Los Antiguos
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Nantes, Francia.- En los relatos de Howard Phillips Lovecraft, el regreso de los Antiguos anunciaba la irrupción de fuerzas previas a la humanidad, destinadas a reaparecer cuando llegara su hora. Sin ese “horror cósmico”, la instalación de Theo Mercier en Nantes imagina una aparición que, de lejos, puede evocar aquella idea: restos fósiles desmesurados emergen en plena ciudad, como si el pasado remoto quebrara el pavimento y se abriera paso entre edificios, autos y transeúntes. La arquitectura clásica, el vehículo atrapado y la escala diminuta de las personas subrayan el contraste entre la civilización humana y una antigüedad mineral anterior a toda historia. Quizá sin proponérselo, la obra recuerda lo efímero del mundo actual frente a la memoria gigantesca de la Tierra. Y sugiere que no hacen falta los Antiguos para imaginar un tiempo en que la humanidad ceda su lugar.






