Un reality show conmueve a los ingleses
Una serie de TV reúne a 30 chicos de 16 años en un colegio pupilo ambientado en la década del 50
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LONDRES.- La educación hoy no es lo que solía ser. Todos hemos oído ese lamento alguna vez. Pero los británicos están empeñados en demostrarlo.
Tanto es así que en el reality show del verano, que bate récords de audiencia -generando una polémica feroz que no se veía desde su antecesor, "Gran Hermano"- unos 30 alumnos de 16 años seleccionados por su rendimiento académico pasan cuatro semanas de sus vacaciones en un colegio pupilo, ambientado en el año 1950, y la mayoría de ellos no logra aprobar los exámenes que entonces eran diseñados para niños de 11 años.
La serie televisiva -llamada "That´ll teach´em", o "¡Eso les enseñará!")- es emitida por Channel 4, el principal canal de aire privado, en el horario central de los martes, a las 21, y demolió a toda su competencia, con una audiencia que no baja de los 3 millones de personas desde que comenzó a principios de este mes.
Instalar un debate
El objetivo es, según los productores (que, así como los profesores de la serie, son todos docentes en la vida real) "instalar un debate profundo sobre los cambios en la educación británica registrados en los últimos 50 años". Para algunos, eso implica probar cómo cayeron los estándares. Para otros, mostrar cuánto mejor es, en cambio, haber evolucionado hacia un sistema más "humano".
Y si bien las conclusiones no llegarán hasta septiembre, cuando termine el ciclo, cada capítulo es verdaderamente apasionante. Sobre todo para uno que es adulto y puede respirar aliviado: pase lo que pase, todo eso no lo volverá a vivir.
El programa recrea la vida en un colegio pupilo del Estado de 1950. La comida refleja la austeridad de ese tiempo y, por más desagradable que sea -el plato más frecuente es hígado y tapioca con ciruelas secas-, los alumnos están obligados a terminar lo que les ponen en el plato.
Hasta traer un caramelo del "mundo exterior" está severamente penalizado y las chicas no pueden usar maquillaje, ni siquiera cremas. "El ejercicio las hidratará", es la repuesta terminante de la matrona a cargo de los cuartos.
En las clases de lengua se lee a Shakespeare y Chaucer, en matemática se hace una complicada aritmética mental y en historia se estudia el Imperio Británico. En francés se repiten durante horas los verbos, y en ciencia se diseca una rata.
La instrucción religiosa y la disciplina férrea son un parte integral del día a día, y todos los lujos modernos, desde la Coca-Cola hasta los celulares, son dejados afuera. Las chicas aprenden a tejer, bordar y sentarse derechas, y para los varones una escuela militar sería un paseo en comparación con los ejercicios físicos que les obligan a hacer.
Todas las mañanas se inspecciona a los adolescentes tras orejas sucias o una cama mal hecha, y el temible director está listo para castigar a cualquiera que use una mala palabra. La única "concesión" que hicieron los productores a los tiempos modernos -¡y a la posibilidad de juicios posteriores!- es que la feroz vara no es usada contra ningún trasero.
"El sarcasmo es el aceite que permite que las clases de deslicen con facilidad. Es como un pequeño pinchazo en la oreja del alumno. A nadie nunca le hizo mal y yo creo que va a volver", asegura el profesor de historia, Andrew Mc Tavish, que en sus cuatro décadas frente al aula asegura que "jamás tuvo problemas de conducta en los chicos".
Mc Tavish es el "dinosaurio" perfecto para el reality show. Considera que las nuevas corrientes en la educación son "erradas" y que el viejo sistema "sacaba lo mejor de cada alumno".
Pero no todos los profesores del programa piensan igual. Simon Rockell, que enseña arte y religión (además de producir el programa), considera que la educación actual es más "iluminada y democrática", y que los chicos hoy "salen mejor preparados para el trabajo independiente; incorporan la información en vez de sólo memorizar datos".
Malos resultados
Los resultados hasta ahora, sin embargo parecerían dar cierta voz a los tradicionalistas. En uno de los primeros exámenes que se tomó, el de matemáticas, al no poder usar sus calculadoras, sólo un 43% de los alumnos pasó (y "raspando") las pruebas diseñadas en 1950 para chicos cinco años menores que ellos.
"Aunque obviamente haya una diferencia de estilos entre un viejo examen y uno actual, no todo era resolver cuentas que hoy ya no se hacen en la cabeza, y nunca imaginamos que tan pocos chicos iban a poder pasarlo", señaló consternado Austin Vince, el profesor de matemática de la serie. Y destacó que todos los jóvenes elegidos eran de los mejores de su camada en la vida real.
Pero los problemas no sólo vienen de la parte académica. Tan "real" es la producción de "¡Esto les enseñará!" que hace dos capítulos una chica finalmente se "quebró" y lloró ante las cámaras pidiendo a sus padres que fueran a rescatarla después de ser retada por la matrona cuando se quejó de que le dolía la panza. Las organizaciones de educadores publicaron solicitadas pidiendo que se elimine este tipo de experimentos sociológicos con menores.
Pero para sorpresa de todos, en la emisión siguiente la joven Holly Mc Guire no sólo se había recuperado, sino que escribió a su madre diciéndole que prefería su "escuela de 1950" a su vida real. "Los profesores son estrictos, pero si uno obedece las reglas es bastante divertido. Y no me van a reconocer cuando vuelva a casa llena de gracia, elegante y prolija, ¡no parezco yo! La profesora de inglés nos da clases para que aprendamos a pararnos derechas. Es fantástica, y cuando sea grande quiero ser como ella", explicó.



