Mujeres calcadas
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Es notorio el contraste entre la mujer que se desplaza por la calle y el mural con las mujeres que están estáticas. La señora mayor, encorvada, habla por teléfono al tiempo que avanza acarreando la cartera, el bastón y el changuito de las compras. Las del mural están erguidas, tomadas de las manos. Lucen jóvenes, todas igualitas y parecen desafiar la decadencia y el deterioro de aquella que pasa frente a ellas. Sin embargo, lo que se percibe a simple vista dista mucho de lo que en realidad representa esa pintura de mujeres calcadas: son todas víctimas de violencia doméstica. El cartelito negro que cada una tiene estampado en el pecho las identifica y así cobran entidad. Son mujeres que existieron, pero cuyas vidas han sido segadas, por eso ya no hay posible movimiento para ellas. Solo les queda la quietud que les brinda el arte y la imposibilidad de llegar a ser mujeres mayores que caminan encorvadas.
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