Recorrido de arte. Visitá el taller de Gustavo López Armentía

El pintor y escultor Gustavo López Armentía invita a pensar la historia del continente en una visita a su taller-galería en el barrio de Flores.
El pintor y escultor Gustavo López Armentía invita a pensar la historia del continente en una visita a su taller-galería en el barrio de Flores. Fuente: Archivo
Cecilia Martínez
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15 de julio de 2019  

El taller-galería de Gustavo López Armentía se ha convertido en un hito cultural en el barrio de Flores. Con más de 70 obras repartidas en salas y en un jardín de esculturas que sirve de escenario para diversas actividades, la casa ejerce de lugar de encuentro y debate para creadores, académicos y estudiantes. Recorrer este espacio es una invitación a adentrarse en el universo creativo de un artista, cuya prolífica obra se halla en diversos museos y galerías internacionales, y que este año, en simultáneo con la celebración de sus siete décadas, ha sido distinguido por partida doble. La Legislatura lo nombró personalidad destacada de la cultura y su estudio fue declarado sitio de interés cultural.

Con una presencia predominante, la historia latinoamericana atraviesa sus composiciones: pinturas y esculturas de contundente impacto y revelación poética que rescatan de las profundidades la realidad de los desplazados, los migrantes y demás protagonistas de los acontecimientos que han sacudido el continente. Sus producciones no carecen, sin embargo, de señales esperanzadoras, así como tampoco de referencias a la música y a figuras revestidas de cierta épica que miran al cielo.

La elección de las técnicas y los materiales funcionan como una prolongación de la obra, en un ejercicio de retroalimentación conceptual que permite apreciar la lírica en acuarelas, la crudeza en estructuras de metales y chapas oxidadas, y el presente y el pasado detenidos en relieves pictóricos, ensambles y grabados.

En un recorrido por la casa de este artista cuya obra llegó a las bienales de Venecia, San Pablo y Milán, y que supo conquistar territorios durante años en galerías de Nueva York, el visitante se encuentra con piezas enraizadas en las tragedias y realidades del sur del planeta. Tal es el caso de "Conocidos del mundo" (2010), colosal escultura de un plato de hierro de dos metros de diámetro atravesado por filigranas que dibujan caminos de ida y vuelta entre culturas y ciudades (expuesta hace unos años en arteBA) o "Los triunfos de la derrota" (2002), un cuadro de tres por tres metros con una particular lectura de la historia de Latinoamérica sobre un mar de tinta y coronado en el centro por un tenedor y un cañón.

La simbología y la carga metafórica que López Armentía imprime en sus creaciones también toman forma en piezas como "Pincel latinoamericano" y "La casa del pueblo", o en infinidad de trabajos realizados con técnicas mixtas (cuarzo, polvo de mármol, resina, fundición en bronce, papel), y en sus particulares "cabezas" alusivas a marginados y oprimidos, que acampan en el patio de la casa.

El artista cuenta que a sus trabajos traslada su interés por las dinámicas sociales, por lo humano. "Lo que nos pasa aparece, pero no es algo que yo planifique. Sí hay algunas obras acerca de cuestiones políticas sobre las que tuve la necesidad de hablar y puedo medir un poco lo que voy haciendo, pero no puedo medir lo que pasa con los demás", señala.

Autodidacta "forzado", el pintor y escultor explica que en la casa las obras de gran tamaño y las correspondientes a las nuevas etapas "han ido copando el espacio", en detrimento de los óleos que marcaron sus comienzos. López Armentía logró reunir en este lugar varias salas de exposición, sus talleres de pintura, escultura y herrería, y zonas comunes destinadas a acoger actividades culturales que fomentan el diálogo con el barrio y que atraen el interés de otros centros vinculados al arte, de escuelas y de universidades. Renombrados curadores, artistas, personalidades de la cultura y coleccionistas también han reparado en su obra visitando el espacio.

El taller-galería obtuvo su forma actual hace una década, al anexar al estudio del pintor una segunda casa tipo chorizo, de distribución espacial espejada a la primera, que el artista adquirió para estos fines. La unión se materializó al tirar la medianera y ensamblar patios y jardines. Para su creador, el resultado derivó en "un recorrido muy simpático, en forma de U, con jardín en el medio". En la primera casa es donde trabaja, mientras que la segunda la destina a exposiciones. Esta última edificación cuenta con un aliciente que podría llevar a la casa a recibir una segunda distinción patrimonial: perteneció a los padres de Juan Domingo Perón.

Alejado geográficamente de los circuitos comerciales del arte contemporáneo, como Palermo o Recoleta, y en un símil de las voces que hablan desde la periferia en sus cuadros, este espacio de interés cultural funciona como descentralizador para la circulación de las obras de arte. Encuentros musicales, literarios e interdisciplinarios se abrirán paso en la programación de la casa, que mantiene sus puertas abiertas a nuevas propuestas.

En Gregorio de Laferrere 2359. Para visitas lopezarmentia@gmail.com o vía Instagram (@gustavo_lopez_armentia).

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