Murió Pío Laghi, pieza clave para la paz en el Beagle
Entre 1974 y 1980 el cardenal fue nuncio en la Argentina; el Papa participará de su funeral
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ROMA.- El cardenal Pío Laghi, muy conocido en nuestro país por haber sido nuncio durante la última dictadura militar -y acusado por familiares de víctimas de haber sido cómplice de la represión-, murió anteanoche en el hospital romano de San Carlo de Nancy.
El purpurado, que estaba por cumplir 86 años, estaba internado desde hacía diez días, y falleció por una enfermedad hematológica que determinó una insuficiencia cardiovascular. Su funeral será celebrado mañana por el cardenal Angelo Sodano, decano del colegio cardenalicio y ex secretario de Estado vaticano, y por el Papa, que lo alcanzará para presidir las exequias.
Diplomático de rango, al margen de su controvertido rol de embajador del Vaticano durante la dictadura argentina, Laghi en 1984 se convirtió en el primer nuncio de la Santa Sede en Washington.
Laghi tuvo una decisiva participación durante la mediación del papa Juan Pablo II que evitó un conflicto bélico entre la Argentina y Chile por el canal de Beagle, a fines de 1978.
Nacido en Castiglione, Emilia Romagna (centro de Italia), también fue delegado apostólico en Jerusalén y Palestina en 1969, tras ser ordenado obispo, y diplomático en otras partes del mundo.
Creado cardenal en 1991, fue titular de la influyente Congregación para la Educación Católica durante nueve años. Conocido por ser el más "americano" de la Curia por su estrecha amistad con la familia Bush, fue enviado en marzo de 2003 por Juan Pablo II a Washington para intentar convencer a George W. Bush de no invadir Irak.
Dos años antes, el papa polaco lo utilizó para otra importante misión diplomática a Tierra Santa, en la que le entregó cartas pontificias al premier israelí Ariel Sharon, y al líder palestino Yasser Arafat, para que hicieran un alto el fuego y volvieran a la mesa de negociaciones.
En lo que se considera su parte oscura, que siempre negó pero que le significó gran amargura, Laghi fue acusado por las Madres de Plaza de Mayo y otras organizaciones defensoras de los derechos humanos de no haber denunciado lo suficiente lo que sucedía en la Argentina en los años que pasó en Buenos Aires (de 1974 a 1980), por su presunta complicidad en la tragedia de los desaparecidos y una supuesta amistad con los generales que estaban en el poder.
Las Madres de Plaza de Mayo, de hecho, a mediados de 1997 lo denunciaron ante la justicia italiana por "haber participado del secuestro, tortura y homicidio de miles de personas".
En los juicios que se celebraron (en ausencia) en esta capital contra militares argentinos por la desaparición de ítalo-argentinos, más de una vez Laghi fue tildado de "amigo" del almirante Emilio Massera, con quien jugaba asiduamente al tenis.
En 1999, sin embargo, los periodistas argentinos Bruno Passarelli y Fernando Ellemberg escribieron un libro en su defensa, El cardenal y los desaparecidos-La obra del nuncio apostólico Pío Laghi en la Argentina , en el que reivindicaron su rol, y aseguraron que en verdad el entonces nuncio habría intervenido para salvar a unas 5000 personas.





