
Obras de arte que actualizan miradas sobre la Independencia
Una muestra reúne trabajos de artistas latinoamericanos y alemanes contemporáneos
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El Bicentenario da mucho de sí, sobre todo cuando los ecos de los acontecimientos de la Independencia en América latina son reinterpretados por el arte contemporáneo que consigue exponer una nueva perspectiva, desde el punto de vista estético y cultural.
El alemán Alfons Hug es el curador de "Menos tiempo que lugar", una notable mega-exhibición [que dará que hablar], la que será inaugurada el próximo 25 de marzo en el Palais de Glace, en Buenos Aires, y tendrá luego un recorrido relevante por importantes ciudades de Iberoamérica, dicho así porque incluye a Brasil.
Hug es director del Instituto Goethe en Río de Janeiro y trabajó concienzudamente en este proyecto junto con los directores de la institución cultural alemana de San Pablo, Wolfgang Bader, y de Buenos Aires, Hertmut Becher.
"Este proyecto cultural es el más grande que hemos hecho en el continente, con una inversión de 500.000 euros, que es mucho dinero, pero lo hacemos porque no tenemos una mirada externa sobre los procesos de América latina. Nosotros somos parte del continente americano, en el que estamos hace medio siglo, y nuestra mirada es desde adentro, aunque no seamos nativos", dice Hug en diálogo con La Nación, al referirse a este proyecto que reunió a 19 artistas plásticos de América latina y Alemania, y ensayos de seis escritores. Son ellos el peruano Alonso Cueto Caballero, el uruguayo Raúl Zibechi, y los alemanes Timo Berger, Alexander García Dütman, Frank Semper y el propio Hug.
"Este proyecto me dejó claro el interés que muchos artistas plásticos latinoamericanos tiene sobre todo en la historia. Todos leyeron la Carta de Jamaica, ese documento fundamental de Simón Bolívar escrito en 1815, y eso es algo inusitado en artistas jóvenes. Hay, en todos estos artistas, un interés renovado por los procesos históricos y por la suerte del continente", comentó con entusiasmo Hug, al referirse a las diversas miradas de los artistas convocados, cuyas edades van de los 26 años a los 56 años, quienes compusieron una lectura por momentos inesperada de la Independencia.
El título del proyecto "Menos tiempo que lugar" parte de un poema de Mario Benedetti ("Hay menos tiempo que lugar/no obstante hay lugares que duran un minuto/y para cierto tiempo no ha lugar") que deslumbró al curador.
"Ese poema inspira esta propuesta que, con recursos contemporáneos, investiga los 200 años de Independencia de América latina. Es, por un lado, una cartografía, ya que obedece a una dramaturgia geográfica. Pero también traza un cronotopo que es la unidad indisoluble de tiempo y espacio", subraya el curador.
Dice Hug que el legado de Bolívar, escrito en la Carta de Jamaica, permanece incumplido en el presente. Y los diferendos surgidos en los últimos años en algunas fronteras entre países fueron recogidos por uno de los artistas involucrados en el proyecto. Incluso uno de ellos decidió que su obra tuviera que ver con Haití, ese país que sorprende al curador alemán, "porque supo ser la segunda independencia del continente, detrás de Estados Unidos, y luego puso un rey que esclavizó al pueblo".
Sostiene Hug que en las curadurías siempre le gusta "hacer una referencia a la literatura. Es una alianza muchas veces feliz, incluso la relación entre la literatura más antigua y el arte contemporáneo es muy fructífera. El poema de Benedetti agregaba dos elementos relevantes: el proyecto de la Independencia en el continente fue también el proyecto del territorio, por eso puede hablarse de nación de tiempo y lugar. En América latina, el territorio fue un factor crucial tanto para la Conquista española como para los movimientos de la Independencia posteriores".
Como se ha documentado con entusiasmo, el curador abona su punto de vista con el recuerdo de los viajes de Bolívar de un territorio a otro y el trasiego de San Martín por los Andes. Para acometer tales empresas, continúa, "se necesitaba una formidable formación que incluía el estudio y el dominio de la lengua. Cuando uno lee la Carta de Jamaica se advierte que el manejo del español que tenía Bolívar era extraordinario. Lo más deslumbrante fue su estilo convincente. Y observe usted que la escribió a los 30 años".
Alfons Hug sostiene que la conquista militar se relativiza frente a la conquista de la lengua que inspiró, en el prócer venezolano que murió en Colombia, un texto imprescindible para comprender que América latina pudo tener un destino glorioso, si el proyecto continental hubiera prosperado en algún momento de los últimos 200 años.
"En Colombia y Venezuela, donde he vivido, se estudia mucho más a Bolívar que a Colón", señala.
Una figura cara al sentimiento alemán emerge en el proyecto financiado por el Goethe. Es la del estudioso Alexander Humboldt, "un hombre desinteresado, sólo apasionado por la ciencia, que no llegó a este continente con fines de lucro y fue muy amigo de Bolívar. Las visiones geniales que tuvieron Bolívar y Humboldt son las que la realpolitik actual, que se desgasta en los intentos permanentes de superar las crisis, debería tener como parámetro", según Hug.
Para el curador alemán, "allí donde la promesa histórica discrepa de la realidad actual, los caminos de la política y el arte se bifurcan. La política ha perdido gran parte de sus ideales, pero el arte puede seguir soñando".
¿La muestra es historiográfica en algún sentido? Hug dice que no, que no es "historizante", aunque algunos artistas "han hecho una cartografía político-cultural. Por ejemplo, la argentina Leticia Obeid viajó en un tren suburbano de Retiro a Zárate, copiando párrafos de la Carta de Jamaica, y contraponiendo las expresiones de los viajeros con los pensamientos de Bolívar".
Artistas que recrean la Independencia
El curador habla sobre las obras de los artistas convocados: "El venezolano Alexander Apóstol entró a los barrios más populares de Caracas y le pidió a la gente que leyera párrafos de la Carta en inglés, lo que generó una sensación de extrañamiento muy interesante". La mayoría de las obras son videoarte, pero también hay fotografías, instalaciones y obras pictóricas. Como las fotografías del alemán Frank Thiel, que retrató en Ecuador el cerro nevado del Chimborazo. Al compararlo con las imágenes de la montaña tomadas en el siglo XIX por Frederic Church se comprende el inexorable cambio climático operado en la región. Incluso, el joven artista Fernando Gutiérrez dramatizó, en su obra, la guerra entre Perú y Chile, contando como actor con un descendiente del almirante Grau, vencido en la contienda.
¿Qué lectura se obtiene, a partir de esta mega-exposición, sobre la colonización, a la que se critica hoy por despiadada y expoliadora? "La formación de un nacionalismo es un asunto muy complejo. No soy historiador, sino curador. Soy alemán y mi país ha tenido colonias en Africa y en el Pacífico que se perdieron en la Primera Guerra Mundial. La colonización tiene, sobre todo, desventajas. En el arte contemporáneo ha habido en las últimas décadas una lectura sobre descolonización y post-colonialismo, sobre todo en relación con Africa. La penúltima Documenta, de Kassel, estuvo inspirada por una situación post-colonial. La memoria colonizadora está muy fresca y obviamente ha surgido mucha obra de arte crítica".
Cuenta Hug " algo muy curioso, que tiene como eje al fútbol, y que he aprendido en Brasil. Allí se dice que, en Europa, el siglo se mide en intervalos entre guerras. Y en Brasil, en intervalos entre Copas del Mundo. No es broma. Eso puede recordarles a los europeos que el mundo pudo ser de otra forma. Si uno asume otra forma de contar la historia, se muestra que pudieron existir otras posibilidades".
Para el curador, "Menos tiempo que lugar" es una forma de contar la historia desde otro lugar. Subraya que "los artistas jóvenes tienen vocación por entender lo que ha pasado. No es fácil transformar esa experiencia histórica en obras de arte visual contemporáneas. Pero en algunos casos se consigue muy bien. Uno de los artistas usó el humor y es un arma muy eficaz cuando se trata de la crítica social ".
Y aunque Brasil no está dentro del proyecto, Hug dice que la prensa del vecino país sigue con mucho interés la conmemoración de los bicentenarios en cinco países latinoamericanos.
Aunque se rehúsa gentilmente a hablar de la historia, porque lo aleja de su materia prima principal, el arte, Hug tiene las cosas claras: "Desde que Humboldt recorrió el continente hace 200 años, fundando la ciencia moderna, se han importado una y otra vez modelos europeos y norteamericanos que, en última instancia, terminaron por conducir a América latina a la dependencia en muchos campos".
Y concluye: "Esta exposición también puede leerse a partir de las dramáticas transformaciones de América del Sur en las últimas décadas, que convirtió a apacibles capitales en incontrolables megalópolis, rodeadas de barrios marginales y con unos paisajes vírgenes, convertidos en tierra de nadie".


