
Minichillo, un legado de riesgo y creatividad
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El hombre vivió y murió en su ley. Lo prueba De otra manera , el disco que grabó en marzo de 2006, apenas unos meses antes de que lo sorprendiera el infarto que se lo llevó. Allí están su afán de búsqueda, su modo de tamizar las influencias más diversas y el inconfundible sabor local -y hasta telúrico, podría decirse- que le daba a su música.
Norberto Minichillo era un músico de jazz tan particular como este disco póstumo que editó Acqua Records. Se trata de un CD solista, sin acompañantes ni invitados, donde el intérprete, desde el espíritu del jazz y con la ayuda del piano, la batería, la marimba y su voz áspera, aborda temas (algunos debidos a su pluma) que remiten al tango y al folklore.
El disco abre con "Grito santiagueño", con Minichillo al piano. Cantado con voz desgarrada, y armonización mediante, el tema de Raúl Carnota se hamaca hacia el blues sin renunciar a su aire de zamba. En "Tinta Roja" el músico deja el piano, se sienta a la batería y, acompañándose sólo de los tambores, canta. Luego viene "La fallada", una chacarera en la que Minichillo combina su voz con el dulce sonido de la marimba, que también se destaca en "Rosa Morena", de Dorival Caymmi.
Todos estos cambios tímbricos están hilvanados por el estilo de Minichillo. De algún modo, la diversidad (de géneros, de instrumentos) que el disco asume con riesgo y sin sobregrabaciones encuentra un espacio común en el sentimiento del músico que interpreta. No por casualidad Minichillo, que supo conformar el trío El Terceto junto a Hernán Ríos y Pablo Tozzi, tenía por maestros a músicos tan distintos como Elvin Jones, Osvaldo Pugliese y Atahualpa Yupanqui.



