
Raymond Carver
"Quita eso de ahí antes de que me haga vomitar"
1 minuto de lectura'
El relato "Nadie decía nada", de Raymond Carver, forma parte de la colección ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? , publicada en 1976. Es la historia de un chico que se busca una excusa para no ir al colegio, se queda en su desierta casa viendo la televisión, va de pesca a un río, conoce a una mujer que despierta sus deseos, se encuentra con un chico raro desconocido con dientes de conejo y juntos pescan algo que recibe el nombre de Bigfish , se lo reparten y el chico narrador se lleva un trozo a casa; encuentra a sus padres en medio de una pelea, trata de llamar la atención sobre el regalo que les ha traído, pero ellos se vuelven y le gritan que por favor tire a la basura "esa porquería". El título del relato no es explicado del todo hasta el final, cuando resulta -aunque no se afirma- que se refiere al deseo que siente el chico de oír de sus padres una palabra amable sobre el botín que ha traído. Quizás esperaba obtener su amor. [...]
Ni la esperanza ni la decepción aparecen expresadas en la narración; se hallan en los intersticios, que el lector es invitado a llenar.
El comienzo no contiene ninguna manifestación de sentimiento o emoción que no sea el aborrecimiento y la irritación que cada miembro de la familia experimenta hacia los demás. La primera parte se compone de frases cortas que describen hechos y de fragmentos de diálogo.
Los oía hablar en la cocina. No podía oír lo que decían, pero estaban discutiendo. Luego se callaron y ella empezó a llorar. Le di un codazo a George. Pensé que si se despertaba y les decía algo a lo mejor se sentían culpables y paraban. Pero George es tan estúpido Se puso a dar patadas y a chillar.
-Deja de pincharme, bastardo -dijo-. ¡Te voy a acusar!
-Tonto de mierda -dije-. ¿Es que nunca te enteras de nada?
[...] La tarea del lector, "reunir" las voces del primer párrafo para trazar un cuadro familiar, es una preparación para el papel activo que desempeñará más tarde. Tendrá que entender, a partir de la corriente de información factual-conductual del chico, su profunda soledad, su ansia de amor y su desesperado intento de arreglar unas relaciones que no tienen arreglo.
[...] Desde el primer párrafo se incita al lector a imaginar a través de este velo de censura emocional, no solo lo que veían los progenitores cuando miraban medio pez, sino también -y primordialmente- lo que sucede en el relato interior: soledad, compasión por el sufrimiento de la madre, dolor por la desintegración de la familia, vanos intentos de hablar, fantasías, falta de amor y los reprimidos tormentos de la adolescencia.



