Maestros cansados y agobiados
Hoy se esfuerzan más para impartir los hábitos de estudio
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En la sala de profesores de los secundarios sobrevuela el mismo comentario: los chicos saben cada día menos y se llevan cada año más materias. Cinco o seis en promedio.
Estudian menos, razonan menos, comprenden menos. Y, por lo mismo, sus maestros están más cansados, más estresados, más agobiados. Porque esta realidad los obliga no sólo a ejercer su clásico rol de trasmisores de saber y conocimiento, sino también a convertirse ellos en padres de sus alumnos e inculcarles hábitos básicos de orden, organización, responsabilidad y respeto.
Los profesores cuentan que, hace siete años, los adolescentes se llevaban como máximo dos materias por año; hoy el común denominador son cinco. Antes, era impensable entregar una evaluación en blanco. Hoy, es una práctica habitual.
Así lo revela Florencia Leguizamón, profesora de filosofía en un secundario de la zona norte del conurbano. En la última prueba recibió 11 hojas sin un renglón escrito. "Y lo peor es que luego, colgaron las evaluaciones en la cartelera de la clase como un trofeo", comentó a LA NACION.
"El desinterés de los chicos es reflejo de nuestro descuido como padres o educadores", agregó. "Los padres estamos ausentes. No estamos inculcando hábitos de orden, responsabilidad y respeto en nuestros hijos. Es habitual recibir quejas de papás que desautorizan decisiones de los profesores. Respaldan la ignorancia de sus chicos. No los empujan a crecer; sólo intentan sacarse un problema de encima, evitar bochazos o materias a marzo".
Para Leguizamón, hay que crear hábitos de orden y de responsabilidad que favorezcan la concentración.
Antes, más difícil
Susana Golletti, profesora de geografía en dos colegios de San Isidro, asintió. "Cuando comparo las pruebas que tomaba años atrás con las de ahora, constato entristecida que las preguntas que hacía antes eran mucho más difíciles", dijo.
"Los chicos me cuestionan y me dicen: ¿para qué sirve esto que estamos estudiando? No advierten que quien no posee una base sólida de conocimientos, difícilmente pueda argumentar una idea o desarrollar un pensamiento crítico", señaló.
José María del Corral, presidente del Consejo de Educación del Arzobispado de Buenos Aires, ve el problema desde otro punto de vista: los chicos se llevan hoy más materias porque la propuesta educativa de los colegios es obsoleta.
"Tenemos una escuela del año 30 para chicos del siglo XXI", expresó. Hay un choque de culturas entre el docente y el alumno. Los adolescentes viven en el mundo de la imagen, la inmediatez, el videoclip, y los métodos de aprendizaje no se han aggiornado. Hoy los padres al pagar las cuotas de los colegios, pagan la hotelería y el ámbito de socialización de sus hijos. Nada más", dijo rotundo.
Su experiencia es que, cuando se les ofrece a los chicos trabajos de campo o de investigación sobre problemas de la vida cotidiana, se entusiasman.




