Renovación del mito
La figura de Edipo se humaniza sin perder la grandeza trágica. Aceptar su destino es reconciliarse consigo mismo y permitirse reencontrar un sentido a la existencia en compañía de los demás
1 minuto de lectura'
Edipo en el camino Por Henry Bauchau
Del estante/Trad.: Hilda H. García/231 páginas/$ 35
La vitalidad de los mitos griegos nunca se agota. Robert Graves investigó su valor político-religioso y distintas escuelas psicoanalíticas los consideraron manifestaciones de acontecimientos psíquicos inconscientes. A lo largo de casi tres mil años han nutrido la cultura occidental con sus intrincadas sagas de dioses y de mortales cuyos destinos melancólicos se definen entre la lógica y el capricho. Con naturalidad, su espíritu filosófico se traslada a los diálogos de una obra de teatro, adquiere los contornos simbólicos de una escultura o consigue vencer la mediocridad de una adaptación cinematográfica.
En el ámbito de la narrativa, puede optarse por recrear alguno de sus relatos en un contexto moderno o por reexaminar su significado sin abandonar el territorio de un pasado legendario. Henry Bauchau escogió la segunda alternativa para su Edipo en el camino , novela que toma al héroe cuando abandona Tebas junto con su hija Antígona. A poco de iniciar la marcha se les une un ladrón llamado Clío, que también carga en su memoria con una historia desdichada: es el sobreviviente de una guerra entre dos clanes de pastores que aniquiló a su familia y lo hizo asesinar por error a la única persona que amó en su vida. En Clío hay un anhelo de expiación. "Hasta el momento en que los encontré -confiesa-, viví de seducciones, robos, pillajes, alimentando mi odio y mi vergüenza con crímenes cada vez más inútiles."
Bauchau, escritor y psicoanalista belga nacido en 1913, es poco conocido para los lectores en español. En su obra ha frecuentado la novela, el ensayo, el teatro y la poesía. Edipo en el camino fue publicado originalmente en 1990 y su autor, además, adaptó ese texto para un libreto operístico.
En la novela, la figura de Edipo se humaniza sin perder la grandeza trágica. Aceptar su destino es reconciliarse consigo mismo y permitirse reencontrar un sentido a la existencia en compañía de los demás. "Nadie puede separar para siempre a un hombre de sus semejantes", declara el ex rey de Tebas. Su biografía se aparta de la tradición: incluye una juventud de navegante y un alucinado combate contra el Minotauro. Durante el destierro se dedica a esculpir pequeñas estatuas, demuestra dotes de aedo y se revela como sanador en una aldea asolada por la peste que él mismo ha causado. En su recuerdo de Yocasta confluyen la nostalgia del amante y el reproche del niño que se siente abandonado por la madre.
El enfoque de Bauchau es poético y reflexivo. El lenguaje busca evocar un poder emparentado con las fuerzas primigenias de la naturaleza, que puede trasladarse tanto a la danza o la música como al acto de derramar sangre.
Ciertos fragmentos sugieren una sensibilidad afín a Diálogos con Leucó (1947), de Cesare Pavese. El personaje de Antígona muestra a una adolescente indecisa entre sus reacciones de niña y sus anhelos de mujer. En la admiración y la compasión por el padre caído en desgracia se deslizan tibias emociones incestuosas. La muchacha parece debatirse entre la sumisión hacia el círculo familiar y un deseo de rebelión contra esas ataduras que le impiden expandir su mundo afectivo. El opresivo acoso de Creonte anticipa el enfrentamiento de la joven con su tío por el entierro de Polinices, que sellará su suerte de heroína trágica.
Un episodio demasiado extenso quiebra la unidad espiritual de la narración, cuando padre e hija llegan al país de las Altas Colinas y escuchan la historia de sus habitantes, que se han mantenido independientes "de toda dominación y de todo culto reinante en Grecia". El vigor mítico decae en una fantasía superflua cuyo aspecto más interesante consiste en presentar una sociedad matriarcal en lucha contra la dominación aquea.
Edipo concluye su peregrinaje de renacimiento en Colono, en el bosque consagrado a las Erinias. ¿Qué le aguarda allí? Al igual que Sófocles, el escritor belga elige un epílogo abierto, pero hay suficientes indicios como para suponer que el castigo de una justicia implacable ha sido abolido. A través de la visión de Clío, se expresa un sentimiento en el que "se confunden la pena y una inesperada dicha". Sin embargo, no es el final del viaje, porque "Edipo aún está, siempre estará en el camino".
- 1
2“Diplomacia cultural”: desde Nueva York, un argentino busca globalizar el arte latinoamericano
- 3
Balance positivo: Arco cierra con alto protagonismo de las galerías y los artistas argentinos
- 4
“Vende humo”: Marcelo Birmajer critica a Yuval Noah Harari y a otros intelectuales israelíes por el “silencio” ante la guerra

