Una historia compartida
Tras haber cumplido un siglo en 2010, el Palais de Glace rinde homenaje al centenario Salón Nacional
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"Ayer, con una hermosa reunión, de la que participó todo de lo cuanto de selecto tiene nuestra sociedad, se inauguró el Palais de Glace, edificado en la Plaza de la Recoleta. El amplio y elegante edificio fue pequeño para dar cabida a la enorme concurrencia que lo visitaba. Construido con todo confort, mereció el elogio de todos, y era opinión general que puede sostener un parangón favorable con sus similares europeos." Con este entusiasmo LA NACION anunciaba, el 15 de julio de 1910, la apertura al público del Palais de Glace, concebido como pista de patinaje y club social. Inspirado en su modelo parisino del mismo nombre, el palacio prometía responder "plenamente a las exigencias del sport ", con palcos para los espectadores, "una sala de conversación para las señoras" y un órgano para "amenizar las reuniones".
Pocos años después, la pista de patinaje fue reemplazada por un salón de baile, frecuentada por Carlos Gardel y sus amigos, y más tarde convertida en estudio de Canal 7. Desde hace décadas el edificio, Monumento Histórico Nacional, es sede del Palacio Nacional de las Artes y del Salón Nacional de Artes Visuales, concurso que este año cumple un siglo.
"Estamos presenciando el comienzo de una nueva era en el arte nacional", anunció José Ojeda, cronista de la revista Nosotros , cuando se inauguró el primer Salón en 1911 en el Bon Marché (actuales Galerías Pacífico), primera sede del Museo Nacional de Bellas Artes. Con una selección de obras "de buen gusto", se pretendía que la institución llegara a ser en América lo que la Sociedad de Artistas Franceses representaba para Europa. Eso explica la historiadora Diana Wechsler en el libro Desde el Salón. 100 años-Palais de Glace , que el Palais de Glace presentó el miércoles a modo de homenaje, junto con las obras ganadoras de este año (ver recuadro).
El libro detalla la evolución de un concurso que comenzó con 271 pinturas y esculturas de calidad despareja, y hoy entrega 61.000 pesos en premios para cada una de las ocho categorías: pintura, grabado, escultura, dibujo, fotografía, arte cerámico, arte textil y nuevos soportes e instalaciones.
Es posible imaginar la reacción de los jurados de las primeras ediciones, deslumbrados por los paisajes de fray Guillermo Butler, ante Comer sin ser comido , la obra de Fermín Eguía que ganó este año el Gran Premio Adquisición de Pintura (ver reproducción). Las obras que premiaba el Salón en sus comienzos, explica Wechsler, no debían "violar las normas estéticas impuestas: un naturalismo decimonónico y una mirada no conflictiva sobre la realidad, dirigida especialmente hacia el paisaje -preferentemente rural, del interior del país- y sus habitantes".
En síntesis: las reglas implícitas establecían que el Salón era el espacio para la consagración, que otorgaba visibilidad, y no un concurso abierto a experimentaciones o novedades. Por lo tanto, gran parte de las obras seleccionadas y premiadas solían reflejar una mirada nostálgica del pasado.
Como ocurrió en Europa, no tardaron en surgir los contrasalones. El primero nació en 1914, con obras que habían sido rechazadas en el Salón y de otros artistas que se solidarizaron; en 1918 lo siguió el Salón de los Independientes, un espacio paralelo que no presentaba lo excluido sino los trabajos de quienes deseaban dar la espalda a la organización estatal.
Esas experiencias se multiplicaron en la década del 20, lo que llevó al Salón a democratizar sus métodos de elección, a la vez que sumaba artistas consagrados y abría debates sobre la conformación de un arte nacional, la aceptación del arte moderno y el destino y la misión del arte.
El Salón perdió protagonismo en las décadas del 60, 70 y 80, debido al surgimiento de otros espacios de estímulo a la experimentación, los años de dictadura y la creación de otros premios. Desde el año 2000, con la incorporación de la sección "artes electrónicas" (devenida "nuevos soportes e instalaciones"), sumó otros públicos e incrementó la participación de las provincias.
Hoy, el Palais de Glace tiene un patrimonio de unas mil obras y se dispone digitalizar un archivo que incluye, entre otras cosas, decenas de catálogos y más de 7000 carpetas de artistas, desde Prilidiano Pueyrredón, Emilio Pettoruti y Antonio Berni hasta Luis Felipe Noé, Marcos López y Nicola Costantino. Después de todo, puede decirse que el Salón Nacional logró lo que buscaba: contribuir a la definición de un "arte argentino".
Salon nacional 2011
ARTE CERÁMICO
Silvia Carbone
Corina Luchia
DIBUJO
Diego Perrotta
Blas Vidal
ESCULTURA
Edgardo Madanes
Alfredo María Williams
FOTOGRAFÍA
RES
Carlos Bosch
GRABADO
Marcelo Malagamba
Fernando Bedoya
NUEVOS SOPORTES E INSTALACIONES
Estanislao Florido
Marcelo Lo Pinto
PINTURA
Fermín Eguía
Jorge Pietra
ARTE TEXTIL
Claudia Mazzola
May Borovinsky
Aquí sólo se mencionan el Gran Premio Adquisición y el primer premio de cada categoría; todos los ganadores, en http://www.palaisdeglace.gob.ar



