Triplicará los americanismos el diccionario de la Real Academia
Los argentinismos superarán los 2400 vocablos en la edición que saldrá en octubre
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La próxima edición del Diccionario de la Real Academia Española (RAE), que se presentará en octubre próximo en Valladolid, marcará un récord de americanismos, los términos surgidos en nuestro continente que en los últimos años enriquecieron la lengua española.
Así lo anticipó ayer a La Nacion el presidente de la RAE, el académico asturiano Víctor García de la Concha, de 67 años, que llegó a Buenos Aires para anunciar el II Congreso Internacional de la Lengua, por realizarse en el otoño boreal en España, donde se presentará la 22a. edición del diccionario, actualizado por última vez en 1992.
El Diccionario de la RAE triplicará en sus páginas el número de americanismos. Ello significará un incremento del 153% respecto de los que actualmente existen. Los registros de origen americano podrían alcanzar holgadamente los 30.000.
El diccionario contendrá más de 2400 argentinismos, sobre 1510 que había incorporado el libro editado en 1992. La Argentina es uno de los países de habla española que más registros de marca propia han incluido.
Más cerca de América
Hoy, en la Biblioteca Nacional, García de la Concha anunciará el Congreso de Valladolid, junto con la presidenta de la Academia Argentina de Letras, Ofelia Kovacci; el ministro de Educación, Andrés Delich, y el director de la Biblioteca, Francisco Delich.
“Este aumento de americanismos demuestra que el español es panhispánico y no eurocéntrico. Nosotros nos estamos comunicando con palabras comunes en la Argentina y en España”, explicó.
El II Congreso Internacional de la Lengua –que reunirá a intelectuales, científicos, especialistas en nuevas tecnologías, semiólogos, empresarios, historiadores y estudiosos de la lengua– estará dedicado a “El español en la sociedad de la información”.
El académico de la RAE precisó también que por estos días en Buenos Aires una comisión integrada por miembros de distintas academias de América latina y el Caribe elabora un Diccionario Panhispánico de Dudas, que estaría listo a fines del año próximo. La iniciativa nació a raíz de las consultas similares sobre el correcto uso de la lengua que procedían desde distintas partes.
Ayer, García de la Concha –que afirma que “la lengua es la patria”– recibió del presidente Fernando de la Rúa la confirmación de que asistirá a la inauguración del Congreso en Valladolid. Durante el encuentro, el académico ponderó ante De la Rúa la forma en que La Nacion había abordado la diferencia entre “aterosclerosis” y “arteriosclerosis” al referirse a la salud del Presidente.
–¿Por qué debe debatirse el español en la sociedad de la información?
–Una de las tendencias de la globalización es reducir el número de lenguas de comunicación universal. Por oposición, esto genera la reacción de las lenguas minoritarias, que tratan de defenderse de esa reducción. El español está llamado a ser una lengua de comunicación universal. Hoy, cada vez más estudiantes norteamericanos eligen estudiar español porque es práctico. Entre los retos que la sociedad de la información le plantea al español está el de entrar en el mundo de la ciencia y de la técnica, y en los grandes canales de difusión. En el congreso se abordará, además, el potencial económico del español que está en la música latina, en la edición, en el cine. Hoy, el comercio hispanohablante en los Estados Unidos mueve entre 300.000 millones y 400.000 millones de dólares al año. Hay que cuantificar en qué estamos y cómo se establecen sinergias.
–¿Se ha consagrado ya el inglés como una lengua universal?
–No. Es una lingua franca, que es distinto. Siempre ha existido una en la historia. Lo fueron el latín, el italiano, el francés. Es una lengua de encuentro, de estructura minoritaria y de léxico reducido, pero eso no ha de confundirse con la influencia generalizada del inglés. En distintos períodos hay lenguas que ejercen la mayor influencia. Pero las lenguas receptoras tienen capacidad de asimilación.
–¿Qué opina del spanglish?
–Es un fenómeno mercantil que no responde para nada a la sociolingüística. Eso de que está naciendo un dialecto o una lengua llamada spanglish es rigurosamente falso, una creación artificial que se está propagando, pero que no responde a la realidad. El spanglish no existe. Un español que emigra a los Estados Unidos aprenderá inglés para ser aceptado. En principio, lo hará deficientemente, pero cuando lo logre se convertirá en un bilingüe.
–¿Se está reduciendo la lengua a su expresión más coloquial por impacto de los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías?
–Se está reduciendo el uso, pero no la lengua, cuyo patrimonio es riquísimo. El fenómeno está condicionando a todos los países y a todas las lenguas. Vivimos una civilización audiovisual pasiva; por eso, el enriquecimiento de la lengua que se produce con la lectura es limitado. A su vez, las redes de comunicación procuran homogeneizar la lengua para vender a todos los países hispanohablantes. Frente a ello surge la afirmación de la identidad lingüística de cada país. El gran reto es potenciar la lectura reflexiva. El desafío es contagiarle al niño el gusto de leer lo que quiera; no necesariamente a Quevedo o a Cervantes, aunque es muy divertido. Que lea Mafalda, que es una maravilla.
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