
Mejor escultor: vino de Chile, lo mordió un perro y se llevó el primer premio con un cubo de mármol
Mauricio Guajardo resultó ganador de la Bienal del Chaco, luego de una semana trabajando su obra a la vista del público en Resistencia
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RESISTENCIA.– La Bienal Internacional de Escultura cerró este fin de semana con un espectáculo de drones en el cielo y una multitud bailando en el pasto con Abel Pintos. Una fiesta que tuvo muchos ganadores, y un artista que se llevó el Primer Premio: Mauricio Guajardo, el concursante chileno. Cruzó la cordillera, esculpió un bloque de mármol en una semana al aire libre y a la vista del público, lo mordió un perro, se hizo muchos amigos (otros perros, muchos escultores, organizadores, público)… y se llevó la estatuilla.
Ganar, ganaron todos: los diez seleccionados para participar en la Bienal del Chaco, elegidos entre 439 postulantes de 70 países, obtuvieron el mismo monto de dinero como retribución por su labor y por su obra, ya que las diez piezas resultantes de la competencia quedan en Chaco para unirse al patrimonio escultórico de la ciudad, que asciende así a 731 esculturas en la vía pública. Las preserva la Fundación Urunday, que organiza la Bienal hace 38 años.

Con el cigarrillo de costado, Guajardo convirtió un cubo de mármol macizo en una estructura liviana de líneas rectas, donde es posible entrar y salir. Su meta con Cubo etéreo fue quitar material y dejar lo imprescindible. “Es mi manera de expresarme. Me interesa mucho dejar esa posibilidad de habitar la pieza, de interactuar con ella”, cuenta a LA NACION. Muchas veces se veía solo una nube de polvo blanco saliendo de la estructura: el artista estaba esculpiéndola desde dentro de ella. “Siempre termino así, de esa manera, trabajando. Es curioso porque una chica me decía que solamente veía mis pies moverse, pero no sabía quién estaba adentro”, cuenta.
Fue una de las pocas obras que no fueron montadas sobre un pedestal, sino que se modeló al ras del suelo. “Siento que lo que hago podría vincular a la gente de esa manera más interactiva. Un objeto que tú puedas intervenir, que puedas jugar, sentarte, ese tipo de obras. Son las que necesita el espectador y el público en general en la calle. Yo creo que la escultura y el muralismo son per se el arte público. Tienen otras dimensiones, son para habitarlas, para participar con ellas”, explica. Cuando se emplace en una plaza o calle de Resistencia podrán usarla de banco o jugar a entrar y salir por sus caras abiertas.

Ni bien llegó a Resistencia, un perro desquiciado le mordió la rodilla en medio de un acto de recepción. Después disfrutó la camaradería de los canes de la Bienal, una pandilla amable que andaba con chaleco identificatorio de staff en el cuadrilátero de los concursantes. “Tenía muchas referencias de muchos amigos, que me habían contado lo que era Chaco, lo que significa, de cómo te tratan, del vínculo con la gente. Te lo cuentan, pero si no lo sientes y lo vives, no es lo mismo. Ahora lo experimenté y es alucinante. Yo había terminado un día antes, entonces tú ves a un compañero que está un poco más atrasado y te vas a ayudarlo, y al otro, y así, porque en el fondo esto es un grupo humano de amigos”, cuenta.
El artista búlgaro Georgi Minchev obtuvo el segundo premio por su obra Fragmento de algo más grande. Lyudmyla Mysko, de Ucrania, mereció el tercer premio con Metaestructura, y deberían haberle dado otro por sus resistencia, ya que realizó toda la obra parada con un problema de cadera que la hacía renguear. El mármol es un material exigente para trabajar, que demanda fuerza y precisión. Las tuvo. Las escultoras mujeres siguen siendo minoría, pero van creciendo en número. En la edición 2024, ganó por primera vez una mujer, la letona Solveiga Vasiljeva, que volvió a Chaco en estos días para actuar de jurado.

El Premio De Los Niños fue para Uzbekistán. La obra Ulash Urakov, Poesía, era quizá la única figurativa del concurso. El Premio Del Público se lo llevó Bielorrusia, Alex Sorokin y su obra Movimiento cuántico II. El Premio de los Escultores fue compartido por la polaca Anna Rasinska y su obra Fiat lux (Hágase la luz) y por la ucraniana Mysko. El competidor español no recibió distinciones, y quizá el voto del público lo esquivó porque se llevó la copa del mundo en fútbol. Todas las piezas del mundial de los escultores eran fabulosas.
Otro reconocimiento muy merecido fue para una gestora incansable de la cultura chaqueña, Marilyn Cristófani. Las palabras fueron dichas por un poeta: “La Fundación Urunday quiere agradecer tu amistad, tu compromiso, tus hechos, tu bondad. Y te reconoce como una prócer cultural a sabiendas que en los días del mañana te retratarán los libros”. El cierre del acto de premiación siempre termina con un pie en la siguiente edición. El show de drones dibujó en el cielo figuras como el logo de la Bienal, un yaguareté, el perro Fernando (legendario, tiene varios monumentos en la ciudad), los primeros inmigrantes y otros referentes de la cultura local. Resistencia empezó esa noche el camino hacia el 2028, cuando la Bienal Internacional de Escultura cumpla 40 años.
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