Planificar el tiempo y fijar metas, una guía para preparar los exámenes
Especialistas consultados por LA NACION recomiendan establecer una rutina de estudio
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Febrero, se terminaron las vacaciones, llegó el fastidio: sentarse a estudiar.
En muchos hogares con adolescentes que se llevaron materias a marzo ya se percibe el estado de nervios ante las inminentes evaluaciones. Como es sabido, en la mayoría de los colegios secundarios los alumnos comienzan a rendir los exámenes en la última semana de este mes.
¿Qué pueden hacer los padres? ¿Presionarlos para que estudien o dejarlos solos? ¿Y qué pueden hacer los estudiantes para mejorar su metodología de estudio y aprobar?
A continuación se ofrecen consejos prácticos elaborados a partir de consultas realizadas por LA NACION con pedagogos, profesores y directores de escuelas que conviven cotidianamente con las dificultades de los chicos.
Así, a los alumnos del secundario se les aconseja:
- Hablar con los profesores para saber cuáles son las propias falencias en la materia que deben rendir, que seguramente ya fue reprobada en diciembre.
- Identificar las deficiencias centrales para fortalecer especialmente la preparación en esos "agujeros negros".
- Preguntarse con sinceridad si sólo interesa pasar la materia, aprobarla con un buen resultado o con excelencia. De la meta que se fijen dependerá el esfuerzo por realizar.
El valor de planificar
Los especialistas coinciden, también, en que resulta imprescindible que los chicos planifiquen su estudio de acuerdo con las siguientes pautas:
- Buscar todo el material de lectura que se necesitará antes de sentarse a estudiar y hacerlo con la bibliografía completa. No subestimar el tiempo que lleva conseguirla.
- Calcular con realismo el tiempo de estudio que llevará una materia y planificar, teniendo en cuenta la fecha del examen, qué contenidos hay que estudiar cada día. Fijar metas diarias y cumplirlas.
- En lo posible, es aconsejable dedicar la semana previa a la evaluación a un repaso general.
También es importante organizar el espacio, el tiempo y la forma de aprender, según estos criterios:
- Establecer una rutina con horarios fijos para el estudio y para el descanso.
- Trabajar con el método esfuerzo-recompensa. Estudiar las horas fijadas en el esquema y dejar un tiempo libre en el día para una actividad recreativa o deportiva que les produzca placer.
- Disponer de un espacio fijo, propio, cómodo y silencioso. Un cuarto para ellos solos, donde no se distraigan con la televisión ni sean interrumpidos.
Combatir las fantasías
Según los especialistas consultados por LA NACION, los adolescentes tienen que vencer la inercia de las vacaciones y combatir las fantasías de que conseguirán estudiar en poco tiempo.
"Les recomendaría un sacudón: que se metan de lleno en el estudio y corten con el ritmo de vacaciones de entrada. Es difícil", explicó el pedagogo Julio Labaké.
"Una característica típica del adolescente es ser atemporal. Piensan que logran las cosas en mucho menos tiempo del que en realidad precisan. Les aconsejaría que se volvieran más realistas a la hora de medir el esfuerzo", agregó Jorge Apel, director del colegio Jean Piaget.
Para la profesora Elena Ortiz de Maschwitz, directora del colegio Godspell, de San Isidro, el chico que se lleva materias a marzo (en general se llevan más de una) tiene una seria dificultad de hábito de estudio. "Hay que ayudarlos a crear una rutina y métodos eficaces de estudio", señaló.
A su juicio, y a diferencia del resto de los especialistas consultados, los resúmenes no sirven. "Pierden tiempo y no les quedan los conceptos fundamentales. Recomiendo estudiar realizando un mapa mental. En una sola hoja escribir palabras fundamentales, realizar diagramas, dibujos, flechas para relacionar conceptos", comentó.
Padres atentos
Los especialistas juzgan que los padres tienen un rol esencial para estimular y apoyar al chico que se lleva materias.
Las recomendaciones pasan por acompañar, insistir y estar detrás del hijo. "Si el padre le dice cotidianamente: a la noche te tomo lo que viste hoy el hijo tendrá un control que le ayuda", explicó Apel.
Una de las sugerencias es "mimar (darles un gusto, prepararles un café) y hacer más llevadero el esfuerzo de sus hijos para que se sientan acompañados. Llamarlos durante el día si trabajan muchas horas fuera de la casa para preguntarles cómo van con el estudio", señaló Silvina Gvirtz, directora de la maestría de Educación de la Universidad de San Andrés.
También es fundamental "ayudarlos a entender que lo importante es aprender y no sólo rendir un examen, y que el conocimiento es valioso", explicó Paula Mikitiuk, pedagoga y orientadora vocacional en las escuelas del polimodal N° 7 y N° 10 de Florencio Varela y la de educación general básica N° 51 de Quilmes.
Así, las recomendaciones apuntan a establecer un pacto con los adolescentes sobre cuántas horas van a estudiar y cuánto a descansar, y organizar mejor la rutina familiar.
"Muchas veces los hogares son desorganizados: no hay horarios para despertarse por la mañana, para almorzar. Así, los chicos no pueden adquirir hábitos", concluyó la profesora Ortiz de Maschwitz.



