Museos del país: se multiplica el espacio para el arte contemporáneo
Edificios equipados con tecnología o espacios renovados con condiciones museográficas óptimas propician la itinerancia de exposiciones relevantes
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El arte contemporáneo viaja por el país gracias a una red de museos nuevos o renovados, abiertos a propuestas contemporáneas con edificios relucientes listos para recibirlas. Que Mondongo vaya a Neuquén, Córdoba y San Juan es una novedad, y no sería posible sin las modernas construcciones equipadas con condiciones museográficas de luz, seguridad y temperatura adecuadas. Los museos del interior no son viejas casonas polvorientas con colecciones de más de un siglo. Son edificios de avanzada, preparados para las exigencias del arte actual, donde ocurre buena parte de la vida cultural, con ciclos de cine y teatro, cafeterías y tiendas bien concurridas. Los flamantes espacios propician que las muestras más importantes salgan de gira por una Argentina cada vez más descentralizada en materia de arte. A los emprendimientos de gobiernos locales, provinciales y nacional se suman los aportes de los artistas.
La casita de Sarmiento, en San Juan, con su higuera y el telar, es una atracción entrañable. Un conmovedor viaje en el tiempo, como el Museo de la Memoria Urbana, una estación ferroviaria sobreviviente del terremoto de 1944 al que está dedicado, aggiornado con un simulador de movimientos sísmicos que sacude la conciencia del visitante. Pero el orgullo de los sanjuaninos es hoy el Museo Provincial de Bellas Arte Franklin Rawson (MPBA.FR), una moderna caja de cristal y acero con salas perfectamente equipadas.

Dueño de una colección permanente de arte argentino de 1300 piezas, estrenó en 2011 la nave donde hoy se ven los paisajes de plastilina y los retratos de hilo de Mondongo y una muestra de Eduardo Iglesias Brickles. Se reserva una sala para artistas locales, ocupada ahora por la escultora Eneida Roso. "Es un privilegio exponer en un espacio maravilloso con un equipo muy profesional", dijo Roso en la inauguración, que fue una fiesta que duró hasta la medianoche en el jardín central, con DJ, champagne y empanadas caseras.
El museo tiene conciencia de inclusión: los sábados hay mateada y visita guiada para los vecinos, y un programa asoció como guías infalibles a los remiseros. La colonia de vacaciones tuvo este verano 300 chicos todos los días y ya hacen sus tesis los primeros egresados de una maestría en curaduría que se dictó por videoconferencia desde la Universidad de Tres de Febrero.
"Lo más importante es insertarnos en la comunidad", dice Virginia Agote, responsable de este museo. También se expanden puertas afuera: una muestra con obras de acervo itinera por el interior de la provincia con un programa educativo. Con espíritu actual y un edificio de calidad internacional (con talleres de restauración, aulas, depósito y un auditorio modelo), recibirá una muestra antológica de la obra de Liliana Porter y será sede de la Bienal de Performance.
"Vinieron muestras que no pasan por Buenos Aires, como la de Francis Bacon, desde Chile, y la de Gerhard Richter, organizada con el Goethe Institut", cuenta Agote. "Vamos a instalar una radio y un curso de capacitación en restauración junto con Taller Tarea", dice. La llegada de estos edificios genera nuevo público para el arte contemporáneo y potencia a los creadores locales. "Los sanjuaninos estábamos esperándolo: nos merecíamos esto", dice Natalia Quiroga, pintora y guía del MPBA.FR.
Los patagónicos son capaces de recorrer 400 kilómetros para llegar al MNBA de Neuquén, diseñado por Mario Roberto Álvarez y ganador de la Bienal de Arquitectura de 2005. "Es un caso único de federalización del patrimonio de las artes visuales en la historia argentina. Lo dirigí con un sentido moderno y contemporáneo", dice Oscar Smoljan, que se jacta de haber albergado muestras de Goya, Rembrandt (la única vez que se expuso en el interior) y Picasso.
En el museo hay vida: milonga los viernes, conciertos los domingos, cine los sábados y miércoles y conferencias de literatura y filosofía. La ascendente Amalia Pica expuso en sus salas, como León Ferrari, Antonio Berni, Kuropatwa y Margarita Paksa. Este año se verá obra de Santiago Porter, Marie Orensanz y Rogelio Polesello. En arteBA adquirieron obras de Pablo Siquier, Ernesto Deira, Alejandro Puente, Marta Minujín y Graciela Sacco, y recibieron donaciones importantes: 64 obras de Melé, 28 de León Ferrari, y murales de Luis Tomasello y Raúl Lozza. Con apoyo público y privado se imprimen catálogos de las muestras y se distribuyen gratis en escuelas, bibliotecas populares y otros museos.
El Museo de Arte Contemporáneo de Salta fue galardonado como el mejor museo de 2007 por la Asociación Argentina de Críticos de Arte (AACA). Por sus diez salas se vieron el año pasado una retrospectiva de Sara Facio y piezas de Nicola Costantino. Ahora se exhiben fotos de Roger Ballen. Además del programa educativo, tienen uno de arte y salud, dirigido a pacientes oncológicos del Hospital Materno Infantil, y la artista Matilde Marín dirige el de arte y naturaleza, intervenciones efímeras. Los 25 metros vidriados de su frente son intervenidos por artistas y cada año se rinde homenaje a un artista salteño con una muestra que se apropia de todas las salas.
En 2014, se inauguró en Oberá, Misiones el Museo FAYD, dependiente de la Facultad de Arte y Diseño, donde expuso el artista local con vuelo internacional Andrés Paredes.
Resistencia tiene el Museo de Bellas Artes René Bruseau (MUBA). De cero también se levantó el marplatense MAR, con dos años de vida y récord de visitantes (800.000 este verano que pasó) en sólo tres muestras colectivas, y exhibe en su explanada dos íconos: el lobo marino de Marta Minujín y Volumen, de Sergio Avello.
El Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza será el próximo que se sume a esta lista: ha funcionado los últimos 20 años en el subsuelo de la plaza Independencia y se construye un edificio que triplicará su superficie. "El eje rector es lo local", dice la directora, Laura Valdivieso, que trabaja en construir la tradición artística del lugar, acompañar a los creadores contemporáneos y congregar con conciertos y encuentros literarios semanales.
Por su programa federal, Malba llevó la exposición Relatos latinoamericanos. Obras de Malba-Fundación Costantini por espacios de Neuquén, San Juan, Mendoza, Salta, Córdoba y Rosario. Desde arteBA, por el programa Matching Funds los museos han ganado aportes para acrecentar su patrimonio contemporáneo. "El arte genera inclusión y educa en valores. Es el primer mensajero. Genera tejido social", dice Laura Buccellato, que potencia la itinerancia de muestras destacadas, como las de Mondongo y Liliana Porter, desde la Unidad de Cooperación en Artes Visuales del gobierno de la ciudad. "Son salas donde sabemos que hay condiciones para preservar obras de gran valor y donde trabajan equipos profesionales", señala Guadalupe Ramírez Oliberos, de la misma oficina.
Las renovaciones de espacios históricos con equipamiento de punta es otra tendencia. En un viejo orfanato de principios del siglo XX, ahora vive el activo Centro Cultural San José de Olavarría. Con su encanto ladrillero, atrajo a artistas como Richard Sturgeon, Marcos López, Milo Lockett, Duilio Pierri, Lena Szankay, Mónica Van Asperen y Juan José Cambre. Recorrer el país es para ellos una atracción, desde que hay tantas salas que, como nunca antes, tienen artistas destacados para elegir. También son atractivas las vecinas Tandil, con el Mumbat, que estrenó una sala de restauración, y el Museo López Claro, de Azul, donde ahora se puede ver la retrospectiva de Carlos Gorriarena.
Remozado, el Centro Cultural del Bicentenario de Santiago del Estero integra el antiguo cabildo con un edificio de 10.000 m2, donde conviven tres museos (bellas artes, histórico y antropológico), además de un salón para grandes exposiciones, auditorio, confitería y tienda. El año pasado, expusieron artistas como Teresa Pereda y Dalila Puzzovio.
El Museo de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca (MAC-BA), con sus 20 años de bienales, funciona en una vieja casona refaccionada y desde plataformas digitales busca revolucionar la experiencia de los visitantes. Por ejemplo, celebran ahí el Festival HTML, dedicado a la producción digital, y son pioneros en la implementación de aplicaciones para dispositivos móviles. "El visitante en el centro del museo", destaca Christian Díaz, su director.
Buena parte de la ebullición cultural de Córdoba y Rosario pasa por sus espacios de arte contemporáneo, museos con historia que se renovaron recientemente. El Museo Castagnino+macro, con dos sedes, sumó 30 exposiciones en 2014 y 40 conciertos. La más reciente, el Macro, son silos multicolores a orillas del Paraná. Festejó 10 años y fue sede de Hors Pistes, el festival de la imagen en movimiento del Centro Georges Pompidou de París. La sede histórica, con 75 años y una colección de 400 piezas, puede ponerse contemporánea: con la muestra Ampliación, se le pintó de negro la fachada.
En Córdoba, el Museo Emilio Caraffa triplicó en 2007 su espacio de exposiciones. A pocos pasos está el Museo Superior de Bellas Artes Evita, el Palacio Ferreyra diseñado por René Sargent en 1919, totalmente reacondicionado. Es de los primeros en sumar los códigos QR para la visita guiada más tecnológica: con el celular se escanean los datos de cada obra y se descarga un audio que la explica. Fueron actualizados el Timoteo Navarro de Tucumán y el Rosa Galisteo, en Santa Fe, que permite descargar audioguías de su página web.
Dos joyas arquitectónicas son aportes de los artistas. En Mendoza, el Centro Cultural Le Parc fue inaugurado en 2012 en Guaymallén, con 9000 m2 divididos en cuatro niveles, cinco salas para distintos espectáculos, además de espacios de exposiciones y de talleres.
Más aportes de artistas: en 2003 abrió el Museo de Arte Contemporáneo Raúl Lozza, en Alberti, provincia de Buenos Aires; el Museo de Artes Visuales de Mechita, creado en 2006 por Juan Doffo, y el MACU, Museo de Arte Contemporáneo de Unquillo, que se construye en esa localidad cordobesa con el apoyo de más de 60 artistas.




