Un genio entre la traición y la locura
En 1920 recibió el Premio Nobel de Literatura. Menos de dos décadas después, se hizo nazi. Sin embargo, durante la guerra, desafió a Hitler. Tras la derrota, jamás pidió clemencia; por el contrario, exigió que se lo juzgara. Se lo consideró loco, pero él escribió un último libro para explicarse. El Festival de cine noruego que se desarrollará desde el martes hasta el 28 de este mes en el Teatro General San Martín tendrá como centro la enigmática y controvertida figura del gran escritor nórdico.
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HASTA el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, los noruegos se enorgullecían de Knut Hamsun, el máximo escritor nacional vivo, el autor que había ganado el Premio Nobel de Literatura en 1920 con Bendición de la tierra , una novela celebrada como una de las grandes epopeyas contemporáneas. Las narraciones Hambre , Pan , Misterios , Victoria y Trilogía del vagabundo habían hecho de él uno de los literatos más populares de toda Europa. A pesar de que no apreciaba el cine, los cineastas siempre se interesaron por los argumentos de Hamsun y consideraron que podían ser adaptados con éxito a la pantalla. En el Festival de cine noruego, que se desarrollará en el Teatro General San Martín del 20 al 28 de este mes, se exhibirán algunas de las películas basadas en los libros del novelista que se filmaron desde los mismos comienzos del cinematógrafo.
El nombre de Hamsun se volvió maldito en su país durante la Segunda Guerra y tras la derrota alemana. Su adhesión al nazismo y la obcecada admiración que el escritor demostró por Hitler hasta la muerte del Führer convirtieron en un traidor al hombre que había sido el orgullo de la nación nórdica. La historia de esa evolución ha sido tratada en dos de las películas de carácter biográfico que se exhibirán en el Festival del San Martín: Hamsun , de Jan Troell, y El enigma de Knut Hamsun , de Bentein Baardson.
Trágico error
Por cierto, había en la obra del autor noruego -aun antes de que existiera el nazismo, aun antes de que Hitler asumiera el poder- elementos que se prestaban para un acercamiento entre el pensamiento del novelista y lo que sería el nazismo. Pero se trataba más bien de puntos de coincidencia muy generales acerca del amor a la tierra y de la restauración de valores tradicionales. Podría decirse que el escritor abrazó el nazismo a causa de un trágico malentendido. Creyó en Hitler como muchos intelectuales influidos por Nietzsche, que amaban la soledad propia de los espíritus fuertes y que enaltecían la tierra (más que la patria o que la nación), considerada como un símbolo de la pureza y del rechazo al espíritu mercantilista de los burgueses. Hamsun pensó que Hitler representaba una fuerza nueva y purificadora que lucharía contra la burguesía farisea y que contribuiría a hacer de Noruega una nación de primer orden.
Una obstinación temeraria
Lo cierto es que el novelista, después de la victoria aliada, asumió su vinculación con el nazismo, explicó como pudo sus lazos con el movimiento hitleriano y exigió que se lo juzgara sin pedir clemencia. Mientras las autoridades buscaban por todos los medios declararlo insano para librarlo de la humillación de un juicio, Hamsun no quería que se lo disculpara. Por el contrario, se empeñó en ser juzgado. Se lo condenó a pagar una altísima suma de dinero como indemnización y se declaró que sus facultades mentales estaban gravemente deterioradas. Sin embargo, después del proceso, Hamsun escribió una obra notable, Sobre senderos invadidos por la hierba , publicada en 1948, en la que se explicaba de un modo tan racional como artístico.
El vagabundo
Knut Hamsun había nacido el 4 de agosto de 1859 en la aldea de Lonn, en el norte de Noruega. Pertenecía a una familia de pobres campesinos. La descripción de la vida de pobreza que aparece en muchos de sus libros está inspirada en su propia existencia y, más precisamente, en aquellos primeros años. De esa época proviene también la experiencia casi panteísta que lo unía a la naturaleza. Como en el hogar paterno no había medios para sostener a los siete hijos, Knut fue enviado a casa de un tío que tenía una estafeta rural. Allí trabajó como oficinista a cambio de casa y comida. Pero el tío era un hombre muy duro que acostumbraba imponer su voluntad a golpes. El joven, desesperado por el trato que recibía, se dio un hachazo en un pie (en Pan , el teniente Glahn se pega un tiro en la pierna en un ataque de angustia) para que su madre lo fuera a buscar.
Durante la adolescencia y la juventud, Knut trataba de leer todo lo que podía. Se formó como un autodidacta. Trabajó como pastor y como peón en la construcción de carreteras. Esperanzado con la idea de que en América podría tener una vida mejor, emigró a los Estados Unidos. Durante varios años, recorrió aquel país haciendo toda clase de trabajos. Llevó una vida tan dura que se enfermó gravemente de tuberculosis. Entonces resolvió volver a Noruega. Quería morir en su patria.
El amor oscuro
Hamsun se radicó al principio en la aldea de Aurdal y allí, contra todo pronóstico, se curó. Decidió que deseaba ser escritor y que, para desarrollarse, necesitaba estar en una ciudad. Se instaló en Cristania y comenzó a frecuentar el ambiente literario y artístico. Poco a poco se hizo un nombre en el mundillo del periodismo. Ganó lo suficiente como para viajar a París donde se hizo amigo de Strindberg, el dramaturgo sueco. Vivió en una extrema pobreza. Tiritando de frío en una buhardilla, Hamsun escribió la primera de sus obras maestras, Hambre , que narra las vicisitudes de un periodista para sobrevivir en un medio hostil. Cuando se publicó esa novela, el autor llegó a ser casi de inmediato una figura popular en Noruega. La extraña mezcla de observaciones y reclamos sociales con una penetrante intuición de las angustias del hombre moderno hacía de las páginas de aquella novela una de las primeras muestras de la inquietud que trastornaba a los habitantes de las ciudades. Esa acabada pintura de la miseria le valió el éxito y el desahogo económico.
A partir de 1890, Hamsun escribió una serie de novelas de gran repercusión. Era un maestro en la descripción de la naturaleza nórdica. En Pan , uno de los libros de su primer período, capta admirablemente los paisajes y la calidad del silencio en los campos de Noruega, pero también sobresale por la manera como retrata a los personajes a través de detalles en apariencia nimios. detrás de gestos y de palabras inocentes en la superficie, revela el oscuro espesor de las almas, así como las bajezas y las intrigas de la pasión. En Pan ya aparece, en la figura de Eduarda, la típica mujer de los libros de Hamsun, contradictoria, coqueta, inasible y misteriosa, capaz de conducir a un hombre a la locura y al suicidio.
En Bendición de la tierra , un texto de madurez (1917), el novelista, en vez de volcarse al lirismo y al análisis de sentimientos, narra la existencia de una familia que coloniza una tierra inhóspita.
El patriarca estafado
Cuando en 1920 Hamsun ganó el Premio Nobel, parecía que se había convertido en el patriarca de la literatura noruega. Además había alcanzado estabilidad en su vida privada. Después de haberse casado con Berglot Becht y de divorciarse de ella (en 1906), contrajo matrimonio con Marie Andersen, una actriz, veintidós años menor que él. Marie era muy hermosa y siempre se dijo que se había unido a Knut porque éste le había prometido escribir una obra para ella. De ser cierto ese rumor, el esposo nunca cumplió aquella promesa; en cambio, se llevó a su nueva mujer a una apartada propiedad que compró en Norholm. Era una casa señorial, pero en decadencia, a la que la nueva familia le devolvió el pasado esplendor. Marie y Knut tuvieron cuatro hijos: Ellinor (que terminaría loca), cecilia, Arild (que se alistaría como voluntario en las SS) y Tore (que hizo carrera como pintor). En el dominio de los Hamsun, Marie se consagró por entero a la crianza de los hijos. Se había convertido, en apariencia, en la esposa ideal con la que Knut había soñado en sus libros. Por su parte, él se dedicaba a escribir y a educar a sus niños, lo que no le impedía tener numerosas amantes.
La irrupción del nazismo en Europa afectó profundamente a Noruega, si bien no había en aquel país muchos partidarios del Führer. Hamsun nunca había ocultado su desprecio por la democracia. Jamás votó. Cuando, en 1936, se realizaron las elecciones para el parlamento noruego, el Nasjonal Samling (el partido nazi dirigido por Vindkun Quisling) obtuvo tan sólo 26.000 votos, mientras que el Partido Obrero consiguió 618.000 boletas. En Eide, la comuna donde vivían los Hamsun, los nazis sólo lograron un voto. Tiempo después, Marie se ufanó de decir que ese voto había sido el suyo.
Knut, admirador de Nietzsche, hechizado como tantos por el discurso sobre el hombre nuevo y el superhombre que Hitler retomaba (de un modo tan distinto), apoyaba a Quisling. Este sostenía, entre tantas otras cosas, que la mujer debía guiar al hombre en el camino del idealismo, en el sendero que conduciría al triunfo luminoso del nazismo. El sexo femenino debía reinar en el hogar. Marie se convirtió entonces en la intérprete de las obras de su marido y del pensamiento de Quisling. Ella, que había abandonado todo para enaltecer aún más la gloria de su esposo, se transformó no sólo en su musa, sino también en su voz. Cuando los nazis ocuparon Noruega, Marie consagró parte de su tiempo a hacer giras por Alemania y por los países ocupados, durante las cuales leía páginas escogidas de las novelas de Hamsun. Al fin, podía dar cauce a su relegada profesión de actriz.
¿Traidor?
El autor de Hambre llegó a ser una de las mejores cartas de la propaganda nazi en Noruega y en el extranjero. El novelista no sólo apoyó la ocupación alemana, incitó además a los miembros de la Resistencia a rendirse. Desde hacía ya algunos años, Hamsun era casi totalmente sordo. Se trata de un dato importante y curioso, más aún, parece un símbolo del aislamiento espiritual del narrador. Separado del mundo por el silencio que lo rodeaba, Knut tan sólo podía oír su soliloquio. Marie era su contacto con el mundo. Marie y también Quisling.
Durante la ocupación nazi, Terboven, el Reichskommissar , sometió a la población a una serie de humillaciones y de violencias. En represalia por los actos de la Resistencia, Terboven ordenó fusilar a un grupo de noruegos. Dos de las madres de los condenados acudieron a la casa de Hamsun para pedirle que intercediera en favor de los muchachos que iban a ser fusilados. El autor debía viajar a Alemania para entrevistarse con Hitler. El encuentro se realizó en el refugio alpino del dictador. Durante ese coloquio se hizo evidente el malentendido que había existido entre ambos desde el comienzo.
La furia de Hitler
Después de las esperadas alabanzas recíprocas, Hamsun, con una audacia suicida que demostraba su ceguera y su sordera espirituales, advirtió a Hitler en contra de los procedimientos mortíferos de Terboven, el Reichskommissar . Le explicó al Führer que Noruega había perdido todo poder de decisión. El pueblo y él, Knut, en particular, estaban hartos de las ejecuciones sumarias de aquel verdugo. Tampoco perdió la oportunidad de pedir la libertad de los jóvenes cuyas madres lo habían visitado para que intercediera por ellos ante el Señor de la Guerra. Por cierto, dio los nombres de los desdichados a Hitler y a sus secuaces. El Führer no podía creer que alguien llegara a tales extremos de sinceridad ante él. El escritor, por su parte, estaba seguro de que su admirado conductor había sido traicionado por los nazis que no sabían interpretar el ideario del líder alemán. La profunda sordera de Hamsun hacía casi imposible impedirle que siguiera hablando. Hitler, ebrio de furia, dio por terminada la charla. Como resultado del encuentro entre los dos hombres, los noruegos condenados a ser ejecutados fueron liberados; sólo se fusiló a los dos por quienes había pedido el escritor. Una represalia cruel y refinada a la vez.
Años más tarde, cuando Hitler se suicidó, Hamsun se obstinó en escribir un elogioso artículo necrológico sobre el dictador. Llegó a decir: "Fue un guerrero, un pionero de la humanidad y un apóstol del evangelio de la justicia".
Razones y castigos
Para Knut y para Marie había llegado la hora de rendir cuentas. Ella fue condenada a tres años de prisión. El fue llevado a un asilo en Landvik y, más tarde, a la clínica psiquiátrica de Vinderen, en Oslo. Pero Knut no buscaba clemencia, quería justicia, o más aún, explicarse. No se calmó hasta que lo juzgaron. Había una raíz de integridad en su comportamiento que lo llevaba a afrontar temerariamente cualquier peligro.
Se declaró que la mente de Hamsun estaba gravemente deteriorada por la edad. Knut, para desmentirlo, escribió tiempo después una obra memorable, Sobre senderos invadidos por la hierba . Se publicó en 1948. Hamsun murió en 1952, a los 93 años de edad. Su obra ha vuelto a tener repercusión en los países nórdicos y de lengua alemana. Sus libros, paradójicamente, se impusieron al crimen de lesa humanidad que había cometido el autor. El creador, finalmente, fue derrotado por sus propias obras.



