
Sigue prohibido el film de Cristo
Nueva causa: hubo otra presentación contra la proyección de la película; ayer fue vista por estudiantes en la Facultad de Filosofía y Letras.
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Mientras la película "La última tentación de Cristo" sigue prohibida, ayer se agregó una nueva causa en contra de su proyección, con lo que ahora suman cuatro presentaciones judiciales, dos a favor y dos en contra. Ayer, los abogados de Imagen Satelital, empresa que intentó poner en el aire el controvertido film, fueron notificados formalmente de que el juez, Edmundo Carbone se declaró incompetente en la causa, con lo cual el trámite aún no llegó a la Cámara y la proyección del film se complica cada vez más. Según pudo saberse, por la hora en que llegó la notificación, los abogados de Imagen Satelital no habrían contado con el tiempo suficiente para presentar la apelación. De esta manera, la causa no llegó a la Cámara ayer, lo que le hubiera dado intervención a una sala que nunca se pronunció en contra de la libertad de expresión. Si, en cambio, el expediente llega la semana próxima, entraría en un tribunal que ya se pronunció en dos oportunidades en favor de la censura.
El sabor de lo prohibido
Con el paso de los días, es decir, de las censuras, el apetito por degustar el fruto prohibido fue creciendo en distintos ambientes; tal el caso de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, donde ayer por la noche se proyectó la tan ansiada película. Parado en medio de un pasillo muy transitado, Juan Cruz Noce, secretario de cultura del centro de estudiantes de la facultad, entregaba volantes anunciando la película. Allí, como en incontables carteles, se leía el lema que acompañó la proyección del film: "¡A pedido de Quarracino!".
La segunda censura nos obligó a pasar esta película, a modo de repudio, dijo Noce a La Nación.
Mientras tanto, ayer hubo una nueva presentación judicial pidiendo que se prohíba además de la emision del film, la comercialización de los videos. Fue realizada por el doctor Antonio Tourvell Munilla, ministro de la Eucaristía. Asimismo, la Agrupación de Estudiantes Santo Tomás del Moro, institución a la que pertenecen dos de los patrocinantes de la prohibición, recordó que la medida de no innovar se refiere a toda proyección y difusión de la película en cuestión.
Gritos sin debate en "Hora Clave"
La última emisión de "Hora Clave", mejor dicho, el último bloque del programa dedicado al análisis de la película "La última tentación de Cristo", suscitó de inmediato la asociación con el título de la famosa obra de Karl Jaspers: "La crisis de la razón".
Fue tal esa ruptura que hasta el propio conductor entró por momentos en una acalorada discusión con parte de los participantes, a los que tuvo que reprender con severidad.
Si es posible imaginarse la amplia audiencia del programa podría decirse que es un mosaico del conjunto de la sociedad, la misma sociedad a la que se le negó el derecho de ver y juzgar una película (¡una película!) por la sola voluntad de un juez, como señaló el editorial de anteayer de La Nación.
Pero quienes intentaron decir algo desde la pantalla se esmeraron por salvar su condición de católicos, y poco menos que hacer un debate interno. Fueron a no dejar hablar, a no escuchar. En definitiva, a no debatir.
El panel estuvo integrado por Martín Viano, de la Fundación Argentina del Mañana; Luis María Seligmann, el abogado que interpuso el recurso para que no se pueda exhibir la película; Carolina Perín, periodista; el abogado Francisco Bosch, el padre Hugo Mujica, Angeles Sojo y Víctor Bo.
Panel heterogéneo, sin duda de difícil armado, pero también de discutible representatividad, al menos en algunos casos. Fueron tales el desorden, las interrupciones y las voces superpuestas, generadas de modo especial por la intolerancia de los doctores Bosch y Viano, y por su negativa a escuchar y razonar, que lo que se presentó como debate quedó en un simple enunciado.
De censura, ni hablar
"Censura o blasfemia", era el título del bloque, pero quedó sólo en eso. De la censura casi no se habló. En cambio, se mostraron algunas escenas del filme de Scorsese y el análisis, o lo poco que hubo de él, se centró en el contenido de la película, obviando lo que realmente estaba en juego, que es el hecho de la censura y la imposibilidad de ver la película por televisión. Tal la intolerancia de los que no querían oír y calificaban la película como "esta basura" (Seligmann), o blasfemia (Viano y Sojo).
Fue el padre Mujica el que reivindicó el principio de libertad. "Dios nos hizo libres", al par que expresaba su inquietud por "estos aduaneros de la libertad de los otros".
Tal vez al final (el programa se había extendido más de 45 minutos de su horario habitual) Grondona advirtió que el planteo había derivado en otra cosa. Fue cuando dijo que "aun en el supuesto caso de que la película haya mal interpretado la humanidad de Cristo, no es censurable".
Que esta vez no hubo debate, es evidente y que ello haya ocurrido en "Hora Clave", llamativo.
En cambio, apenas un rato antes, "En la mira", el ciclo de Nelson Castro en CVN, ofreció un atractivo bloque sobre el mismo tema con tres invitados, el doctor Seligmann, el constitucionalista Daniel Sabsay y Rómulo Berruti. Debatieron en otro nivel, con el eje de la discusión en la censura y los derechos de la sociedad.
Esto fue brillantemente esclarecido, desde la óptica jurídica, por Sabsay, a tal punto que Nelson Castro y Berruti concluyeron suscribiendo lo que había dicho, con gran altura, el docente universitario.



