Noé por dos, explosión de creatividad
Las pinturas de Yuyo Noé y los textos de Noé Jitrik se unieron en la muestra que expone el Centro Cultural Recoleta hasta el 12 de abril
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Le dice un Noé al otro: "¡No me digas que tu padre tenía una fábrica de soda!". Noé Jitrik contesta que sí y que la "fabriquita" de su padre en un pueblo seco de La Pampa producía soda con agua salobre, "por eso se fundió". Y Luis Felipe "Yuyo" Noé completa: "¡Es que mi familia también! Eran dueños de Sodas Belgrano".
No es el único azar que entrelaza a estos artistas en mayúscula –uno en las artes plásticas y el otro, en la literatura y la crítica literaria–, que surgirán durante la charla de ambos con La NaciÓn. Ayer, palabra y obra se unieron en la muestra "En el nombre de Noé", inaugurada en la Sala 10 del Centro Cultural Recoleta, que permanecerá hasta el 12 de abril.
Pero ese es también el título del libro que recoge la bellísima obra pictórica de Yuyo Noé y el lúcido texto de Jitrik, editado por la Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes, que será presentado por Rodolfo Alonso y Eduardo Stupía el 20 de marzo, también en Recoleta.
Una charla distendida con Noé Jitrik y Yuyo Noé permite asomarse a un extraordinario entramado de reflexiones, anécdotas y perspectivas estéticas, sazonado con generosas dosis de imaginación, que son los puentes que los une, más allá del peso del nombre hizo famoso a aquel otro Noé que, con un arca cargada de animales escribió, según la Biblia, el primer capítulo de la historia de la Humanidad tras el diluvio.
La idea de hacer algo juntos , dicen Noé y Noé, surgió durante una cena en la casa de León Ferrari. Jitrik ya había concebido algo similar hace varios años, con el artista Roberto Broullón. Pero en este caso, "En el nombre de Noé" no es una pieza de ilustración recíproca. Hay una confluencia de la obra de uno y otro.
"La idea central es que son dos lecturas de una misma abastracción. Porque, después de todo, ¿qué es eso del diluvio y el arca sino una abstracción?", coinciden, al tiempo que subrayan que las creencias son ciertas "en cuanto creencias".
Sin embargo, más allá de "las investigaciones falsas y refutables", dice Jitrik, que acompañan el texto del libro, atravesado por un humor sutil y unas cuantas verdades: "como en toda obra literaria, aunque se refiera a situaciones míticas o inventadas, siempre está la presencia de lo que uno piensa sobre el mundo real". Por eso, el libro –y la muestra– van del diluvio a la inundación, "un tema argentino muy importante", dice Jitrik. Y de la inundación, la charla –y el libro y la muestra– derivan en el tema del agua, como elemento crucial en el futuro de la Humanidad.
Surgieron entonces dos preguntas: ¿Se anticipa el arte a interpretar la realidad? ¿Llega antes que la memoria contribuya a construir la Historia?
"Hay algo que se llama interpretación y es lo que hacen los individuos y las sociedades. El arte ha sido en todas las épocas un vehículo para provocar una intepretación diferente y más profunda de las cosas", dice Jitrik. Y Yuyo Noé matiza: "Al hablar de las cosas la gente puede estar en desacuerdo, pero cuando las cosas se utilizan como metáforas suele haber más coinicidencia".
Artista y escritor coincide en que se tarda en comprender lo que una obra plástica o literaria provocó en el modo de interpetación de la vida social. "Esa es la tragedia y la gloria del arte. Eso pasó con Macedonio Fernández y con Xul Solar", dicen.
Ambos comparten una bella definición del papel del arte y la literatura en la vida: "Se anticipan, a veces; rezuman, sintetizan, explican, expresan y ayudan, en forma indirecta, a comprender el mundo".
Como el libro –y la muestra– se ocupan de un tema bíblico, cabía la pregunta pertinente. Un Noé dice: "La Biblia es un eterno best seller" Y el otro Noé completa: "Es el primer acto de imaginación que llegó al poder y se mantiene".
La tensión entre el bien y el mal
Coinciden pintor y escritor en que "la lucha entre el bien y el mal es lo que otorga interés a ese suberfugio consolador que se conoce como arte y literatura". ¿Se le puede pedir más?
"Es que uno sabe lo que va formulando en la medida en que lo formula. No creo en el acto anterior. El boceto es la formulación. En lo personal, me planteo el desafío de ayudar a construir una imago mundi en un mundo bombardeado por imágenes", cuya paradoja es precisamente la ausencia de imago mundi.
Para Jitrik "la idea del bien y el mal está ahí, tiñe lo que uno hace. Y uno hace lo que puede, apuesta a la vigencia de la imaginación. Mi mayor preocupación es que se me acaben las ganas. Lo siguiente es lo que se puede aportar a una interpretación del mundo".
La conexión de Yuyo Noé con el agua y su posterior obra pictórica sobre tormentas se remonta a los años 80, durante un viaje al Amazonas al que fue invitado por su amigo brasileño Thiago de Mello, y en medio del río, con un chancho en la bodega del barco cayó un diluvio que obligó a echar el puerco al agua.
Para Noé Jitrik, " la cosa empezó en 2003, cuando pasé por Carhué, un pueblo cercano a otro que desapareció bajo las aguas hace algunos años. Había que ver las cruces del cementerio bajo las aguas". El atractivo de un elemento que satura el texto y la pintura de ambos artistas.






