Llega Maceo Parker, el arma secreta de James Brown
Si alguien merece la categoría de "leyenda viviente", ése es Maceo Parker, el gran saxofonista estadounidense que durante los años 60 y 70 integró la sección de vientos de la banda de James Brown (junto a Fred Wesley y Pee Wee Ellis), y más tarde colaboró con George Clinton, Ray Charles, De La Soul, Keith Richards, Red Hot Chilli Peppers y Prince. El próximo jueves, con su show en el porteño Gran Rex, Maceo inicia una gira argentina que lo llevará a Córdoba (el domingo 19) y Salta (el lunes 20), todo un acontecimiento para aquellos dispuestos a dejarse llevar por el ritmo y la sensualidad del funk y el soul. El que quiera bailar toda la noche en un concierto inolvidable, ya tiene adónde ir: la cita es una bomba de energía irresistible, que reúne algunos de los clásicos grabados en vivo en Life on planet groove (incluidas "Pass the Peas", "Shake everything you´ve got" y el himno "Soul power") y parte del exquisito homenaje a Ray Charles que brilla en Roots & grooves, el último disco de Parker, editado entre nosotros por Acqua Records.
Caracterizado durante buena parte de su carrera como un extraordinario sideman (músico que acompaña a grandes artistas), recién a finales de los años 80 Maceo decidió apostar por una orquesta propia, milagrazo musical que cobraría forma en For all the King´s men (1989) y, sobre todo, en el extraordinario Roots revisited (1990), donde "People get ready" y "Over the rainbow", entre otras canciones, se convertían en raras joyas vibrantes y refinadas. Si lo que se cuenta de él es cierto, su historia habría comenzado la tarde de 1964 en la que James Brown entró a cenar en un bar donde Melvin, el hermano de Maceo, ensayaba detrás de la batería. Al escucharlo, el creador de "I feel good" se quedó tan impresionado que invitó a Melvin a colaborar con la banda, y Maceo aparecería como un extra del combo. Pensada para unos meses, la colaboración de los hermanos Parker con el rey del funk duraría años, y la alianza sonora integrada por Maceo, Pee Wee Ellis y el trombonista Fred Wesley los transformaría en una sección de vientos inigualable a la hora de levantar al público de sus asientos. Con el paso del tiempo, el trío informal que lo unió a Wesley y a Ellis funcionaría como el motor de sus respectivos proyectos solistas, y en los últimos años la búsqueda musical de Parker lo acercaría al hip hop y a los experimentos soul surgidos de la factoría Prince. Hoy hay que agradecerle a la diosa Fortuna que aquella tarde de 1964 el hambre atacara a Brown en las proximidades de un bar con música en vivo en algún lugar de Carolina del Norte. De casualidades como esa está hecho el arte, y a todo el que esté listo para apreciar la belleza del azar sólo le queda apreciarlas, disfrutarlas, bailarlas. De hecho, lo mejor de Maceo Parker no hay que buscarlo en sus discos, sino en sus actuaciones. Allí donde el sideman vuelve a acompañar, aunque esta vez no a otro músico, sino a los pies del público.
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