
Los pecados sociales, una nueva preocupación en la Iglesia
Obispos y sacerdotes afirman que es un fenómeno creciente en la última década
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Una cosa es que alguien robe comida porque no tiene nada y está desesperado y otra que un empresario que se da la gran vida explote a sus empleados. Para la Iglesia, el primero comete un pecado tradicional, el segundo, en cambio, incurre en un pecado moderno o social.
Cada vez, es más frecuente oír a un sacerdote o catequista referirse a los pecados sociales o a las estructuras sociales de pecado.
El domingo último, en una entrevista publicada en L Osservatore Romano , el titular de la Penitenciaría Apostólica del Vaticano, monseñor Gianfranco Girotti, insistió en la preocupación de la Iglesia por las nuevas formas de pecado (de lo que se informa por separado).
Entre esas transgresiones al Evangelio se cuentan los sistemas que favorecen las desigualdades sociales, la violación sistemática de leyes civiles y las acciones que dañan el medio ambiente y afectan la salud.
La advertencia surgió cuando faltan pocos días para que el papa Benedicto XVI anuncie su nueva encíclica -la tercera de su pontificado-, que estará dedicada a temas sociales.
Tendencia creciente
Consultado por LA NACION, el padre Víctor Fernández, presidente de la Sociedad Argentina de Teología y vicedecano de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina, admitió que entre los obispos, sacerdotes y laicos argentinos ha crecido en la última década la conciencia de este tipo de pecados, entre los que incluyó el daño al medio ambiente, el incumplimiento de las leyes y la corrupción política.
Según el teólogo, uno de los intelectuales católicos argentinos más valorados en el Vaticano, este concepto fue introducido en la Iglesia por el papa Juan XXIII, y luego muy repetido durante el papado de Juan Pablo II.
En el país, "llevó tiempo que la sensibilidad por lo ambiental, por ejemplo, entrara en los sacerdotes como lo está ahora y este hecho evidencia que la Iglesia está abierta al diálogo con las ciencias y atenta a las dificultades del mundo", dijo. Hace menos de dos años, el Episcopado argentino se pronunció sobre problemas ecológicos en el documento Una tierra para todos .
Allí los obispos denuncian "las prácticas de sobreexplotación o abuso de terceros y la falta de políticas de preservación del medio ambiente". Basados en esas afirmaciones, según narró a LA NACION monseñor Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú, representantes de la Asamblea Ambiental de esa ciudad entrerriana, pidieron anteayer al Episcopado que la Iglesia avale sus reclamos sobre los efectos dañinos de la instalación de la pastera Botnia en territorio uruguayo.
El padre Pedro Brunori, ex director del Servicio de Información Vaticana, en diálogo con LA NACION, vinculó el concepto de pecado social con el contexto social y político. "Facilitar y crear situaciones de corrupción como sistema incita al pecado. Pero ello, no disminuye la responsabilidad del individuo, sino que implica un llamado a las conciencias para enfrentar situaciones deplorables", advirtió el sacerdote.
Otro argentino, el cardenal Jorge Mejía, bibliotecario y archivista emérito del Vaticano, recordó que no sólo en el Catecismo y en el último Compendio de Doctrina Social de la Iglesia están contempladas las denominadas "nuevas formas de pecado social" antes mencionadas, sino también en dos encíclicas de Juan Pablo II: Sollicitudo Rei Socialis y Centesimus Annus . "Cualquier episcopado tiene una pastoral sobre estos temas", dijo.
Y agregó: "Para dar un ejemplo cotidiano, cuando uno no le paga a la señora que trabaja con uno los aportes sociales, está mal, es un pecado, porque las injusticias sociales constituyen de parte de quienes las causan o no las remedan, un pecado social".


