
Trabajo en equipo
De Xul Solar, Soldi y Pettoruti a los fotógrafos contemporáneos; cinco sedes y dos perfiles bien distintos
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Cada tarde hacía la tarea en el Florida Garden, rodeada de los artistas, músicos y escritores más reconocidos de la escena porteña. Los sábados visitaba los talleres de Raúl Soldi, Antonio Berni o el "tío Petto", como llamaba a Emilio Pettoruti. Mariana Povarché aún recuerda el olor a pintura y a aquellos modelos que posaban mientras acompañaba a su padre, Natalio, uno de los galeristas pioneros de la Argentina.
Fundada en 1957, Rubbers tuvo cinco sedes. Una de ellas se convirtió en noticia internacional cuando abrió sus puertas en 1968 sobre la calle Florida, a metros del Instituto Di Tella, con las paredes tapizadas con moquette negra.
A los 15 años Mariana comenzó a tomar la posta al frente de la galería cuando sus padres se iban de viaje. "Yo recibía gente de afuera porque era la única que hablaba inglés. Desde muy chica aprendí a armar una muestra; todo se hacía en forma artesanal", dice esta mujer que recorrió el largo camino que va desde las imágenes en diapositivas y el Letraset sobre las paredes hasta el diseño en un iPad de los stands que hoy presenta en ferias de varios países.
Si bien trabajó como psicopedagoga, finalmente las raíces fueron más fuertes. Durante una década acompañó a su padre en la galería hasta que en 2008, tras la muerte de Natalio, asumió su dirección. "Me liberó mucho pensar que no tenía que ser ‘Natalia’, sino que le tenía que dar a la galería mi propio perfil, con el desafío que significa."
Hoy la ayudan sus hijos: María Basile, curadora, y Luciano Basile, ingeniero industrial y vocal de la Fundación Xul Solar, también fundada por los Povarché. En esta nueva era, la galería profundizó su vínculo con la fotografía y el arte contemporáneo y conquistó coleccionistas más jóvenes. Mientras Mariana se hace cargo de la administración y de las muestras en la esquina de Alvear 1595, delegó en su hija la representación internacional de Rubbers, que durante la gestión de Natalio sólo enviaba a las ferias obras de Xul Solar. En forma paralela, integra la Asociación Galerías Argentinas de Arte Contemporáneo (Galaac).
"Mi generación, y ni hablar la de mi hija, están formadas para trabajar en equipo –opina Mariana–. Lo mejor que podemos hacer es llevar el arte argentino al exterior y salir de esta cadena perpetua de pensar que somos el arte más barato de América Latina... Si queremos romper estos paradigmas, tenemos que hacerlo juntos."
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