Razón, emoción y cultura
HISTORIA Y AMBIVALENCIA Por José Emilio Burucúa-(Biblios)-232 páginas-($ 30)
1 minuto de lectura'
José Emilio Burucúa, autor de Historia, arte, cultura: de Aby Warburg a Carlo Ginzburg (2003), indaga en los siete ensayos de Historia y ambivalencia. Ensayos sobre arte la trama de algunos núcleos estéticos y cognitivos en la experiencia cultural de la "modernidad euroatlántica". La unidad del volumen está dada por su clave interpretativa: el concepto de Pathosformel ("fórmula expresiva" o "fórmula de pathos ") que Aby Warburg utilizó por primera vez en 1905. Es posible pensar esta noción, que Warburg nunca definió de modo explícito, como organización atemporal de significados, formas y emociones que atraviesa pueblos y civilizaciones al modo de una estructura antropológica tendencialmente universal, como una fórmula de representación de experiencias genéricas de la humanidad. Sin embargo, un rasgo constitutivo del concepto en Warburg es cierta ambivalencia que deja espacio a la consideración de la temporalidad como un atributo intrínseco. Burucúa argumenta, entonces, a favor de "una interpretación del concepto basada en la temporalidad".
El artículo titulado "La noción de alteridad. El caso de la historia de Ulises entre Boccaccio y Pierre Bayle" estudia la versión homérica del mito de Ulises, "una de los Pathosformeln más tenaces de la civilización occidental". El punto de partida es la "fórmula intelectual y emotiva del hombre viajero, que encierra un contenido fuertemente contradictorio y esquizoide", pues por un lado canta "el infortunio del hombre desarraigado y destinado a vagar" y por otro exalta "la experiencia del aventurero que lo convierte en un individuo sabio y tolerante". El análisis de las metamorfosis históricas de este mito permite apreciar que la versión homérica de la Pathosformel del viajero ha generado polaridades novedosas: "fraude versus curiosidad, polimorfismo del varón versus polimorfismo de la mujer, aventura de lo móvil versus anhelo del regreso y del reposo, audacia astuta versus prudencia, maleabilidad versus manipulación política, barbarie versus hospitalidad, conocimiento falso versus sabiduría".
En "Giordano Bruno y los argumentos a favor de la infinitud del universo", texto escrito en coautoría con Silvina Vidal, se aborda el problema de la representación de la infinitud del espacio en el método proyectivo inventado por los artistas toscanos a comienzos del Quattrocento . Los autores sostienen que hay un cambio sustancial en la valoración que hace Bruno de la sensibilidad visual "como instrumento demostrativo y descubridor de la organización física y, a posteriori , metafísica del universo". Aunque el filósofo renacentista partió de aceptar la insuficiencia de la visión, en sus obras más tardías se nota "un redimensionamiento de la sensibilidad al que lo habrían inducido la frecuentación de un matemático y mecánico inventor (Mordente) y el cultivo sistemático de la magia". Bruno encarnaría así una Pathosformel conciliadora de "la ratio de la iluminación científica" y "la comprensión analógica que nos conduce a creer en una unidad mágica y consoladora del mundo".
En el trabajo dedicado a la Biblia de Ferrara (traducción del Antiguo Testamento de 1553) y una edición del Nuevo Testamento publicada en París en 1584, Burucúa observa que, en el contexto del plurilingüismo de la segunda mitad del siglo XVI, el análisis de esas obras revela "propósitos editoriales en sintonía con fenómenos de exclusión-inclusión socioculturales". Otros ensayos se dedican a las "frivolidades y ligerezas en la historia intelectual de Occidente", al estatuto de los objetos en la pintura de Cornelius Gijbrechts y a la estética de Pierre Bayle.
Los últimos tres capítulos abordan el arte argentino. Uno de ellos, al estilo de Carlo Ginzburg, se dedica a descubrir una cadena de indicios materiales y documentales en el retrato a la acuarela de Lucía Carranza de Rodríguez Orey (pintado por el ingeniero Carlos Enrique Pellegrini en 1831) y la versión castellana de Las aventuras de Telémaco de Fénelon, que la retratada sostiene en sus manos. Los dos últimos trabajos se dedican a las pinturas de Guillermo Roux y de Alejandro Puente.
En el volumen la erudición funciona a la vez como metodología y como estilo idóneo para una historia cultural siempre abierta, que busca una densidad de sentido. La inteligibilidad de los procesos culturales es, en suma, inevitablemente elusiva, porque las emociones y los afectos humanos lo son. Y también sus certezas, en tanto construcciones históricas. El concepto de Pathosformel implica la aceptación de una forma frágil de creación colectiva y de cohesión histórica, territorio mínimo de convergencia del " logos y las analogías emocionales", de "los hombres tecnológicos y los hombres mágicos".
Hay también en Historia y ambivalencia un registro adicional de tono trágico y existencial, que denuncia una ratio profunda, asimilada por Burucúa a su tarea de crítico e historiador. Esta voz de fondo, que insiste en la fragilidad de las formas de inteligibilidad con raíces en la experiencia particular y fragmentada de lo humano, es el sello inconfundible de la escuela de Warburg,




