
Por un escándalo se van los directores de The New York Times
Habían pedido disculpas por notas falsas
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NUEVA YORK.- Un mes después de que la reputación del diario The New York Times fue duramente golpeada por el escándalo de un periodista que inventó y plagió varias de sus notas, el director y el subdirector del prestigioso matutino renunciaron ayer a sus cargos, con la esperanza de que el periódico recupere la moral y la credibilidad que lo hicieron reconocido en todo el mundo.
El director Howell Raines, de 60 años, y el subdirector Gerald Boyd, de 52, tomaron la decisión luego de que otros diarios, revistas y organizaciones de ética periodística criticaron la forma en que las autoridades del NYT manejaron las constantes faltas y errores de Jayson Blair, un joven redactor de la sección Nacional, que escribió una de las páginas más oscuras del diario.
Blair, quien el 1° de mayo había presentado su propia dimisión, fue acusado por el diario de haber cometido "frecuentes actos de fraude periodístico", al inventar frases de personas a las que nunca había entrevistado y plagiar información de otros periódicos. Inmediatamente, el Times publicó una extensa investigación en tapa en la que reveló todos los errores cometidos por el periodista y cómo los editores habían fallado en advertir o corregir las faltas de Blair, un joven de 27 años con problemas de alcoholismo y depresión, que llegó a cubrir el caso del francotirador en Washington DC.
El diario anunció entonces que formaría una comisión interna para investigar sus políticas informativas, las prácticas de contratación, las atribuciones a fuentes no identificadas y el empleo de periodistas sin contrato. La publicación de este detallado informe, sin embargo, no hizo más que exponer a los lectores la falta de comunicación interna del Times y los errores de criterio que utilizaron las autoridades del diario, que ascendieron a Blair en varias ocasiones pese a que algunos editores habían advertido sobre él e incluso lo habían denunciado.
Renuncias y tristezas
"Este es un día que me rompe el corazón -declaró ayer el propietario del diario, Arthur Sulzberger, en una improvisada reunión con todo el personal en el tercer piso de su redacción de la calle 43 Oeste-. Howell y Gerald presentaron sus renuncias y las acepté con tristeza, basado en lo que creo es lo mejor para el Times. Durante casi 152 años el diario se ha consagrado a esta misión. Con los esfuerzos de nuestro extraordinario personal, creemos que podemos elevar nuestro nivel de excelencia incluso más alto."
En el mismo lugar donde se hizo el anuncio se había festejado el año pasado que el diario había ganado un récord de siete premios Pulitzer por su cobertura de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y de la posterior guerra en Afganistán. Raines había sido designado director periodístico apenas unos días antes de la fatídica fecha y, pese a que era criticado internamente por su estilo autocrático, fuera del diario era visto como una fuerza renovadora.
Ayer, Sulzberger destacó que aplaudía a ambos ejecutivos por "haber puesto el interés del diario por encima del suyo".
Por su parte, Blair lamentó en un comunicado que su mala conducta haya generado tanto revuelo. "Siento mucho escuchar que más personas cayeron en esta secuencia de eventos que yo comencé", señaló.
Sin respiro
Si bien el "episodio Blair" fue el que mayor escándalo provocó en el mundo periodístico local, el Times sufrió poco después otros dos golpes más.
El 28 de mayo último, el corresponsal del diario en Nueva Orleáns, Rick Bragg, ganador de un premio Pulitzer, renunció después de que el periódico lo suspendió por haber firmado él una nota en la que había trabajado mayormente un periodista joven asignado a ayudarlo. Luego, a principios de esta semana, el Departamento de Justicia acusó al periódico de haber citado en forma errónea a un funcionario de esa dependencia en un artículo sobre la lucha contra el terrorismo.
"Aunque las últimas semanas fueron muy difíciles, permanecemos firmes en el compromiso con nuestros empleados, lectores y anunciantes para producir el mejor diario posible, ajustados a los más altos estándares de integridad y periodismo", declaró ayer Sulzberger, en un intento por levantar la moral del diario, que ahora, de manera temporal, quedará a cargo de Joseph Lelyveld, de 66 años, que había precedido a Raines como director y se había jubilado en 2001. Por ahora no se nombrará un subdirector.
Ayer por la mañana, tras abrazarse con varios de sus compañeros, Raines les recordó: "Cuando surja una noticia, vayan tras ella completamente". Luego tomó su sombrero de paja y salió caminando de la convulsionada redacción de la calle 43, del brazo de su esposa.





