
Mauricio Goldenberg
El sepelio
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A los 90 años, falleció en Washington el doctor Mauricio Goldenberg, figura saliente en la psiquiatría argentina.
Hace un mes se había dispuesto poner su nombre al servicio de psiquiatría del Policlínico de Lanús, al que había accedido como director por concurso hace 50 años. Allí desarrolló propuestas dinámicas y creativas, alentó el trabajo en equipo, formó a una pléyade de profesionales y benefició a los pacientes con avances conceptuales como las terapias grupales, el psicodrama, el uso de la farmacología o la inserción en la comunidad.
Habiendo trabajado en el hospital Alvarez y en el hospicio de las Mercedes (hoy hospital Borda), así como en centros de otros países, la concepción que impulsó desde Lanús es que la mayoría de los enfermos mentales pueden beneficiarse con tratamientos de duración transitoria, y que son curables; lo contrario de una práctica que los recluía en hospicios, con internaciones de 10 años o más. Había visto el hacinamiento, los chalecos de fuerza, un tratamiento más próximo al de objetos que de sujetos, y buscó priorizar el respeto al paciente y a su familia. A su buena formación biológica sumó el interés por el psicoanálisis y el contexto comunitario. Fue profesor en la UBA. A fines de los años 60 fue director de Salud Mental de la Municipalidad de Buenos Aires e impulsó los servicios de psiquiatría, ambulatorios, en los hospitales porteños, y creó diversos centros de salud mental. En 1972 ingresó en el Hospital Italiano, por concurso. En 1976 se radicó en Venezuela, como asesor de la Organización Mundial de la Salud, por 20 años.
Modesto en el ejercicio de su talento, generoso, influyó en colegas y discípulos. Se dijo que hablar de Goldenberg era hablar del maestro, del amigo, de la figura paterna que acompaña, que ayuda a crecer, que estimula, y que también exige, impulsa a querer hacer.
En 1983, Raúl Alfonsín le ofreció dirigir la salud mental en el país. Brindó asesoramiento, pero no volvió. Desde hacía una década vivía en Washington, con su esposa y una hija, Isabel, médica en el hospital de la Georgetown University.
El sepelio se efectuó en el cementerio de Arlington, Virginia.


