
Periodista procesado por inventar las notas
Zicolillo publicó los artículos en TXT
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Un caso de fraude de prensa se transformó en un delito penal. Un periodista fue procesado por intento de estafa al publicar en la desaparecida revista TXT dos notas como si fuera un enviado especial a la guerra de Irak cuando en realidad nunca había salido de la Argentina.
El leading case, que recuerda entre otros casos famosos el de Jayson Blair, que fue despedido de The New York Times en mayo de 2003 por inventar una treintena de historias, fue protagonizado por Jorge Zicolillo, un periodista colaborador de la revista TXT que fue denunciado por la propia publicación luego de pedirles disculpas a sus lectores.
Zicolillo fue procesado y sus bienes embargados hasta la suma de 5000 pesos por el delito de tentativa de estafa por la jueza subrogante Adriana Galafassi. La acusación se basa en que intentó cobrar por la publicación de dos notas que había simulado haber enviado desde Bagdad en marzo de 2003 cuando en realidad fueron escritas desde aquí.
La entonces novia de Zicolillo, Susana Kaluzynski, fue sobreseída luego de que se confirmara que el periodista también le había dicho que estaba en Bagdad cubriendo la guerra y que había visto cosas tan terribles que prefería no recordar.
Según la resolución de la magistrada, a la que accedió LA NACION, Zicolillo se contactó con la revista en febrero de 2003 para decir que al mes siguiente iba a viajar a cubrir la guerra de Irak como enviado de la revista L´Express y del diario Le Monde, de Francia.
Envió, así, en marzo, por correo electrónico, dos notas que salieron publicadas el 21 de marzo de 2003 con el título "Resistir por Alá" e "Hijos de Saddam", como si hubieran sido escritas desde Bagdad.
Por ello trató de cobrar honorarios, que nunca le fueron pagados.
Las sospechas
Rodrigo Lloret, editor de la sección internacionales de TXT, empezó a sospechar. La revista publicitaba que su enviado especial era el primero en enviar material desde Irak, pero ninguno de sus colegas lo había visto allí.
Además, porque el periodista no les dejó ningún teléfono para contactarlo durante su supuesta cobertura ni les envió ninguna imagen que acreditara que estuviera en el escenario del conflicto bélico. Las averiguaciones en Le Monde y L´Express confirmaron sus sospechas, pues allí les dijeron que no conocían al periodista.
Desde la revista TXT comenzaron a llamar a Zicolillo a su casa, pero respondía su novia Susana, que les decía que estaba en Bagdad. De hecho, ella recibía correos electrónicos del periodista en los que le transmitía que se quedara tranquila porque se encontraba bien.
A su regreso, Zicolillo le refirió que había muchas cosas desagradables de las que no le gustaría hablar, por lo que ella no insistió mucho en que se las contara.
De todos modos, el juzgado comprobó, a través de la Dirección de Migraciones, que el periodista no había salido de la Argentina entre el 1° de marzo de 2003 y el 21 de julio del mismo año.
En la causa, Zicolillo negó todo lo que se le imputa, y en un e-mail dirigido a LA NACION en mayo de 2003 dijo que dejó de escribir porque se negó a hacer más trabajo "por la misma paga y ante la presión".
"Opté por dejar de trabajar para ellos. La denuncia surge por mi insistente reclamo para que se me pague en tiempo y forma lo que se debe", declaró.
La denuncia contra Zicolillo fue presentada por Alejandro Granica, presidente de Capital Intelectual, la sociedad que editaba la revista TXT, desaparecida a fines de 2004.


