
Más préstamos y becas para retener alumnos
En las casas de estudio admiten que crece la demanda de ayuda; algunas la brindan, pese a que tienen sus cuentas en rojo
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Aun con sus cuentas en rojo, y mientras muchas evalúan aumentar las cuotas el año próximo, las universidades privadas apelan a sus programas de becas y ayuda económica para retener a sus estudiantes y atraer nuevos.
Los beneficios incluyen la eximición total o parcial del pago de cuotas -a veces se requiere que el alumno trabaje en la universidad a cambio- y préstamos que el estudiante debe devolver cuando se gradúa y consigue trabajo.
Además, algunas instituciones agregaron beneficios a partir de la explosión de la crisis, como préstamos de emergencia ante una situación de desempleo, becas patrocinadas por distintas organizaciones para algunas carreras y hasta reconocimientos para quienes lleguen con buenos promedios del secundario.
Eso hace, por ejemplo, la Universidad Caece, que ofrece reducciones arancelarias de un 25% en algunas carreras para quienes tengan un promedio de por lo menos ocho puntos en la escuela media.
"Desde hace años teníamos estos beneficios que, incluso, llegaban a la eximición total del pago. Ahora ya no va a haber becas totales, pero se reducirán los aranceles de muchas carreras", contó a LA NACION Teresita Ramos Vértiz, coordinadora de servicios de Orientación e Información de Caece. Así, por ejemplo, la carrera de Biología pasará de costar diez cuotas de $ 400 a diez de $ 300. Durante 2002, contó Ramos Vértiz, se triplicaron las becas para alumnos avanzados de la universidad que atravesaron "situaciones coyunturales de desempleo y crisis familiar".
Para buenos alumnos
También la Universidad Católica Argentina (UCA) tiene novedades. A las becas estímulo -para los mejores promedios de cada año- y los préstamos universitarios -reintegrables, para alumnos con dificultades económicas y al menos 7 puntos de promedio- se sumarán las Becas UCA. "Serán para los egresados de colegios parroquiales porteños, con un promedio mínimo de 8,50 en los últimos tres años, y cubrirán la eximición del arancel completo", dijo Ezequiel Méndez, director del Departamento de Alumnos de la UCA.
En esa casa de estudios, donde casi el 35% de los estudiantes recibe ayuda económica, este año notaron una mayor demanda de préstamos, que luego deben devolverse según un plan acordado con cada estudiante una vez que se gradúa. Un sistema similar tiene la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), que ofrece préstamos que reducen total o parcialmente la cuota, que cuesta en promedio $ 800 por mes.
"La idea no es hacer asistencialismo, sino reconocer que con la educación uno tiene posibilidad de acceder a oportunidades laborales", explicó Juan Pablo Nicolini, rector de la UTDT. "La universidad se asocia con el alumno, juntos invierten y cuando el estudiante se gradúa parte de lo que gana lo usa en devolver lo que se le prestó. Ese dinero va a un fondo que financia nuevos préstamos", dijo.
Esta "asociación" llega al punto de que el graduado debe devolver lo que le prestaron "sólo en la medida en que genera recursos. La universidad corre el riesgo con el alumno y se arman esquemas de devolución según la inserción laboral", dijo Nicolini. Entre el 20 y el 25% de los estudiantes de la UTDT recibe estos beneficios.
En la Universidad de San Andrés, con aranceles que llegan a los $ 1000 mensuales, los programas de ayuda económica son variados y este año alcanzaron al 41% de los estudiantes. Hay eximiciones en el pago de cuotas, préstamos de emergencia y créditos educativos.
"Los descuentos pueden llegar al 75% de las cuotas. Si el estudiante no puede pagar, el 25% restante lo devuelve con trabajo en la universidad, como becario", dijo Silvina Gvirtz, a cargo de los programas de ayuda económica.
"La ayuda es a medida y se acuerda con cada familia personalmente. Para brindar descuentos en las cuotas no se pide un promedio especialmente alto, sino un compromiso mayor con el estudio, que normalmente se da. Los alumnos becados se esfuerzan el doble", explicó Gvirtz.
Como "a medida" definen también la ayuda económica que brindan en la Universidad de Palermo (UP), que este año recibió el 8% de los estudiantes. "No tenemos un programa de becas. Cuando un alumno tiene problemas, los plantea y le damos descuentos o planes de pago", dijo el rector, Ricardo Popovsky, que prevé para 2003 una demanda "muy fuerte" de auxilio financiero. Este año, el 20% de los estudiantes solicitó planes de pago.
En la Universidad de Belgrano (UB), este año entregaron 106 becas de reducción de aranceles, de entre el 10% y el ciento por ciento. "Los que reciben más del 50% de descuento deben colaborar en la UB como becarios", dijo Ana María Mancasola, responsable del área.
La UB ofrece, además, becas por promedio elevado y otras para ingresantes con buen desempeño en el secundario, a través de convenios con colegios, que van del 50 al 80% de eximición, sin obligación de trabajar en la universidad.
La Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales este año entregó 300 becas y en la Universidad de Morón, en tanto, anticipan para 2003 "un esfuerzo infinito" para poder mantener las reducciones en aranceles que llegan al 50% por un año. "Entregamos becas a los buenos promedios y becas sociales, en atención a situaciones difíciles", dijo Sonia Brown, de la Fundación Universidad de Morón.
Estrategia
Becas: ante el aumento de los pedidos de apoyo económico, muchas universidades privadas ampliarán la cantidad de becas en 2003. En algunos casos, beneficiarán a los mejores promedios de cada año o entregarán créditos reembolsables.
Razones: los planes varían según la institución y la situación de los estudiantes. Las universidades pretenden contrarrestar el efecto de la crisis y el aumento que muchas aplicarán a sus aranceles.
Alcance: las universidades prefieren ampliar la ayuda a más alumnos. Por eso, en lugar de dar becas por el monto total, reducirán las cuotas. También está previsto brindar préstamos de emergencia o eximiciones de pago, según las necesidades que presenten los alumnos.



