
Los psicólogos, al diván
Su inserción laboral es un problema que deben afrontar
1 minuto de lectura'
El interés de los jóvenes por seguir Psicología no se ha debilitado, a pesar de las dificultades de inserción laboral que ofrece la carrera.
En el país hay 38.000 psicólogos, de los cuales la mitad ejerce en la Ciudad de Buenos Aires. Se forman en siete facultades nacionales y en 24 privadas de todo el país, con una matrícula, en general, en crecimiento.
Hay varios factores que impactan sobre su tarea, como el alto porcentaje que trabaja ad honoremen los sistemas públicos de salud, de la relación conflictiva que establecen con los prestadores, de la competencia desleal de algunos seudoprofesionales y de la trampa en la que los coloca una formación volcada excesivamente hacia la clínica.
"Con las obras sociales, los psicólogos tenemos una larga historia de desconocimiento y exclusión", dice el licenciado Mario Molina, presidente de la Federación de Psicólogos de la República Argentina (Fepra).
En efecto, sólo en 1998 esta federación consiguió incluir las prácticas psicológicas en el Programa Médico Obligatorio (PMO).
"Creo que no hay ninguna obra social y prepaga que hoy excluya a la psicología en su oferta prestacional, pero lo que hay que considerar son los límites y condicionamientos que nos imponen esas entidades", afirma el titular de la Fepra, entidad que reúne a unos 22.000 psicólogos en casi todo el país.
En cuanto a los hospitales públicos, el 85% de los profesionales de los servicios de salud mental del país son psicólogos. Si bien este número es significativo, las condiciones laborales no son las ideales. Según Molina, no más del 50% de ese plantel es rentado, y esto puede empeorar en algunas provincias.
"Los psicólogos sostienen desde hace muchos años la atención de la salud mental del sistema público sin cobrar por ello -dice Stella Maris Carnevale, secretaria general de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires-. Si se prescindiera de ellos, directamente no se podría atender la demanda en la ciudad", asegura.
Es claro que este tipo de condiciones no garantiza un buen estándar de vida para estos profesionales que hoy tienen que combinar el trabajo independiente con la docencia, las consultorías, los peritajes "y lo que se pueda", según apunta la Carnevale.
"Yo siempre digo, irónicamente, que el psicólogo es como el videocable: es lo primero que se corta cuando hay crisis", dice la psicóloga María Belén Rath, docente de la Facultad de Psicología de la UBA.
Paradoja
Destaca, también, la paradoja a la que hoy se enfrentan estos profesionales: "Nuestra misión es ayudar a personas con problemas; sin embargo hoy los vaivenes económicos que generan muchas patologías mentales, también les están impidiendo a esos mismos pacientes encarar o afrontar un tratamiento".
Para Rath, un profesional joven se topa con estos frenos, amén de un modelo clínico que empuja hacia los consultorios y que da poca importancia a la prevención de la salud.
"Se ha depreciado nuestro rol y los psicólogos asistimos impávidos al avance de otras disciplinas sobre nuestro campo, al avance del trabajo ad honorem , al avance de realidades que muchas veces no estamos preparados para enfrentar. Y esto conlleva un problema importantísimo que es el de la capacitación. ¿Cómo hace un psicólogo que casi no cobra por lo que trabaja para seguir capacitándose para estar realmente comprometido, a la altura de las circunstancias?", se preguntó.
1
2A 75 años de “La Colmena”: censurado por inmoral y pornográfico, se filtró “gota a gota” y consagró al polémico Nobel Camilo José Cela
3Construir con telas, hablar con color: Olga de Amaral transforma el Malba en un laberinto universal
- 4
Las cenizas de Juan José Sebreli se esparcirán en Plaza Constitución el próximo viernes



