Un escenario conflictivo espera al nuevo obispo de Santa Rosa
La Justicia investiga graves denuncias en un instituto secular
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SANTA ROSA.- Monseñor Mario Aurelio Poli, el nuevo obispo de Santa Rosa designado por el Papa, llegará a una diócesis convulsionada. Una sede salpicada por acusaciones a sacerdotes y acorralada por una oleada de cultos evangélicos, con fuerte presencia en la provincia.
El obispo saliente, monseñor Rinaldo Fidel Brédice, que presentó su renuncia al cumplir el límite de 75 años, es un hombre de perfil conservador. Muchos advierten que no estuvo consustanciado con las problemáticas sociales y afirman que durante los años 90 propició el establecimiento de sacerdotes vinculados con un catolicismo ultraconservador.
Brédice asumió como obispo de Santa Rosa en 1992, nombrado por Juan Pablo II. El 11 de septiembre del año último pidió el retiro al cumplir 75 años y su reemplazo fue anunciado el martes último, en medio del escándalo que se inició a fines de mayo por una grave denuncia penal contra dos sacerdotes españoles que residen en esta ciudad desde 1996. Se trata del vicario de la diócesis, padre Antonio Martínez, que declaró el lunes último en la Justicia, y el sacerdote Ricardo Latorre Cañizares, que dio testimonio el miércoles. Ambos explicaron su actividad pastoral, pero no respondieron preguntas del juez Carlos Flores. Ningún sacerdote, sin embargo, está procesado.
Los dos curas -a cargo de la Catedral de Santa Rosa- están acusados de los presuntos delitos de reducción a la servidumbre y defraudación contra unos 70 jóvenes católicos que residían o residen en la sede local del Instituto Secular Servi Trinitatis, creado en la ciudad española de Cuenca. Brédice, quien ya declaró, ha dado su respaldo a ambos sacerdotes. "Están haciendo una tarea ejemplar", llegó a decir.
Otros sectores católicos han salido en defensa del obispo y atribuyen las críticas a la intensa campaña promovida por Brédice en contra de la aprobación legislativa del aborto terapéutico en la provincia, en noviembre del año último, con movilizaciones que han reunido a miles de personas.
El sacerdote Ricardo Ermesino, reconocido en la comunidad pampeana por su labor en barrios humildes de la ciudad, lo respaldó férreamente. "Eso de que Brédice no se compromete con lo social es una percepción equivocada. Siempre que pedí ayuda para mis proyectos, tuve su absoluto respaldo", dijo a LA NACION el padre Ermesino, que trabaja en la recuperación de personas drogadictas y la asistencia a mujeres golpeadas y prostitutas.
Testimonio en contra
Según trascendió, una ex integrante de la institución religiosa involucró al obispo Brédice y también a tres sacerdotes de Lomas de Zamora.
En su testimonio, declaró al juez Flores que fue utilizada por los dos sacerdotes españoles acusados de reducción a la servidumbre y defraudación para recaudar miles de dólares, para efectuar inexistentes trasplantes de riñón y de hígado, y tratamientos oncológicos. Incluso dijo que monseñor Brédice firmó una resolución para permitirle tomar los votos perpetuos cuando tenía 17 años y era menor de edad.
La mujer, de 27 años, responsabilizó al fundador del instituto, Gratiniano Checa, y a tres sacerdotes de la diócesis de Lomas de Zamora, y dijo que en anteriores declaraciones mintió, por pedido de los curas Antonio Martínez y Ricardo Latorre, a cargo de la sede de Servi Trinitatis. Agregó que durante diez años era señalada como ejemplo para el resto de las internas del instituto.




