
Los ingenieros agrónomos, con empleos part time y bajos salarios
Hay 25.000 en todo el país; se amplió la diversidad de títulos
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Altos índices de trabajo part time, temor a quedar desocupados, una fuerte disconformidad por los niveles salariales, concentración profesional en pools o en cooperativas para poder quedar al alcance de productores muy castigados y un creciente interés por especializarse más allá de la carrera de grado son algunas de las características que hoy comprenden a los profesionales del agro, unos 25.000 en el país.
Los ingenieros agrónomos salen de un conjunto de facultades estatales y privadas ubicadas en distintas localidades de la Argentina, algunas muy antiguas, como la de La Plata o la de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que cumplirá cien años en 2004.
Si bien el título de ingeniero agrónomo es el más conocido, también hay una gran diversidad de otros títulos vinculados con las ciencias agropecuarias, que abarcan diferentes especialidades vinculadas con la economía, la comercialización, la administración, la zootecnia, la mecanización, y la ingeniería forestal, entre otras. Se calcula que, en total, las facultades que los otorgan son unas cuarenta.
Los planes de estudios de muchas de ellas se han ido modificando. La UBA acortó la carrera a cuatro años y medio y eliminó la tan temida tesis, que muchos no llegaron a rendir.
El ingeniero agrónomo Fernando Vilella, decano de la Facultad de Agronomía de la UBA, explicó que las modificaciones encaradas a partir de 1999 tuvieron en cuenta la necesidad de reformular una carrera que había quedado desactualizada.
Para llegar a esta conclusión se basaron en una encuesta realizada entre el 70% de los egresados del año 1994, de donde surgió la exigencia de impartir una formación básica sólida, para poder insertarse mejor en realidades cambiantes acortar la duración de la carrera de acuerdo con estándares internacionales y brindar la posibilidad de hacer posgrados a edades más jóvenes, articulados con el grado.
"El impacto que tuvo esto en los futuros aspirantes fue notable", dijo Vilella. Y contó que multiplicó la cantidad de ingresantes, que pasaron de 300 en 1999 a 800, hoy. Dos tercios corresponden a Ingeniería Agronómica y el resto a las distintas tecnicaturas -Floricultura, Jardinería, Cuidados Intensivos, y otras- de la facultad.
Inserción profesional
"Los ingenieros agrónomos tienen en general una formación muy amplia, lo cual les permite amoldarse a especialidades", dijo Martín Rodríguez Otaño, ingeniero agrónomo (UBA) y director de Agrostaff, consultora especializada en recursos humanos.
"Dirigen empresas, asesoran grupos de productores, asisten técnicamente brindando conocimientos que posibilitan mejores rindes de cultivos en todas las zonas del país -continuó-. Es una actividad muy noble, que en general se desarrolla en un ámbito laboral difícil de igualar", señala.
Reconoció que hoy día, como en todas las épocas, "hay pocos puestos para muchos postulantes".
En cuanto a los sueldos, se supone que un recién egresado debe estar dispuesto a ganar remuneraciones relativamente bajas en sus inicios. "Los mejores ingresos se logran después de los cinco años de egresados. Ahí, cuando se convivió con los problemas cotidianos y se chocó con la realidad, es cuando salen a relucir la buena formación y la solidez de los conocimientos", afirma Rodríguez Otaño.
Pablo Vernengo, ingeniero agrónomo, director del Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica, que agrupa a 18.200 profesionales de todo el país, aportó datos de una encuesta realizada por esa entidad, los cuales arrojan que el 66% de los profesionales del agro está en relación de dependencia y recibe un sueldo promedio de $ 1300.
Sin embargo, últimamente, ese porcentaje cede espacio a los cuentapropistas, una condición en aumento, que para poder trabajar tienen que entregar factura, tanto al sector público como al privado.
Entre los grandes empleadores están el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), con 900 técnicos; luego, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, con más de 200, y el Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa), con menos de 100. También los Estados provinciales son una importante fuente de empleo, aunque varía según la región.
Las entidades privadas que más emplean son las empresas comercializadoras de insumos, tanto fitosanitarios -agroquímicos, fertilizantes- como semillas, si bien éste es un sector que se achicó notablemente a partir de las fusiones y adquisiciones de los años 90.
Vernengo aportó otras cifras de la encuesta: el 54% de los agrónomos está insatisfecho con el salario y un 28% percibe como "altamente probable" la posibilidad de quedarse sin trabajo. Si bien el desempleo en este ámbito, con 10,5 puntos, está bastante por debajo de la media nacional, según Vernengo hay un gran desempleo encubierto, ya que las estadísticas no reflejan el empleo part time ni la precarización de las tareas que realizan los agrónomos.
Variedad de propuestas
Hay algunas facultades de Agronomía consideradas "generalistas" y otras que responden a economías regionales, como la de Cuyo, en Mendoza; la de Cinco Saltos, en Río Negro,y la de Esperanza, en Santa Fe.
En Buenos Aires y sus alrededores hay varias: las universidades de Buenos Aires, Nacional de La Plata, Nacional de Luján, Nacional de Lomas de Zamora, de Morón, Universidad Católica Argentina (UCA) -donde se otorga el título de ingeniero en Producción Agropecuaria, con algunas diferencias respecto del de ingeniero agrónomo-, del Salvador, de Belgrano y Universidad Argentina de la Empresa (UADE), entre otras. Estas dos últimas tienen licenciaturas de distintas especialidades.


