
Una tarde con los héroes de Oesterheld
Desaparecido en tiempos del gobierno militar, fue el autor de célebres personajes de historieta
1 minuto de lectura'
"El héroe es siempre colectivo." Esta frase titula una exposición sobre la vida y la obra de Héctor Germán Oesterheld, el célebre guionista y escritor de ciencia ficción argentino, que puede verse en el Palais de Glace (Posadas 1725), hasta el 13 de octubre, de martes a domingo, de 14 a 20.
Allí se presentan más de 150 portadas de revistas donde se publicaron trabajos del artista, fotos, manuscritos y algunos objetos personales que permitirán comprender tanto sus personajes como sus creaciones.
Con entrada libre y gratuita, la muestra está auspiciada por la Secretaría de Cultura de la Nación y por la Universidad de Lanús y permite conocer también parte de la vida familiar del artista, mediante diapositivas, relatos fotográficos y proyecciones de películas documentales, inspiradas en Oesterheld.
Allí también se exhiben ejemplos de sus más de 70 publicaciones, desde los primeros trabajos, como Ray Kitt -una novela gráfica de detectives ambientada en Buenos Aires, en 1951-, pasando por Bull Rocket, El Sargento Kirk, El Indio Suárez, Ticonderoga, Amapola Negra y Patria Vieja. También, claro, de su más célebre creación que cobró trascendencia internacional: El Eternauta.
Los escenarios donde el héroe porteño se enfrentó con manos, cascarudos y hombres robot --la rotonda de General Paz, la cancha de River, plaza Italia, las Barrancas de Belgrano y el Obelisco, por ejemplo- también se recrean en gigantografías creadas por el nieto del guionista, Martín Oesterheld.
Su vida política
Héctor Oesterheld fue víctima de la represión militar en 1977, al igual que sus hijas, sus yernos y sus dos nietos, debido a su militancia en el grupo Montoneros. ¿Sus personajes influyeron en él o, en sus creaciones, el artista dejó traslucir sus principios revolucionarios?
Quizás, él mismo se haya convertido en un personaje: "Cuando decidió militar en política, en los años 70, mi abuelo se convirtió en protagonista de su propia aventura -explicó a LA NACION Martín Mórtola Oesterheld (28), nieto del escritor y curador de la muestra-. La línea de la realidad y la ficción está desdibujada en su vida", agregó.
Sus héroes
Martín, diseñador gráfico y pintor, fue el último familiar que vio con vida al artista. Hoy, tras una exitosa muestra sobre su abuelo en Italia, quiso organizar una exposición de reconocimiento a la obra y la lucha de Oesterheld aquí.
En la muestra se exhiben notas que otros escritores hicieron sobre el autor y una carta del ministro de Cultura francés, Jack Lang, recomendando a Oesterheld para la Orden de las Artes y las Letras de Francia. Otra carta con una historia muy particular fue enviada por Hergue -el dibujante de Tintín- a Leopoldo Galtieri, durante el gobierno militar, pidiéndole por la vida del artista.
Los héroes de las historias de Oesterheld "no existen antes de que las cosas sucedan, no tienen un físico, ni una aptitud, ni una cualidad particular", según el escritor Juan Sasturain. Son hombres comunes a los que las circunstancias ponen a prueba y, en su reacción, se revelan para los demás y para sí mismos como héroes.
Pero también son colectivos, populares y masificados, un tipo de héroe que -según advirtió Martín Oesterheld- no se ve en la Argentina en crisis actual.
Quizá por eso, en el centro de la exposición, un holograma de El Eternauta camina y a su paso su cara se transforma en el rostro de un ama de casa, un trabajador, un jubilado. En la instalación se evoca la siguiente frase: "El único héroe válido es el héroe colectivo. Nunca el héroe individual... el héroe solo".
Quién es El Eternauta
Así comienza "El Eternauta", cuyo personaje encarna las frustraciones, deseos y esperanzas del ser argentino. La historia narra una invasión extraterrestre -un clásico de la ciencia ficción-, pero en Buenos Aires.
La historieta fue publicada por primera vez en la revista Hora Cero, en 1957, y fue relanzada cuatro veces. Allí se cuenta la historia de un guionista de historietas que recibe la visita de Juan Salvo, un viajero del tiempo porteño. El Eternauta -así lo llaman- relata su aventura: mientras estaba en su casa de Vicente López, junto con su familia y amigos, cayó una nevada mortal de copos fluorescentes enviada por seres extraterrestres, que aniquilaron a gran parte de la humanidad. El y su familia son sobrevivientes. Luego de organizarse con otros vecinos, se agrupan en un ejército que enfrenta cascarudos, hombres robots y manos, todas calamidades llegadas de otros planetas.




