
Tres princesas transatlánticas se subieron a la ola revolucionaria ante la tormenta del mundo
Nacidas en los grandes palacios de las cortes del Viejo Mundo, Carlota Joaquina de Borbón, María Isabel de Braganza y Leopoldina de Habsburgo protagonizan el último capítulo de “Las mujeres de la Revolución”, libro que anticipamos a continuación
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Tres mujeres participaron de la ola revolucionaria desde un espacio singular: por sus linajes dinásticos quedaron sujetas al bando de la contrarrevolución y por los avatares de la historia se convirtieron en las primeras princesas transatlánticas que desembarcaron en América. Nacidas en los grandes palacios de las cortes del Viejo Mundo, su condición de esposas, madres, hijas o hermanas de reyes de las casas soberanas europeas las condujo a Río de Janeiro. Aunque ninguna de ellas llegó a pisar los territorios rioplatenses, asumieron un papel estratégico en el curso de nuestra revolución vernácula. Un papel que hoy, a primera vista, nos resulta extravagante. En la secular tradición republicana argentina, las vidas de princesas se parecen más a un “juego de tronos” que a un tema historiográfico relevante. Sin embargo, esa tradición –forjada por las narrativas de los mitos fundacionales de la nación– ha dejado en las sombras a los planes monárquicos que circularon en la década de 1810. En dichos planes, Carlota Joaquina de Borbón, María Isabel de Braganza y Leopoldina de Habsburgo fueron piezas clave para quienes apostaron a congelar el pasado en el presente o a diseñar un futuro distinto del que finalmente resultó.

