Nueve cuentos , de J. D. Salinger y eso originó un alza significativa en sus ventas. Sasturain no se monta en explicaciones simplificadoras a la hora de referirse a la repercusión del ciclo. "Hecho en un canal popularísimo y de aire, comercial y competidor furioso -describe-, lo veo, por sobre todas las cosas, como un buen programa de televisión que, primero que nada, entretiene y capta al espectador y cumple con el objetivo de despertar curiosidad. Es una forma liviana pero introductoria de hablar de libros. Habría otras, más exhaustivas y probablemente funcionarían también", se ilusiona el escritor, una autoridad en literatura policial o negra. Fuentes de Telefé indicaron que el rating promedio de Ver para leer es de algo más de 5 puntos, pero que una medición nacional establece entre 600 y 800 mil el número de seguidores. Una cifra que, transportada a venta de libros, llena de ilusión al más escéptico.
En relación con el rol que interpreta en su programa, Sasturain asegura que "nunca habría pensado en hacer una base de ficción tan acusada, con un Juan ´personaje al que le pasan cosas". Sin embargo, admitió algunas caracterizaciones "para respetar el tono que eligieron la guionista Sonia Jalfin y el director Federico Huber". En el último programa de 2007, que coincidía con las celebraciones navideñas, Juan apareció como Papá Noel, personaje que, con su natural barba blanca, le calza perfecto. Pero aclara que eso no lo convierte en actor. "El único actor es Fabián Arenillas, que hace los personajes con los que ocasionalmente me cruzo", dice y sostiene que, si a veces se transforma, "es para no alimentar la mistificación del escritor serio. Alguien es escritor sólo cuando escribe: ésa es la idea".
Los responsables de programas reconocieron los antecedentes y aportes de diversas figuras en la tarea de divulgar trabajos e ideas literarias. Canela menciona el ciclo DNI , transmitido años atrás por Canal 7, no deja afuera a Quiroga, Mucci ni Carrizo y distingue al chileno Antonio Skármeta, que hace un par de años realizó un ciclo excelente, y al francés Bernard Pivot. Quiroga, por su parte, destaca el ciclo de entrevistas a grandes escritores que el periodista Joaquín Soler Serrano hizo para la Televisión Española en la década del 70 y que aquí difundió Canal Encuentro. Chirom reconoce la vigencia de tareas como las del fallecido Héctor Yánover y de Horacio Salas y de programas extranjeros como el italiano Cult Book , conducido por Francesco Censon y Sta s Gawronki y emitido por RAITre. Mucci reconoce influencias de Apostrophes .
Para hacer memoria y justicia, no deben faltar en el recuento algunas experiencias valiosas como la de Blackie, la del periodista y escritor Tomás Eloy Martínez, que en 1970 entrevistaba a un escritor por noche y re-contaba un texto del invitado, así como las de los críticos Jorge Lafforgue y Ernesto Schoo en sendos noticieros de televisión. En 1984, por la entonces Argentina Televisora Color, Héctor Yánover (con Clara Fontana e Inés Cano) hizo Libro abierto . En esos años, por Radio Belgrano, el escritor y poeta Horacio Salas dio informales clases de literatura por radio.
En 1987, Jorge Dorio, que antes había sorprendido gratamente con el ciclo cultural El monitor argentino junto a Martín Caparrós, desarrolló dentro del programa ómnibus Badía y compañía un muy interesante micro de literatura. En 1988, dentro del programa Leer es crecer que por ATC conducía la profesora Hebe Clementi, las escritoras Graciela Schwartz e Inés Fernández Moreno leían impecablemente un cuento, con la misma clase de excelencia interpretativa con que varios años después lo hizo desde el cable, con relatos de terror, Alberto Laiseca.
En los tiempos que corren (y a veces vuelan) estos programas son tan imprescindibles para una convivencia social más interesante y para la razonable buena vida de un libro, como una tapa atractiva o una presentación en un lugar de primera categoría. Eso sí: casi todos los escritores ya saben que una abundante exposición mediática no les asegurará una venta explosiva. Quedaron muy atrás los tiempos en que, por haber sido citada en una telenovela de Alberto Migré, la poetisa Julia Prilutsky Farny pasó de ser una escritora que no superaba los 500 ejemplares vendidos a una autora tocada por el éxito. Antes bien, les dará presencia, veloz repercusión y reconocimiento ambiguo en los comercios de sus respectivos barrios y carnet para tirarse a la pileta del insoslayable club del espectáculo. Pero, más allá de estas consecuencias, la gran pregunta es si los libros tienen un lugar en los medios audiovisuales o si todavía constituyen esfuerzos personales y salteados, programados, como dicen Les Luthiers, en el horario cultural de las 3 de la mañana.
Los mejores modelos de programas de libros y escritores son aquellos, como los de Pivot, en los que un libro merecedor y un escritor apasionado despiertan la aventura del saber y del conocimiento por otras rutas humanas, cuando lo escrito y la capacidad para reformular sobre lo escrito se convierten en excusa para agrandar las miradas sobre la vida. Pero para eso, hay que haber leído el libro como los leía Pivot, ser fiel a un concepto de distribución de cultura como bien común, conocer debidamente al escritor con quien se dialoga y tener un equipo de colaboradores preparados y amantes de la lectura, que no se lleven la mano a la cintura cada vez que alguien pronuncia la palabra cultura. Personalmente, estoy cansado de presuntuosos "llama-teléfonos" que no leyeron un libro completo en los últimos diez años y se permiten rechazar invitados porque "ése tiene la voz de flauta", "ésa no da bien en cámara", "tal o cuál es un plomo".
UNO POR UNO
- Colectivo imaginario
Conducción: Canela
Horario: sábados, 15.30; domingos, 16.30 (repite dos veces madrugada sábados y domingos). Cuatro emisiones en total.
Todo Noticias (TN)
- Los siete locos
Conducción: Cristina Mucci
Horario: sábados, 17 a 18
Canal 7
- El fantasma
Conducción: Silvia Hopenhayn
Horario: lunes 22 horas, con trece repeticiones lunes, jueves, sábados y domingos
Canal á
- Ver para leer
Conducción: Juan Sasturain
Horario: medianoche del domingo
Telefé
En la última Feria del Libro, Ver para leer publicó un libro con fragmentos de opinión de diez escritores invitados al programa y un cuento de cada uno de ellos
- El refugio de la cultura
Conducción: Osvaldo Quiroga
Horario: sábados, 16 a 17
Canal 7
Radio Cooperativa, AM 740,sábados de 8 a 12
Ficciones Radio de la Ciudad, AM 1110, jueves, 22 a 24
- El jabalí
Conducción: Daniel Chirom
Horario: lunes, 19 a 20
Radio Palermo, FM 94.7
- Tangos y libros
Conducción: Antonio Carrizo
Horario: domingos,10 a 13
FM 92.7
- Otros espacios habituales de comentarios de libros y entrevistas a escritores:
Los programas de cable de Fanny Mandelbaum y Jorge Jacobson y los programas de radio de Omar Báez (FM Palermo) y Daniel Mactas (FM La Isla).



