Para ir al Paraíso hay que tener "manos inocentes y corazón puro"
También dijo que "no hay que decir mentiras" y "no hay que jurar contra el prójimo en falso"
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ROMA.- Hay que seguir tres reglas para ir al Paraíso: hay que tener "manos inocentes y corazón puro", "no hay que decir mentiras" y "no hay que jurar contra el prójimo en falso".
Estas condiciones para lo que la Biblia llama "el acceso al monte del Señor" fueron destacadas ayer por el anciano papa Juan Pablo II, que en su catequesis comentó el Salmo 23, "El Señor entra en su templo".
"No se trata de normas meramente rituales y exteriores", explicó el Pontífice ante una multitud de 15.000 personas en la Plaza de San Pedro, "sino de compromisos morales y existenciales para practicar".
La primera condición, "manos inocentes y corazón puro", evoca "la acción y la intención, es decir que todo el ser del hombre tiene que estar radicalmente orientado hacia Dios y su ley ", dijo el Pontífice, que lucía bastante cansado.
La segunda,"no decir mentiras", no alude solamente a la sinceridad sino, sobre todo, a la lucha contra la idolatría, "siendo los ídolos, falsos dioses, mentira".
La tercera, "no jurar contra el prójimo en falso", se refiere a que la palabra "no puede ser instrumento de engaño sino, por el contrario, el símbolo de las relaciones sociales inspiradas en la justicia y la rectitud".
El Papa también recordó que en el mismo Salmo se presentan tres verdades fundamentales: que "Dios ha creado el mundo y por eso es Señor del Universo; que todos nos presentaremos ante El y le daremos cuenta de nuestra actuación; y que El viene al encuentro del hombre para establecer una profunda relación de comunión".
Al término de la audiencia general, en la que se destacaron algunos fieles vestidos de giallorosso , los colores de la Roma, el equipo que ganó el campeonato de fútbol el domingo último, el Papa no dejó de invitar a todos a que lo acompañen con la oración en su próxima visita pastoral a Ucrania (desde pasado mañana y hasta el martes próximo), un viaje para él muy importante.
Un viaje esperado
"El sábado que viene, si Dios quiere, iré a Ucrania, a Kiev y a Leópolis, realizando un deseo que hace tiempo llevo en el corazón", dijo el Papa viajero, que el 18 de mayo último cumplió 81 años.
"Agradezco al Señor por la oportunidad que me ofrece de recorrer las huellas de los misioneros que, al término del primer milenio de la era cristiana, enviados por las Iglesias de Oriente y Occidente, anunciaron el Evangelio en esa parte de Europa. Desde entonces, la historia de esos pueblos resulta incompleta sin la referencia al cristianismo."
Consciente de la situación más que complicada que le espera en Ucrania por los contrastes que separan a la mayoría ortodoxa con la minoría católica, y de la resistencia del Patriarcado de Moscú, el Papa polaco dijo que emprenderá su nueva misión "con gran esperanza". "Mi objetivo -agregó- es confirmar en la fe a nuestros hermanos y hermanas de la comunidad católica y también promover el compromiso ecuménico, en obediencia a la palabra de Cristo."




