
Para la Argentina, la Filbo 2018 tiene resultado incierto
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BOGOTÁ.- El pabellón de la Argentina, país invitado de honor a la Feria Internacional del Libro de Bogotá, marca la diferencia en esta exposición. No solo por su gigante fachada con rayas celestes y blancas que evocan la camiseta de la selección nacional de fútbol; también, porque adentro los libros no están en el centro de la cancha.
Luego de atravesar una "manga" inflable, el visitante -que es recibido por jóvenes colombianas que visten también los colores argentinos- se topa con una minicancha de fútbol que ofrece patear tiros libres a un arco virtual y con una pelota 3D. Luego, encuentra una carpa redonda donde se proyectan videos y, por la tarde, se dan clases de tango. Sobre un lateral hay otra pequeña cancha con apariencia de jaula -está rodeada de tejido- en la que sí se pueden patear balones reales. En el otro extremo del pabellón se exhibe la muestra sobre el Negro Fontanarrosa, prestada por la Biblioteca Nacional. Los libros aparecen en un espacio enmarcado por un muro bajo en el que se exhibe la muestra del fotógrafo Daniel Mordzinski con retratos de escritores argentinos.
Durante los cinco primeros días de feria, el pabellón argentino atrajo a numerosos grupos escolares y jóvenes y adultos. El sábado fue visitado por Mario Vargas Llosa, a quien el embajador argentino en Colombia, Marcelo Stubrin, obsequió una pelota y una camiseta de fútbol.
"La idea del fútbol fue mía", admite Avelluto en diálogo con la nacion. "Pensábamos que el fútbol es un gancho para que la gente entre porque muchas veces los stands de países son los últimos a los que se entra. Queríamos hacer algo impactante y austero, porque no estamos para tirar la casa por la ventana". Sobre la inversión del Gobierno para la Filbo 2018 Avelluto precisó que el ministerio a su cargo había dispuesto unos US$300.000, aunque estima que se mantendrán por debajo de ese monto. Hasta el momento, dijo, llevan gastados US$260.000, y a esto se deben sumar los aportes de la Cancillería, que, siempre según el ministro, serían también de unos US$300.000, y los del Ministerio de Turismo, que estarían por debajo de ese monto.
Para Sergio Baur, director de asuntos culturales de la cancillería argentina, lo importante de la gestión cultural es que esté claro a qué publico se dirige.
"Esta es una feria muy parecida a la nuestra -dice-, que si bien tiene jornadas profesionales está abierta al gran público, a las familias los fines de semana y a las escuelas los días de semana. En ese sentido, en el momento en que se ideó este pabellón convergieron distintos temas para atraer a la lectura a gente de todas las edades".
Hasta el momento, los "conversatorios" en el anfiteatro del pabellón se hicieron con su capacidad colmada, unos 200 asistentes. Entre los que ya pasaron por allí están Ricardo Liniers, Pablo Bernasconi, Eduardo Sacheri, Claudia Piñeiro, Diego Golombek, Antonio Santa Ana y Martín Blasco .
La admiración de los colombianos por los argentinos se respira en cada rincón. "La verdad es que tienen grandísimos escritores y mucha producción literaria, y están por encima de nosotros en los índices de lectura. Siempre seguiremos ejemplos de lo que han hecho ustedes en temas culturales", afirma la ministra de Cultura de Colombia, Mariana Garcés. Y agrega, como ejemplos de los "estrechos vínculos" que unen a ambos países: "Hemos trabajado con Mauricio Macri desde que estaba como alcalde en Buenos Aires y el presidente honorario del Premio de Cuento Gabriel García Márquez es el director de la Biblioteca Nacional de Argentina, Alberto Manguel".
Para el escritor Antonio Santa Ana, cuya novela Los ojos del perro siberiano celebra dos décadas desde su primera edición y lleva vendidos en toda América Latina más de cien mil ejemplares, en este continente hay mayor difusión de autores de literatura infantil y juvenil argentina que de literatura para adultos. "Está muy bien que en la delegación argentina haya un grupo importante de editores porque eso ayuda a visibilizar el libro argentino y ganar mercados", dice.
Habrá que esperar entonces al cierre de la Filbo, el 2 de mayo, para constatar si tuvo éxito la estrategia de difundir la cultura argentina teniendo el fútbol como tarjeta de presentación y si se concretaron o no las conversaciones emprendidas por la treintena de editores que, siguiendo el lema del pabellón argentino, "salieron a la cancha" de las rondas de negocios.




