Mafalda cumplió años y será traducida al inglés
La versión especial tendrá siete tomos
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Después de odiar la sopa por casi cuatro décadas en castellano, francés italiano, chino, turco y finlandés (entre unos 30 idiomas a los que fue traducida), recién al borde de los cuarenta Mafalda podrá decir "I hate soup".
Porque ayer, en el día de su cumpleaños número 39 -según la fecha de nacimiento establecida en la tira de Quino-, sus editores argentinos anunciaron a La Nación la inminente aparición de la primera versión para el mercado anglohablante.
"Nos pedían traducciones hasta en los idiomas más insólitos, pero nunca pudimos interesar a las editoriales inglesas o norteamericanas. ¡Nos decían que Mafalda se parecía demasiado a Peanuts, la tira del perrito Snoopy!", sonríe Daniel Divinsky, director de Ediciones de la Flor.
Desde la década del setenta hasta la actualidad -y sólo en la edición argentina- ya fueron publicados cerca de dos millones de ejemplares de cada uno de los diez números protagonizados por la niñita de flequillo espeso e insoportable sentido común y su banda de amigos. "Al igual que los personajes de Disney, cada seis o siete años tiene un período de auge", explicó su editor al anunciar la novedad.
Y este año, desbordado por pedidos de turistas, estudiantes de inglés y fanáticos internacionales, Divinsky decidió que Mafalda ya no podía dejar de hablar la lengua de Shakespeare, por lo que la está haciendo traducir en la Argentina para luego exportarla.
"Será una versión especial, con un máximo de siete tomos, porque tenemos que eliminar las referencias culturales demasiado fuertes. Y no sólo las políticas: hay que prepararla para que pueda ser disfrutada por gente que nunca en su vida ha visto un sifón", explicó riendo.
Para el semiólogo y escritor Oscar Steinberg, que ha estudiado el mundo de las historietas, la comparación con Peanuts es irrisoria. "Tiene algunos componentes que la acercan, como que son chicos reflejando problemas de los adultos. Pero hay una fuerte diferencia de base", explicó.
Según Steinberg, "para que exista Peanuts tiene que existir la creencia generalizada de instituciones sociales con alto grado de estabilidad, cosa que aquí no ocurre. A los chicos les pasan cosas, pero la cara de estupefacción de Mafalda todo a lo ancho de la tira como cuando fue el golpe de Onganía en el ´66 es impensable en esas tiras norteamericanas", dijo.
Entonces, ¿cómo se explica su popularidad en una Argentina de coyuntura tan distinta? "Hay muchas partes que mantienen relevancia; sigue la identificación fuerte con las desventuras de una clase media liberal, pero hay otras que requieren un pasaje de padres a hijos", señaló.
Y Divinsky recordó que Quino solía decir que "le daba rabia que siguieran causando gracia cosas del mundo que él esperaba que, tanto tiempo después, hubiesen cambiado".




