Múltiples posibilidades para quienes estudian nutrición
Es una carrera joven cuya matrícula crece año tras año
1 minuto de lectura'
"Somos lo que comemos", dice la licenciada María Celina Luque, presidenta de la Federación Argentina de Graduados en Nutrición, que agrupa a todas las entidades profesionales del país, 17 en total.
"La nuestra es una profesión necesaria desde el punto de vista de la salud de la población", continúa, y explica que Nutrición es una carrera relativamente joven, que tuvo en los últimos tiempos un crecimiento importante.
Comenzó en la década del 30 por iniciativa del doctor Pedro Escudero, en el Instituto Nacional de Nutrición, donde se otorgaba el título de dietista.
En la década del 60 pasó al ámbito universitario , donde los primeros egresados obtuvieron el título de nutricionista dietista.
Posteriormente se creó la licenciatura en Nutrición, que actualmente se puede estudiar en las universidades de Buenos Aires, Córdoba y Salta.
En el ámbito privado, se cursa en las universidades de Belgrano, del Salvador, Santo Tomás de Aquino, Católica de Cuyo, Juan Agustín Maza (Mendoza), Maimónides, Fundación Barceló y UCES. En total, existen en el país 4500 graduados en Nutrición.
"La mayor concentración de profesionales se da en las ciudades o regiones donde hay centros de formación universitaria", dice Luque.
La inserción laboral del nutricionista es amplia, pues abarca las áreas de alimentación tanto de la población sana como de la enferma. Los profesionales trabajan en programas de salud, en consultorios públicos y privados, así como en áreas de producción, industrialización y comercialización de alimentos.
La demanda de graduados proviene de una industria agroalimentaria cada vez más competitiva, que necesita proveer al consumidor interno y a los países importadores de alimentos argentinos de información nutricional en su rotulación.
También son absorbidos por los servicios de alimentación con autogestión o tercerizados en instituciones asistenciales (hospitales, sanatorios), y en instituciones como comedores escolares e industriales, hoteles, restaurantes, concesionarios y catering.
"En la Capital Federal el grueso de la fuerza laboral trabaja para estos concesionarios, pero como consultores", aclara Luque.
Interés constante
"La matriculación de la carrera aumenta año tras año, porque la nutrición es una ciencia que interesa cada vez más en todo el mundo", dice la licenciada María Rosa Antico, responsable de coordinación de la carrera de Nutrición -que depende de la Facultad de Ciencias de la Salud- en la Universidad de Belgrano.
Según explica, en esa casa de estudios se observan un crecimiento exponencial de alumnos todos los años desde que la carrera fue creada y poca deserción.
"Es una profesión atractiva, pues trata sobre los alimentos, la energía fundamental del hombre", dice.
La carrera se cursa en cuatro años. A partir del segundo año se cumplen 45 horas anuales extracurriculares de cursos y visitas planificadas para profundizar acerca de temas de nutrición.
Los alumnos de cuarto año de la UB realizan una práctica de 400 horas de trabajo social profesional en centros asistenciales.
Como otras salidas laborales, Antico destaca la investigación, la docencia a nivel secundario, universitario y de posgrado, y el asesoramiento en la currícula de los temas de nutrición de todos los niveles de educación.
La profesión tiene diversas facetas en cuanto al ejercicio: se puede ser consultor, trabajar en ámbitos estatales y privados o simplemente desarrollar un emprendimiento propio.
La atención en consultorios, en cambio, enfrenta los mismos padecimientos que otros profesionales de la salud que quieren ejercer de manera independiente.
Las obras sociales pagan $ 5 la consulta, que en el caso de los nutricionistas insume bastante más tiempo que en otras especialidades porque, para acompañar el proceso de enseñanza y aprendizaje alimentario del paciente, el profesional tiene que adentrarse en el conocimiento de sus hábitos y recursos económicos, sus costumbres familiares, sus gustos y sus horarios.




