Tesoros intangibles. Tango, dieta mediterránea, grafía china: mucho en común
La Unesco protege tradiciones cuyo valor no puede calcularse
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No todo lo que reluce es oro, así como hay tesoros en todos los rincones del planeta que no se pueden acariciar ni guardar en bóvedas de seguridad. Estimar su valor es complejo, ya que el material con el que están hechos no equivale a una unidad de medida o peso. Más difícil resulta conservarlos para futuras generaciones, porque no se pueden exhibir en museos. El tango rioplatense, la caligrafía china y la dieta mediterránea son algunos ejemplos de estas riquezas.
La conciencia sobre la conservación del acervo de expresiones que hacen a la identidad de un pueblo no es una novedad. El intento de rescatarlas del olvido, en el caso de la sabiduría oral, está de manifiesto desde la recopilación de los relatos de Las mil y una noches. Pero hay fortunas que no se pueden conservar con el don de la escritura.
Desde hace una década, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) advirtió sobre la fragilidad y relevancia de estos capitales y acuñó en una convención firmada en 2003 el concepto de Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) (también llamado Patrimonio Cultural Intangible). Desde entonces, se reúne anualmente un Comité de Salvaguardia, integrado por 28 países, que estudia el inventario de los tesoros que cada miembro de la Asamblea General presenta sobre el estado de sus posesiones. Quizá la palabra "salvaguardia" -el léxico de la convención- connote una idea de riesgo, aunque esto no implica, por ejemplo, que el tango corra peligro de extinción. En estos informes periódicos se distingue entre aquellas manifestaciones que exigen resguardo inmediato de aquellas que son emblemáticas de una comunidad. Desde su primer encuentro hasta el último, en noviembre pasado, la Unesco incluyó 314 expresiones, y destaca que otras 38 exigen protección urgente, como la tradición oral del mapoyo, en Venezuela.
El concepto de Patrimonio Cultural Inmaterial no se opone ni rivaliza con el de Patrimonio Cultural a secas (por ejemplo, la ciudad inglesa de Bath, donde se conservan termas romanas), sino que existe entre ambas una relación dialéctica. Son dos caras de una misma moneda. Así, algunos bares porteños llevan el rótulo de "notables", es decir, aquellos que fueron testigos privilegiados de sucesos de la historia y son los últimos sobrevivientes de su especie. En estas construcciones se evidencia su componente tangible. Ahora bien, la Argentina presentó ante la Unesco un expediente para que incluya en su lista de PCI a estos bares, como metonimia del encuentro, el hábito y la cultura que se realiza en estos sitios, donde se generan polémicas, reuniones y donde muchos ciudadanos, aun en días ajetreados, encuentran un rato para beber un cortado.
Los límites de la definición del PCI son difusos, ya que algunas expresiones pueden escapar o no verse reflejadas en estos bordes, donde conviven, por ejemplo, el carnaval de Barranquilla o el Misterio de Elche, en Valencia. La enunciación más reciente de la Unesco contempla "tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional". La diversidad de su composición queda quizás evidenciada en el diseño de su logo: con un mismo trazo, un círculo contiene a un cuadrado y éste, a su vez, a un triángulo.
El concepto de Patrimonio Cultural Inmaterial no se opone ni rivaliza con el de Patrimonio Cultural a secas
Una de las pioneras de este ámbito en la Argentina y experta en la materia, Mónica Lacarrieu, antropóloga e investigadora del Conicet, reconoce que ha habido una explosión reciente en el interés que el PCI suscita. Cada vez más personas buscan especializarse en él y las instituciones educativas, no ajenas a esta inquietud, buscan llenar este vacío. Este año se creó el posgrado en Salvaguardia y Gestión del Patrimonio Cultural Inmaterial, el primero en su especie en América latina, dictado por la Universidad Nacional de Córdoba, que Lacarrieu codirige. Más de cien alumnos participaron de este curso. "Pocos profesionales, en su mayoría antropólogos, saben cómo abordar este tema. El primer desafío es comprender de qué modo se puede gestionar en este ámbito; el segundo, y el más interesante, es cómo lograr que las comunidades participen en el cuidado de su patrimonio."
Los medios se hacen eco de algunas expresiones culturales y artísticas cuando ingresan en la selecta lista. El valor noticiable se encuentra en la popularidad de estas disciplinas, ceremonias imposibles de asir, como también en la cercanía geográfica de éstas. Una de las incorporaciones recientes fue la del capoeira, danza de origen afrobrasileño.
Quizás algunos intelectuales se escandalicen en un primer momento, considerando a la cultura un concepto sólo relacionado con las manifestaciones que emanan de un saber académico. Frédéric Vacheron, especialista de Cultura para el Cono Sur (oficina de la Unesco en Montevideo), explica que la idea actual de la organización posee un enfoque más antropológico, en lugar de una perspectiva vinculada a las bellas artes, donde se contemplan rasgos espirituales, los modos de vida, los derechos fundamentales de las personas, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias. "La cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos."
Los países asiáticos fueron los principales impulsores para que se firmase la convención, no así los europeos, más tibios en un inicio, dueños de un gran acervo material internacionalmente reconocido. En América latina, hay países muy evolucionados en esta conciencia, como Perú, donde tiene sede el Centro Regional para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de América Latina (Crespial) , o Brasil, que logró que varias de sus expresiones nacionales integren la lista (la samba de Bahía, el wajapi, el Museo Vivo del Fandango, etc.), un hecho que evidencia un orden y coordinación a la hora de presentar candidaturas ante la Unesco. Una estrategia para lograr la aprobación consiste en la presentación conjunta entre varios países de una misma expresión, ya que la cultura no está pendiente de las fronteras (se evidencia en algunas expresiones precolombinas o con el ejemplo cercano del tango, rioplatense, patrimonio argentino y uruguayo).
El hecho de que la Argentina sea un país cosmopolita y construido con aportes migratorios enriqueció la diversidad del patrimonio cultural.
No existe en la Argentina un estudio completo y pormenorizado sobre las coordenadas y propiedades de las expresiones dignas de ser consideradas PCI. A través de la ley nacional 26.118, sancionada en 2006, donde el Estado ratifica la convención, se pudieron crear medidas, a las que van adhiriendo de modo paulatino las provincias. Ana María Dupey, investigadora del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, precisa: "A partir de ese marco legal se implementaron acciones para visibilizar a minorías étnicas a través de sus expresiones, como la de los afrodescendientes; se logró destacar la dependencia de la continuidad de la cosmovisión del mundo guaraní con el mantenimiento de los territorios de dicha nación; se lograron transmitir conocimientos y prácticas relacionadas con técnicas y oficios tradicionales, como el de las cantoras neuquinas, y se pudieron resaltar producciones estéticas distintivas, como la copla, o aquellas en proceso de retracción, como el toque de violín para misachico, o la celebración del ritual de Ángeles Somos y Ángeles Tomos, en Corrientes".
El hecho de que la Argentina sea un país cosmopolita y construido con aportes migratorios enriqueció la diversidad del patrimonio cultural. "Distintos grupos a través de sus tradiciones logran articularse con la sociedad nacional. Así, la fiesta de la Virgen Urkipiña hace presentes a los bolivianos como colectivo social; la peregrinación del Señor de los Milagros visibiliza a los peruanos residentes en el país; o la actualización del Chuseok coreano o Día de la Cosecha afirma a la colectividad coreana. Mediante estas prácticas, los migrantes anclan sus identidades en el acá de la Argentina y en el allá de su lugar de origen". A su vez, la antropóloga señala que la expansión de las comunicaciones con otras regiones de América latina permite la riqueza cultura de la región: "Cada vez más peregrinos procedentes de la Argentina concurren a festividad de Qoyllorit'i o de Quyllur Rit'i, en Perú. Es decir, participan de un patrimonio cultural ampliado hacia todo el continente".
El caso argentino
Cada año los países miembros de la asamblea presentan en la Unesco una candidatura (de carácter público, se pueden encontrar en la página de la organización), una sola por Estado. En el caso argentino, la ciudad de Buenos Aires lleva la delantera frente al letargo de algunas provincias, algo que no ocurre en otros países, como es el caso de España, donde hay varias comunidades autónomas que pujan por poder presentar su proyecto.
Hay diferentes modos de velar por la riqueza de una cultura, un acto que siempre es consciente, ya que sin el reconocimiento de la comunidad donde este Patrimonio Cultural Inmaterial existe ningún actor externo puede intervenir para su cuidado
Además del tango (para ser más específicos, lo que se incluye como patrimonio son las partituras, la orquesta típica, el bandoneón, la luthería y la poesía de las composiciones), se presentó un proyecto para incorporar el filete porteño, como saber que se transmite de familia a familia y a través del cual se pueden rastrear los corrientes migratorias de fines del siglo XIX. La Argentina no es vista con el mejor talante en estos encuentros, ya que desde la firma de la convención jamás pagó la cuota anual -de carácter optativo, es cierto- que ésta contempla. No es el valor de este aporte, que luego es utilizado para fondos de emergencia, sino el hecho de que incluso hasta países impertinentes en material de establishment internacional la abonan, una nada sideral suma que ronda los US$ 15.000.
Hay diferentes modos de velar por la riqueza de una cultura, un acto que siempre es consciente, ya que sin el reconocimiento de la comunidad donde este PCI existe ningún actor externo puede intervenir para su cuidado. Algunos se realizan de modo local, asegurándose el cumplimiento ordenado de determinado rito (por ejemplo, el rótulo de Interés Turístico, como ocurre con la Fiesta de San Fermín, en Pamplona) o a través de políticas locales. Y claro, también está la lista de la Unesco. Que una expresión posea un lugar en este inventario significa un honor, un reconocimiento internacional, ya que ojos extranjeros se posan sobre aquella manifestación, ojos expertos que reconocen su valor único. A su vez, no se trata sólo de una cuestión de vanidad: "Cuando una expresión inmaterial se convierte en patrimonio, adquiere un carácter más fuerte aún de símbolo de identidad.
Este reconocimiento permite mejorar la calidad de vida de la comunidad para el bienestar colectivo y poner en marcha acciones de salvaguardia que aseguran la transmisión y desarrollo de saberes y tecnologías", explica Vacheron, y aporta un ejemplo. "Al declarar el candombe en Uruguay hubo un impacto fuerte y positivo sobre la comunidad afrouruguaya (reconocimiento, autoestima y valoración), y también lo hubo en toda la sociedad uruguaya, que ve en su diversidad un elemento de cohesión social, de orgullo nacional y hasta de desarrollo para todos".
A la calidad de vida y conciencia hay que sumar la integración como otro de los efectos positivos que genera considerar un hábito o práctica como exponente del PCI en una comunidad. Tal es el caso de la inclusión de la arquería en Mongolia, tradicionalmente reservada sólo para los hombres, que tras su nombramiento en la Unesco comenzó a sumar a niños y mujeres a estas prácticas.
No sería ridículo ni paradójico pensar que para preservar algo inmaterial se precisarían recursos económicos.
El ministro de Cultura y Turismo porteño, Hernán Lombardi , que asistió a la última cumbre celebrada en París en representación de la Argentina, nombra otro aporte que genera integrar la prestigiosa lista: la visibilidad. "Los países adquieren compromisos públicos internacionales para tomar medidas de salvaguardia ante algo que es único e irrepetible." A su vez, poseer esta aura, esta distinción, se convierte en un imán para el turismo. Lombardi confirma que luego de la declaración del tango como parte del PCI el festival porteño en torno a esta expresión creció un 100%. "No es algo inocuo; sin embargo, no es el único efecto buscado. Hay que trabajar con la comunidad desde la comunidad misma para asegurarnos la conservación."
No sería ridículo ni paradójico pensar que para preservar algo inmaterial se precisarían recursos económicos. Pero no es dinero, en primera instancia, lo que buscan quienes presentan estos proyectos. Lacarrieu precisa que el mayor aporte que se puede realizar desde el ámbito público es la voluntad política de preservación y menciona un ejemplo hipotético: el permiso sobre el uso de un parque nacional para continuar o realizar un ritual específico.
En un mundo donde la acumulación material es una expresión de poder y de exclusión, para quienes carecen de esta posibilidad, resulta optimista y necesario reflexionar sobre un caudal que se vivencia en comunidad con todos los sentidos, con excepción del tacto.
Mapa del Patrimonio Cultural Intangible (PCI) en América latina http://www.crespial.org/mapapci/mapa-pci.html.
Mapa del PCI en el mundo http://www.unesco.org/culture/ich/index.php?lg=es&pg=00011&multinational=3&display1=inscriptionID&display=maps#tabs
Claves de un capital impalpable
Tradicional y vivo: tradiciones heredadas del pasado y usos rurales y urbanos contemporáneos
Integrador: algunas expresiones son similares a las de otras culturas y dan un sentimiento de identidad.
Representativo: refleja los conocimientos, tradiciones, técnicas y costumbres de una comunidad.
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