
Nueva Zelanda, una tentación para estudiantes argentinos
Los buenos precios se complementan con una amplia gama de carreras
1 minuto de lectura'
AUCKLAND, Nueva Zelanda.- ¿Qué temas de interés común pueden tener estudiantes e investigadores argentinos y neozelandeses? Una recorrida por las preocupaciones de ambos países muestra una larga lista: los desarrollos agrícolas y ganaderos, los estudios medioambientales y de conservación de flora y fauna, la sismología, la gestión turística, el inglés y el español, la problemática de las minorías indígenas y hasta la industria del cine.
Aunque no abunda el conocimiento sobre América latina, aquí intuyen esa potencialidad y, como lo hicieron desde los 80 con sus vecinos asiáticos con singular éxito, los neozelandeses ahora envían "misiones" de promoción a nuestro continente, se interesan por estudiar español y buscan vinculación con universidades locales. Hasta ahora, las relaciones son fluidas con Chile -sobre todo en lo comercial- y con Brasil.
De los 1883 estudiantes de origen latinoamericano que se contaron aquí en 2003, 1287 son brasileños (68%), seguidos de lejos por 152 chilenos (8%) y 126 argentinos (7%). La enorme mayoría viajó para estudiar inglés, seguidos por los que están en colegios secundarios y los que asisten a instituciones terciarias públicas, mayormente universidades. Los argentinos, en particular, se concentraron en escuelas de inglés (81 alumnos) y universidades (21).
Cuenta Jim Sinclair, del Ministerio de Educación, que al contrario de los asiáticos, en general más retraídos y tímidos, los latinos se destacan en las aulas por ser "más participativos y activos, con más autoconfianza". En general prefieren el estudio del inglés y los posgrados. Son los que juegan al futbol -en un país de rugby y cricket-y mantienen la costumbre de los encuentros después de clase donde sólo se habla español.
A la hora de explicar por qué Nueva Zelanda como destino de estudio, los argentinos hablan de la calidad de vida (sinónimo de seguridad), del atractivo entorno natural y de las diferencias que viven en las aulas.
"La vida universitaria aquí es más organizada, hay más recursos, los profesores actúan como guías y el trabajo es de los estudiantes. Esto te da más libertad para aprender y desarrollar nuevos conocimientos", dijo a LA NACION Carolina Davies, argentina, nacida en Chaco y graduada en Salta, que desde hace un año cursa un máster en Ciencias biomédicas en la Universidad Victoria, de Wellington, que tiene 17.000 estudiantes, el 14% del exterior. Su objeto de estudio -una toxina de una esponja marina- la trajo a estas costas, gracias a una beca del gobierno neozelandés, y se prepara para pasar aquí un año más.
Sorpresas neozelandesas
Para quien llega de la Argentina, las universidades neozelandesas -son ocho, todas públicas, con casi 133.000 estudiantes en total- no sólo sorprenden previsiblemente por sus instalaciones y servicios, sino por su planificación. Para abrir una nueva carrera se necesita el acuerdo de todas las instituciones. Así, según las necesidades del país, hay sólo dos carreras de Medicina -en las universidades de Auckland y de Ottago- y una de veterinaria, en la de Massey.
Todas las instituciones tienen una aceitada estrategia para captar a estudiantes extranjeros: sistemas de información, alojamientos en departamentos o casas de familia, vinculación con entidades bancarias, folletos, videos y CD con testimonios de alumnos de diferentes nacionalidades, personal dedicado a recibir a los estudiantes y facilitar los trámites.
Las universidades ofrecen una variedad de títulos (licenciaturas, diplomas, certificados, másters, doctorados) de duración variable, incluso de un semestre, en general caracterizados por una educación orientada a la práctica y la libertad de combinar cursos de distintas disciplinas.
La oferta comprende virtualmente todas las áreas, pero las universidades tienden a especializarse. Así, para leyes, ciencias sociales y gestión pública, la citada Victoria University es reconocida; Waikato tiene la mayor proporción de estudiantes maoríes y un centro de estudios sobre minorías; para estudios agrícolas, Massey University -en la ciudad de Palmerston North- puede ser un destino.
También Lincoln University, en la sureña región de Canterbury, es un centro de estudios agronómicos. Uno de sus 45 estudiantes latinoamericanos es Esteban Carabelli, un argentino egresado de Ciencias ambientales de la Universidad del Salvador, que tiene una beca del gobierno neozelandés para hacer su máster en el que estudia el manejo sustentable de bosques nativos. "La diferencia es que nuestros estudios son muy teóricos y aquí son principalmente aplicados. La relación con los docentes es más horizontal, pero no se pierde el respeto. En mi campo, hay similitudes con el paisaje y el sistema de producción de la Argentina", dijo.
Cabe considerar también la oferta de los institutos terciarios. Hay varios dedicados al turismo y la hotelería ("Hospitality management"), mientras Unitec, en Auckland, por ejemplo, se especializa en tecnología aplicada e informática.
A pesar de las experiencias positivas, los latinos coinciden en que adaptarse a la vida fuera del país lleva su tiempo, y que se extraña la afectividad latina, que aquí se traduce en un respeto más distante.
A buen precio
- Entre las ventajas de estudiar en Nueva Zelanda se cuentan los costos, menores a los de estudiar en Europa o EE.UU. Para hacer un posgrado hay que calcular un promedio de 35.000 dólares neozelandeses por año (unos $ 66.000), lo que incluye los costos de estudio (un promedio de 20.000 dólares neozelandeses o $ 38.000 por un posgrado). Un curso de inglés en la Auckland University of Technology, en tanto, cuesta 380 dólares neozelandeses por semana, más unos 200 para vivir (unos $ 1100 por semana). Y un certificado de un año en Unitec cuesta 12.500 dólares neozelandeses (24.000 pesos).
1- 2
Las cenizas de Juan José Sebreli se esparcirán en Plaza Constitución el próximo viernes
3A 75 años de “La Colmena”: censurado por inmoral y pornográfico, se filtró “gota a gota” y consagró al polémico Nobel Camilo José Cela
4Cierra definitivamente el ex-Museo del Traje y el Gobierno planea abrir un espacio cultural para artistas emergentes



