
Rembrandt, la atracción en una muestra de grabados
Rembrandt van Rijn (1606-1669), el gran maestro holandés, no salió nunca en su vida de los Países Bajos y dedicó casi tanto tiempo al grabado como a la pintura.
En 2002 el Museo Nacional de Bellas Artes congregó a una alta concurrencia al presentar una muestra integrada en su mayor parte por grabados provenientes del Museo Casa Rembrandt, de Amsterdam. Algunos visitantes llevaban lupas para apreciar mejor los detalles de sus obras.
Ahora, casi medio centenar de grabados y aguafuertes de Rembrandt pueden verse en una muestra de grabados de grandes maestros del norte de Europa de los siglos XV a XVII, inaugurada en el Pabellón de las Bellas Artes de la Universidad Católica Argentina (UCA), Alicia Moreau de Justo 1300.
Un aguafuerte de 1654, de Rembrandt, con un marco de madera de la época, se llama El jugador de golf y da idea de lo que ve en sueños un aficionado en el comienzo rudimentario de ese deporte.
La muestra incluye obras de Alberto Durero (1471-1528), Peter Paul Rubens (1577-1640) y Antón van Dyck (1599-1641). También se exhiben grabados de Martin Schongauer (1450-1491), los más antiguos en la exposición; de Cornelius Cort, y de Karel Dujardin.
Las obras remiten a una época distante, sus ideas, sus vestimentas y costumbres. En el catálogo, el crítico Angel Navarro, profesor de historia del arte barroco en la Universidad de Buenos Aires, dice que el grabado fue usado en primer término como un medio ideal para reproducir la obra de un autor. Liviano, fácil de transportar y sustancialmente menos costoso que una pintura, posibilitó la divulgación de los trabajos de muchos artistas.
Cecilia Cavanagh, curadora de la muestra, hizo notar que artistas como Christophel Jegher se encargaban de grabar en madera los bocetos que hacía Rubens en su taller, como puede advertirse en La tentación de Cristo , xilografía en exhibición.
Navarro indicó que Rembrandt prefería la técnica de punta seca, que le permitía trabajar directamente sobre la plancha.
Auspicia la muestra la embajada del Reino de los Países Bajos. El embajador holandés, Henk Soeters, destacó a LA NACION cómo las obras indican la presencia de la religión y del campo en la vida de la época tratada.
En la obra expuesta de Rembrandt hay muchos motivos religiosos ( Cristo ante Pilatos, La huida a Egipto, El buen samaritano, La dormición de la Virgen ), autorretratos (en uno se representa dibujando) y escenas de la vida común y corriente ( Campesinos cazando pájaros, Joven con gorro de terciopelo, Mendigo, Hombre orinando, Un campesino exclama: "Qué frío hace ").
A la apertura asistieron también los embajadores de la República Checa, Stepan Zajac, y de Rumania, Ion Vîlcu.
La muestra estará abierta hasta el 9 de noviembre, de martes a domingo, de 11 a 19.




