Túmulo
Gyeongju, Corea del Sur.– La abrupta elevación del terreno es llamativa: una pendiente que asciende y desciende bruscamente, y deja un espacio mínimo en la cima. A simple vista, ese verdor intenso recuerda una antigua imagen de un obsoleto sistema operativo de computadora hogareña, pero se trata de una formación artificial: es un túmulo funerario situado en Corea del Sur, montado hace alrededor de 1500 años para albergar los restos de reyes, reinas y aristócratas junto con sus objetos de mayor valor. Dejando a un lado los datos históricos, este túmulo activa otras reminiscencias: los grandes árboles que están ocupando progresivamente gran parte de su superficie parecen imitar a aquellos legendarios baobabs que cubrían el pequeño asteroide de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Aunque solo sea un juego de la imaginación, esta comparación nos sigue recordando que la naturaleza siempre se abre paso aun contra los intentos de moldearla a nuestro antojo.
1Tutankamón en Vicente López: cómo es la muestra que reconstruye la vida y la muerte del faraón niño
2La banana más famosa del arte contemporáneo fue robada el fin de semana
- 3
“Como él hubiera querido”: asado, vino, tango y un mensaje para sus amigos en el funeral de Julio Le Parc
4Un premio federal de pintura reparte cincuenta mil dólares para artistas argentinos con “título”






