Mantuvo tres horas atado a un perro y dice que es arte
Fue en una exposición en Nicaragua
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Esta historia comenzó hace algunos meses con una obra de arte conceptual que buscaba una reflexión sobre la indiferencia y la hipocresía de la sociedad actual y acabó con el artista amenazado y la galería en la que se expuso insultada a través de miles de correos electrónicos y cartas de todas partes del mundo. Pero los verdaderos protagonistas son los medios de comunicación.
¿Cuál es el motivo de la controversia difundida en el planeta merced a Internet y la red MySpace? La supuesta muerte cruel de un perrito callejero, pulguiento y famélico, utilizado en una instalación artística por el costarricense Guillermo Vargas, de 32 años, conocido como Habacuc, montada en la Galería Códice, de Managua.
Desde que la noticia se hizo global, una petición sin precedente invitó en Internet a oponerse, firmas de buena fe mediante, a la participación de Habacuc en la VI Bienal del Istmo Centroamericano, que se realizará en noviembre próximo, en Honduras.
La angustia del mundo creció con el transcurso de los días. Y en lugar de aclarar la confusión, los medios amplificaron el reclamo de censura contra el artista. La pregunta creció en todos los países: ¿el perro murió o no murió de inanición?
La obra consistía, según contó vía telefónica desde Costa Rica Habacuc a LA NACION, en la interrelación de cinco elementos: un texto hecho sobre una pared con alimento para perros, que decía "eres lo que lees"; el mencionado mestizo vagabundo al que llamó "Natividad"; el himno sandinista sonando al revés; un incensario donde se quemaron 175 piedras de crack y una onza de marihuana, y los medios de comunicación.
La obra estuvo montada durante tres horas y la actuación del perro atado con una cuerda de nylon se limitó a ese lapso. El can permaneció en la galería tres días, donde fue alimentado con la misma comida balanceada provista por Habacuc hasta que, en un descuido de la custodia del local, se fugó. Esa fue la explicación de Galería Códice, ante la andanada de insultos, amenazas y reclamos de las entidades protectoras de animales que le llovieron. Ante la consulta de LA NACION sobre la suerte del perro, el artista dijo: "Prefiero dejar abierta la duda". Pero cedió frente a la insistencia: "Si estuviera ante un juez, diría que el perro no murió".
Habacuc dice que participará en la Bienal de Honduras, porque "se ganó ese lugar". Y el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de Costa Rica emitió una declaración, en la que advierte sobre los peligros que implica censurar la obra de un artista.
¿Por qué eligió esa obra?, fue la siguiente pregunta. El disparador fue un hecho espantoso ocurrido en Costa Rica. Un inmigrante nicaragüense, indigente, fue atacado por dos perros Rotweiller al entrar en un taller. Todo ocurrió delante de una cámara de TV, sin que la policía ni los bomberos presentes intervinieran. El hombre se llamaba Natividad Canda y murió desangrado.
El artista también firmó la petición que circula en Internet, "porque todo artista firma su obra. Y esta obra continúa en los medios de comunicación. Ese es el quinto elemento. La obra se montó en agosto y todavía sigue vigente en los medios. Queda clara la hipocresía de la sociedad, que no se conmovió cuando el indigente murió como un perro".
En el futuro, los que tendrán trabajo son los gatos del Jardín Botánico de Buenos Aires. Habacuc quedó impactado por eso y quiere crear una obra que los integre. El uso de animales vivos o muertos en el arte no es nuevo. En los años 60 el artista alemán Joseph Beuys dialogaba con una liebre muerta. Y en la Argentina hay otros artistas que trabajan con pieles de animales.
En diálogo con LA NACION, Marta Minujin dijo: "El arte es vida y energía. No estoy de acuerdo en que nada muera en una obra. Si el perro murió me parece espantoso. Porque él no eligió estar atado. Si el artista tiene imaginación no hace falta meter a los animales".






