Premian con becas a los mejores
Los chicos de 7° grado con notas más altas reciben una ayuda de $ 700 para el secundario
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Julio César Estravis, un adolescente que cursa primer año en el Colegio Nacional de Buenos Aires, escuchó ayer su nombre en voz alta, sentado en el Salón Blanco del palacio comunal y dio un ligero respingo en su silla. Se acercó al secretario de Educación, Daniel Filmus, y con una amplia sonrisa abrió las manos para recibir el premio Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. A partir de hoy, al igual que otros 20 alumnos porteños, comenzará a recibir $ 700 anuales para cubrir gastos de estudios durante los cinco años del ciclo secundario.
Eso sí, no deberá llevarse materias ni repetir de año y mantener un buen promedio (una continuidad de buenas notas cada año) para que la ayuda financiera no se pierda.
"Me preparé bien para el examen que nos tomaron. Pero me ayudó estar al mismo tiempo preparando el ingreso en el Nacional de Buenos Aires, que fue bastante más difícil", comentó ayer Julio César. "En los exámenes de la Ciudad salí segundo y en el del Nacional de Buenos Aires séptimo, entre 900 chicos que se presentaron", agregó, orgulloso y convencido de que el premio le "abrirá puertas, laborales o de otra índole, en su vida".
Julio Estravis es uno de los 21 chicos con personalidades competitivas y pasión por los desafíos que ayer recibieron la beca oficial. Se trata de un estímulo económico a los mejores promedios de séptimo grado de cada uno de los distritos escolares. Cuando La Nación le preguntó cómo tenían pensado gastar el dinero, llamó la atención la respuesta de la mayoría: "Ahorrarlo".
Para consagrarse ganadores, los adolescentes pasaron por dos instancias de evaluación. La primera fue la que hicieron las 436 escuelas primarias porteñas en octubre de 2000. Cada establecimiento eligió, por consenso, un alumno de séptimo grado según su capacidad, su responsabilidad y su compañerismo. Los seleccionados rindieron luego, en noviembre, un examen que se tomó en el nivel distrital, de cuatro horas de duración.
"Se los evaluó en cuatro áreas básicas: lengua, matemática y ciencias sociales y naturales. Fue una revisión de toda la primaria", señaló Norberto Succoli, supervisor del Distrito Escolar N° 2, al comentar que las pruebas fueron anónimas y corregidas por un tribunal de cuatro directores y un supervisor. "El examen fue muy completo. Me llamó la atención que en el caso de ciencias sociales y naturales las pruebas fueran de cultura general y de actualidad", precisó Flora Morrone, la madre de Julio Estravis.
Elogio y crítica
Ayer el clima en el Salón Blanco, donde se amontaron los chicos, sus padres, directivos y supervisores, fue de fiesta.
"Estoy muy orgullosa de mi hija. Es muy agradable ver recompensado su esfuerzo", comentó María de los Angeles Califano, madre de Andrea. "En momentos en que el riesgo país crece, la Bolsa se desmorona y todo parece perdido, esta iniciativa es un oasis en el desierto. Felicito al gobierno por concretarla aun en momentos recesivos", agregó su esposo, Héctor Califano.
Sin embargo, la iniciativa -que se lleva adelante desde 1984- cosechó también críticas.
El educador Jaime Barylko, por ejemplo, señaló que el premio es incorrecto y colabora en desvirtuar el sistema.
"Es el colmo pagar por estudiar", dijo con firmeza, al ser consultado por La Nación . "Estudiar bien debería ser algo natural, parte del deber de todo estudiante, y no algo excepcional. Me parece fuera de lugar; una iniciativa similar a la de las empresas que premian el presentismo. Este tipo de medidas quita al estudio el valor propio y natural que tiene", subrayó Barylko, convencido de que el premio no modificará nada.
"Se busca remendar el caos educativo en lugar de profundizar en las causas por las cuales los chicos no estudian y luego atacarlas", dijo el actual decano de Humanidades de la Universidad Maimónides.
Filmus, en cambio, felicitó ayer durante el acto a los docentes y padres que apoyaron a los chicos y a los ganadores. "Se premia el saber. Y ojalá que el estudio y el conocimiento les permita no sólo desempeñarse en la actividad que elijan, sino que los ayude ser más felices", expresó.
A juicio de la pasión por la matemática que demostraron varios alumnos (acostumbrados a competir en las olimpíadas nacionales), el estudio de cálculos y ecuaciones fue calificado de "interesantísimo y divertido. "Me encanta entender más y descubrir soluciones. Es como un hobby", explicó Anabel Alvarez Juliá, otra de las ganadoras.
Los elegidos
Ananquel Gómez,
Escuela Normal N°9, de Boedo.
Laura Schencman ,
Escuela N°13, de Palermo.
Daniela Ibáñez Figueroa,
Escuela N°9, de Constitución.
Nahuel Pablo Videla,
Normal N°3, de San Telmo.
Juan Carlos Molina,
Normal N°5, de Barracas.
Luisina Inés Tourres,
IFFB N°1, de P. de los Patricios.
Matías Amestoy,
Escuela N°3, de Caballito.
Yamila Rotstein Habarnau,
Escuela N°10, de Almagro
Lucía Sermanoukian,
Escuela N°16, de Colegiales.
Lucía Dotta,
Escuela N°5, de Belgrano.
Luciano Ezequiel Balsas,
Escuela N°10, de Flores Sur.
Andrea Califano,
Escuela N°23, de Floresta.
Leonel Dávalos,
Escuela N°14, de Villa Luro.
Julio César Estravis,
Escuela N°17, de Chacarita
Anabel Alvarez Juliá,
Escuela N°12, de Villa Urquiza.
Nadia Ganopolsky,
Escuela N°4, de Villa Devoto.
Agustín Casamajor,
Escuela N°9, de Villa Devoto.
Octavio Bramajo,
Escuela N°23, de Floresta.
Bárbara Závori,
Escuela N°1, de Pompeya.
Candela Serra,
Escuela N°18, de Liniers.
Sergio Rodríguez,
Escuela N°18, de Villa Lugano.


