Túmulo
Gyeongju, Corea del Sur.– La abrupta elevación del terreno es llamativa: una pendiente que asciende y desciende bruscamente, y deja un espacio mínimo en la cima. A simple vista, ese verdor intenso recuerda una antigua imagen de un obsoleto sistema operativo de computadora hogareña, pero se trata de una formación artificial: es un túmulo funerario situado en Corea del Sur, montado hace alrededor de 1500 años para albergar los restos de reyes, reinas y aristócratas junto con sus objetos de mayor valor. Dejando a un lado los datos históricos, este túmulo activa otras reminiscencias: los grandes árboles que están ocupando progresivamente gran parte de su superficie parecen imitar a aquellos legendarios baobabs que cubrían el pequeño asteroide de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Aunque solo sea un juego de la imaginación, esta comparación nos sigue recordando que la naturaleza siempre se abre paso aun contra los intentos de moldearla a nuestro antojo.
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