
"Sólo soy malo con los que amo"
El tiempo pasa, pero el odio queda. En la nota de tapa de este número, Fran çoise Gilot da muchas pistas sobre la personalidad de Pablo Picasso. Gilot, la madre de Paloma y Claude, es la única mujer del pintor malagueño que sigue viva. En su memoria se mezclan el orgullo y el rencor: no cualquiera ha sido pareja de un genio. Menos todavía de uno de los mayores, de los que se cuentan con los dedos de la mano a lo largo de siglos. Y no cualquiera ha sabido escapar a tiempo de un hombre tan cruel como Picasso. La frase del título salió de su boca. Fran çoise cuenta que cuando le preguntó por qué trataba con tanta dureza a su secretario, el poeta Jaime Sabartés Gual, que lo idolatraba y era un amigo sumamente leal, Picasso le contestó eso: "Sólo soy malo con los que amo. Con la gente que no me importa soy amable". Es una frase horrible y desesperanzadora, pero si se la da vuelta no deja de ser fea. Aunque conduzca a atroces conflictos, ser malo con los extraños y bueno con los propios es lo normal, lo que se acepta como lógico. Pero los genios no son normales. Muchas veces piensan y actúan como necios o monstruos.






