
Maitena presentó "Superadas"
Se trata de una recopilación de 150 dibujos, publicados en LA NACION desde 1998
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Dice que no trata de salir primero con una idea, ni de ganarle a nadie. Que ya no corre detrás de las noticias cuando se sienta a dibujar. Explica que, con los años, aprendió a relajarse y a disfrutar más de su trabajo.
Estamos hablando de Maitena, la humorista gráfica que ayer cautivó a un público heterogéneo en la Librería Cúspide del Village Recoleta al presentar su nuevo libro, "Superadas 1" (Ediciones de La Flor), una recopilación de 150 dibujos realizados en acuarela y publicados en LA NACION, a partir de 1998.
Simpática, divertida, suelta, con su característico estilo directo, esta mujer, cuyo humor ha llegado a 17 países, explicó anoche cómo surgió su trabajo en LA NACION.
"Cuando me llamaron del diario para que dibujara chistes todos los días lo primero que hice fue contárselo a mi viejo. No me creyó", dijo.
Comentó que a su padre le resultaba imposible que ese "serio, tradicional y prestigioso matutino, que lo había acompañado cincuenta años de su vida informándolo de las cosas importantes, de pronto se interesara en ella, una poco conocida dibujante de historietas de revistas femeninas o under".
Sorpresas de la vida
Pero el milagro ocurrió. Y Maitena empezó a publicar. "Me hacía mucha gracia como mi viejo se refería a las mujeres que se divorcian, se vuelven a casar, se vuelven a separar; mujeres que toman anticonceptivos o se analizan. Las llamaba despectivamente... superadas", explicó con una sonrisa amplia.
Perfecto. Ese fue el título elegido. Lamentablemente, su padre murió justo tres meses antes de que comenzaran a publicarse los chistes en LA NACION.
"Este libro es para él. Lo llamé así en su honor. Ojalá que, si los diarios llegan a donde él está -y debe estar en el cielo porque él era muy católico-, lo vea. No lo va a poder creer", se rió.
Ayer, esta humorista de 40 años se mostró satisfecha con esta nueva recopilación de sus dibujos. "Es el libro que soñé, como lo soñé", comentó anoche en Cúspide ante mujeres y hombres que agradecieron su trabajo.
Con humor señaló que se alegraba de que esta vez, el destino del diario no fuera envolver huevos, la basura o cubrir el piso del baño. "No es muy glamoroso ese final. Me alegra que esta vez sea otro, este libro", dijo.
Los dibujos reúnen el trabajo de varios años y, según la autora, uno de sus pequeños encantos es que registra sus preciadas acuarelas. "Ya no utilizo más los pinceles. Ahora trabajo con la computadora y juro que no vuelvo más a ese laburo tan minucioso y paciente", explicó.
La publicación diaria de su trabajo en LA NACION fue para Maitena un trampolín para hacerse más conocida. Explicó que amplió su público, empezaron a leerla mucho más los hombres y gente de todas las edades.
Maitena asegura que cuando dibuja no piensa en los lectores.
"Que no se ofendan. Pero la verdad es que no pienso en nadie. Dibujo lo que me suena, lo que me identifica. Eso sí, soy muy obsesiva, hasta neurótica", agregó.
Comentó, además, que este año fue difícil hacer humor.
"Decidí no quedarme afuera de la realidad y dibujé la crisis, a través de los nervios y la angustia de los argentinos. Creo que fue una manera de acompañar a la gente", concluyó.


